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Medio Ambiente

 

El Plan Energético de Bush no nos librará de nuestra adicción petrolera

Declaración de Carl Pope, Director Ejecutivo del Sierra Club

 

En el discurso del Estado de la Unión, el Presidente Bush admitió que nuestro país es adicto al petróleo pero no ofreció soluciones inmediatas que están a su disposición. Cuando uno tiene una adicción, no dice, “Voy a dejarlo en 10 o 20 años”.

El Presidente Bush se perdió una oportunidad histórica de presentar al país su visión para sacarnos de esta crisis energética y adicción petrolera. En lugar de implementar soluciones limpias, baratas e inteligentes, la propuesta energética del Presidente es poco más que un refrito de la misma lista de deseos de los cabilderos corporativos que no ofrece al país protecciones medioambientales adecuadas, seguridad ni creación de empleo. Con soluciones como perforar el Refugio Artico o gastar miles de millones de dólares en reactivar el fracasado y peligroso programa de energía nuclear, esta administración no está dispuesta a implementar soluciones dignas del siglo 21.

Una política energética que daría prioridad al futuro de nuestras familias en lugar del bolsillo de los cabilderos corporativos haría lo siguiente:

Al invertir en tecnología moderna, Estados Unidos podría reducir su dependencia de los sucios combustibles fósiles al tiempo que ahorraría dinero a los consumidores, conservaría nuestros tesoros naturales y nos mantendría a todos más seguros. No tenemos por qué arriesgar la salud y la seguridad de nuestras familias ni que sacrificar nuestros parajes más preciados para cumplir con las metas energéticas del país.

Bajo nuestro suelo está el 3% de las reservas petrolíferas del mundo. Pero Estados Unidos consume el 25% de la producción mundial. Mientras dependemos del petróleo, dependeremos del petróleo extranjero.

El Presidente Bush sabe que sus compatriotas están decepcionados con la actual política energética. Cada trayecto a la gasolinera o al cuarto de emergencias por un ataque de asma nos recuerda a todos que nuestro país sigue dependiendo de fuentes de energía caras, obsoletas y sucias, como el carbón y el petróleo. Pero en lugar de ser honesto con el público, el Presidente Bush dice una cosa mientras hace otra. Cuando tiene la atención de las cámaras y del público, habla de invertir en fuentes limpias de energía y de reducir nuestra dependencia petrolera y de otras fuentes sucias de energía. Pero cuando es hora de implementar su política, la administración consistentemente se ha puesto del lado de compañías energéticas que prácticamente nadan en la abundancia y se opone a reducir el gasto energético o nuestra dependencia petrolera.

Si observamos detenidamente las propuestas del Presidente Bush vemos que en lugar de marcar un nuevo rumbo, está llevando al país a la reversa con un plan energético caro y peligroso. Al tiempo que estamos tratando de impedir que países como Irán expandan sus programas nucleares, es irresponsable para la administración Bush tratar de exportar tecnología nuclear peligrosa por todo el mundo. La energía nuclear es prohibitivamente cara, produce desechos altamente radiactivos, ofrece demasiadas oportunidades para los accidentes y ataques terroristas, y no reducirá el calentamiento global.

Hay soluciones más limpias y más baratas que pueden usarse para satisfacer nuestras necesidades energéticas y proteger el medio ambiente.

El Presidente Bush ha hablado antes sobre el etanol y otras energías renovables. Pero una y otra vez, el resultado final ha reflejado los deseos de las gigantescas industrias petroleras, de gas y nucleares, y no las soluciones prácticas que beneficiarían al consumidor y al medio ambiente. En Estados Unidos, los costos de energía siguen subiendo junto con el nivel de polución y los riesgos a nuestra seguridad nacional, al tiempo que compañías como ExxonMobil presentan las mayores ganancias de la historia corporativa estadounidense.

Mientras tanto, el Presidente Bush se niega a tomar el mayor paso hacia la reducción de nuestra dependencia petrolera —hacer que nuestros carros, camionetas, y transporte, rindan más millas por galón.

El Presidente habla con frecuencia de la seguridad nacional, pero además de sugerir aumentar el número de plantas nucleares, la administración Bush no ha puesto en práctica las medidas de seguridad necesarias para proteger las plantas químicas del país.

Nuestro país puede satisfacer mejor sus necesidades energéticas y de seguridad nacional a través de la eficacia energética y de fuentes de energía renovable, como la solar y la de viento. Cada dólar que se invierta en fuentes de energía renovable hace a nuestro país más seguro.

 

 

 

 

 

 

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