Mapa del sitio / Acerca de Nosotros / Publicidad / Ediciones anteriores / Buscador
Obama se convierte en el primer negro que habitará la Casa Blanca
Presidente Obama encabeza el cambio histórico
Por Fernando A. Torres.
Noviembre 4, 2008.
Cuando la expedición de Pánfilo de Narváez atracó cerca de la Bahía de Tampa en
Florida, Estebanico, con la brisa caliente acariciando su oscuro rostro,
descendió de la lánguida embarcación para entrar en la historia como el primer
esclavo africano en pisar la tierra de lo que es hoy los Estados Unidos. Era
abril de 1528.
480 años mas tarde, en una reñida contienda de extraordinarios e históricos
resultados, un estadounidense de descendencia africana, Barack Obama se
convierte en el primer presidente negro del país mas poderoso del planeta.
Hijo de un emigrante de Kenia y de una antropóloga de Texas, Barack Hussein
Obama nació en Honolulu, Hawai, el 4 de agosto de 1961. El nombre Barack,
traspasado por tres generaciones en su familia paternal, tiene su origen en la
palabra “baraka” que en lengua Suahilí significa elegido. Es posible que la
palabra se haya incorporado desde Arabia a raíz del intercambio cultural y
comercial.
En sus memorias Sueños de mi Padre, un libro publicado en 1995, Barack afirma
que gran parte de sus recuerdos de su padre vienen de historias familiares y
fotografías. Cuando niño nunca tuvo conciencia de que “mi padre no se parecía a
nadie de los que me rodeaban, de que mi padre era negro como el alquitrán y mi
madre más blanca que la leche.”
Barack narra lo difícil que fue ser un joven con antepasados multi-étnicos. A
tal punto que uso drogas para escaparse de la realidad. Sin embargo recuerda que
su paso por Hawai, donde existe una sociedad multi-étnica y respetuosa de la
pluralidad, le ayudo en su visión del mundo. Esta experiencia “llego a ser una
parte integral de mi visión del mundo y una base para mis mas profundos
valores.”
En un país en donde una mayoría blanca controla los círculos más importantes del
poder político, el triunfo de Obama es histórico. La hegemonía blanca, que
dominó al país por mas de doscientos años ha recibido un remezón que ya se
siente, como una ola sísmica, en muchos países del denominado primer mundo y
reafirma las esperanzas de sus minorías étnicas subyugadas por un asolapado
racismo y clasismo político.
Paradojalmente se elige a un presidente negro para enfrentar una tarea tan
difícil, para gobernar y reparar a un país que desde la Guerra Civil de 1861 no
había estado tan mal. Hasta ahora, nunca un novato presidente había recibido un
país tan plagado de problemas.
Obama recibe a un país sumido en una de sus mas profundas crisis financiera en
todos los sectores, un país desmoralizado, con habitantes angustiados por la
incertidumbre del futuro, abatidos por la paranoia del “ataque enemigo,” y la
compulsiva obsesión por la “seguridad nacional” impuesta por sus lideres
(mayormente republicanos)
Obama recibe un país abatido por la inseguridad laboral, con barrios enteros
deshaciéndose por la crisis hipotecaria, con estudiantes sumidos en astronómicas
deudas, con un inhumano y desastroso sistema de salud, enfrentado a dos guerras
producto de invasiones, (sin contar otros focos internacionales en donde se
encuentran entrometidos en la actualidad), un déficit que alcanza al trillón de
dólares. Obama recibe a un país con una pobre imagen internacional que lo
mantiene prácticamente aislado del resto del planeta.
Obama no solo representa la respuesta a ochos años de un miserable control
republicano que casi destruyó el país, sino que también representa un cambio de
mentalidad y actitud que está comenzando a tocar la fibra mas íntima de la elite
ideológica que mantiene al sistema político y económico y alimenta al
imperialismo.
Pero lo que mas asusta a esta elite blanca y conservadora es el cambio
ideológico que se esta produciendo en forma acelerada. Los jóvenes de dieciocho
años que hoy día votaron por primera vez, nacieron en 1990. Para ellos la
ideología cultural de la contienda política tiene otros valores y otros caminos.
El triunfo de Obama también marca un giro generacional que contrasta con los
valores morales de una dirección política ideologizante, exhausta y una
dirección espiritual, religiosa, plagada de ortodoxias e hipocresías. La
generación de los sesentas le da paso a una generación del nuevo milenio abierta
y tolerante, digital, progresista y liberal.
Contra viento y marea, es decir contra la poderosa maquinaria demócrata de los
Clinton y en muchos casos en contra de la vetusta dirección política
afro-americana, Obama, con sus 47 años de edad, logró armar una campaña
electoral triunfante que movilizo a las nuevas generaciones en la creación de un
movimiento que lo podría mantener en el gobierno por los próximos ocho años.
Atrás han quedado las generaciones marcadas por la guerra de Vietnam y por los
emancipadores sesentas. Para la mayoría de los jóvenes que no se acuerdan del
actor llamado Reagan, los temas culturales favoritos de los medios de
comunicación como el aborto, la libre elección, la inmigración y los derechos de
los homosexuales, son aceptados como derechos tan comunes como usar la
computadora o las comunicaciones electrónicas.
Una anciana de 101 años de edad y un joven punk sufragan por primera vez. Si se
tuviera que elegir una palabra para definir el ambiente que se vive en este país
la palabra sería “cambio.” Fue la esperanza del cambio la que llevó a millones
de ciudadanos - en cantidades nunca antes vistas en este apático sistema
electoral - a las urnas. El régimen ultraderechista de Bush, lo insólito de su
absurdo carácter, su desfachatez guerrerista, fueron sin duda la razón principal
del aceleramiento del clamor por el cambio.
Pero responder a estos nuevos desafíos y entender el mandato entre líneas
entregado en estas elecciones es una de las tareas más difíciles que enfrenta el
nuevo Presidente. Si el cambio es verdadero, el nuevo Presidente tendrá que
recomponer a la desgastada clase media, controlar el desbocado sistema
financiero, reenfocar las prioridades presupuestarias, terminar las guerras,
imponer un sistema de salud universal, crear empleos, reingresar al concierto
del resto de las naciones civilizadas del planeta, desechar la mentalidad
guerrerista de dominación global, acabar con mentalidad de victima y el papel de
victimario, cancelar el arrogante y mortal auto derecho del ataque preventivo y
sumarse al diálogo y la diplomacia internacional.
Por su experiencia como esclavo en tres continentes, el autodidacta Estebanico -
quien cuando niño fue vendido como esclavo en su país Marruecos - se ganó el
respeto de sus dueños y se convirtió en “carne de cañón” de expedicionarios
españoles y portugueses. El Negro Esteban, el Moro, fue el primero en ser
enviado a lo desconocido, a explorar lugares peligrosos, a mediar con la
población indígena en las costas del Golfo de México. Según los registros de
Cabeza de Vaca, después de la desastrosa expedición de Narváez, Estebanico
estuvo perdido junto a otros tres expedicionarios por casi ocho años en las
costas del golfo.
Según Cabeza de Vaca, que también perdido se encontró con el grupo en el séptimo
año, Estebanico tuvo que utilizar su ingenio, creatividad y su conocimiento para
sobrevivir la odisea. Fue recibido por muchas tribus como un curandero de
extraordinarios poderes. Su educación y experiencia le sirvió para sobrevivir.
Adelantado a la penetración de los conquistadores que buscaban las míticas Siete
Ciudades de Cíbola, Estebanico llegó pueblo de Cíbola, conocido hoy como las
ruinas de Hawikuh en el Estado de Nuevo México. Allí le anunció a la población
indígena de que era un enviado del hombre blanco que llegaría muy pronto al
lugar. Los ancianos del pueblo, sospechosos de que un negro era enviado del
hombre blanco y de sus peticiones de piedras preciosas, decidieron matarlo.
Esta claro, aunque el peligro esta siempre presente, no se puede comparar a
Obama con Estabanico. Pero si se puede decir que, ubicados en puntos extremos de
la historia, ambos expedicionarios lograron hazañas que le cambiaron el rumbo al
país. Si la mudanza es visionaria, Obama, con una fresca mayoría demócrata en el
Parlamento hasta podría cambiar el segregador sistema electoral hacia una
persona un voto y darle un verdadero vuelco democrático al país.
* Nota: La opinión de los columnistas no necesariamente es la
opinión de este medio de comunicación. Las opiniones son de pura y exclusiva
responsabilidad del columnista.
|
Portada - Locales - Nacionales - México - Latinoamérica - Editorial - Espectáculos Acerca de Nosotros - Publicidad - Su opinión CRÓNICAS - Copyright © 2006-2010 Todos los derechos reservados.
|