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Objetivo Universidad

En la educación, no te dejes convencer que somos los peores

Por María de los Ángeles Corral, The College Board

Las historias sobre los latinos en el entorno público cada vez son más negativas. De manera consistente, escuchamos que los latinos tienen los índices más altos de desempleo y deserción escolar y una baja tasa de alumnos que se gradúan de la universidad. Si nos enfocamos en las historias positivas, tendríamos mejores posibilidades de motivar buenas conductas y evitar que se arraiguen los estereotipos nocivos.

A esto es a lo que me refiero. En lugar de pensar que es muy probable que los estudiantes latinos abandonen sus estudios de secundaria, pensemos que es muy probable que asistan a la universidad. Aunque los latinos tienen el porcentaje más bajo de egresados universitarios, hoy son la minoría más numerosa en los campus universitarios. Aumentaron a 12.2 millones de alumnos el año pasado.

Los latinos forman parte del crecimiento récord de estudiantes que buscan obtener un título universitario. De acuerdo con el informe 2011 Trends in College Pricing and Student Aid (2011 Tendencias en los precios de las universidades y en la ayuda a los estudiantes), publicado por el College Board el mes pasado, esto sucede porque, pese a los aumentos en las colegiaturas universitarias, aún existe una gran cantidad de ayuda financiera disponible y millones de estudiantes la están aprovechando. Los que no lo hacen necesitan ser alentados con historias de éxito en un entorno repleto de estadísticas sobre latinos que fracasan de todas las maneras posibles.

¿Te imaginas obtener $140,000 dólares en becas? Mi amiga Yaritza González se graduó de la universidad gracias a estos fondos. Ella atribuye este éxito a tres cosas: mantener buenas calificaciones, informar a toda su red de conocidos de su necesidad financiera y, por último, nunca desanimarse. El suyo es un ejemplo excepcional de cómo aprovechar las oportunidades, pero también es totalmente realista.

Es fácil sentirse desanimado cuando la colegiatura anual promedio en una universidad pública con estudios de cuatro años rebasa los $8,000 dólares. Sin embargo, ¡la mayoría de los estudiantes paga mucho menos porque la mayoría de la ayuda financiera proporcionada en este país aún se basa en la necesidad económica! Es por eso que estudiantes de licenciatura de tiempo completo recibieron, en promedio, casi $12,500 dólares en ayuda financiera.

Las becas gubernamentales Pell siguen siendo un salvavidas para estudiantes de bajos recursos; más del 60% de los estudiantes que dependen económicamente de sus padres y que recibieron estas becas tuvieron ingresos de $30,000 dólares o menos. El año pasado, el promedio de las becas otorgadas fue de $3,828 dólares. La mayoría de los estudiantes de tiempo completo que asistían a universidades de dos años recibió las becas y la ayuda suficiente para cubrir una colegiatura promedio de $3,000 dólares, con unos $800 dólares de sobra. 

Cuando se sabe cómo lograr que la universidad esté al alcance del bolsillo, es más fácil apoyar a los hijos en este proceso. Herramientas tales como la calculadora en español de costos universitarios del College Board pueden ser de ayuda. En cuestión de minutos se puede obtener un cálculo aproximado del costo de la universidad, información básica sobre financiamientos y el proceso de solicitud de ingreso a la universidad.

Para familias con hijos sin residencia legal, que podrían pensar que la ayuda financiera no está disponible para ellos, el informe de Tendencias les brinda esperanza. Una porción considerable de la ayuda a estudiantes en universidades privadas sin fines de lucro se originó de la ayuda financiera institucional que también podría estar disponible a estudiantes indocumentados. Y, existen cursos avanzados AP® en miles de secundarias que hace posible el acumular créditos universitarios. Si los estudiantes utilizan esos créditos para graduarse anticipadamente, tendrían otra manera de ahorrar en las colegiaturas universitarias.

Los latinos no tienen por qué aparecer en el fondo de ninguna lista de egresados universitarios. Estamos cambiando el curso de nuestra historia por medio de la educación. Mostremos a nuestros hijos que la universidad está a su alcance ayudándoles a planear de manera ingeniosa. Al ser positivos y proactivos, optamos todos los días por crear un estereotipo de los latinos marchando hacia el progreso.

 

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Estudiar fuera de su región, puede ofrecer mejores oportunidades universitarias

Por María de los Ángeles Corral, The College Board

De acuerdo al Centro Hispano Pew, sólo 12 de cada 100 niños latinos que entran al jardín de infancia obtendrá un título de licenciatura en una universidad. No hay duda que debemos ayudarles a solicitar su ingreso y matriculación en aquellas universidades que les ofrecen las mejores oportunidades de tener éxito en la vida. Mi consejo a las familias: No se limiten a lo que encuentran en su región.

Un estudiante debe considerar estudiar fuera de su región cuando las oportunidades educativas superan a las que se ofrecen en su localidad y, al mismo tiempo, todavía resultan asequibles. Las familias deben aprovechar el verano para investigar potenciales universidades y oportunidades de beca utilizando herramientas como www.collegeboard.org/enespanol.

He invitado a Rubén Alonzo, quien recientemente fue titulado por el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) para que nos ilustre sobre el tema. No resulta fácil dejar el hogar y los seres queridos para ir a la universidad. Sin embargo, su historia puede resultar instructiva para otras familias.

¿Cuándo supiste que querías ir a una universidad lejos de tu hogar?

No fue hasta que mi maestra de Cálculo en los cursos avanzados AP® sugirió el MIT. Me dijo que podría defenderme por mí mismo, tener oportunidades que no tendría en Crystal City, Texas. Me convenció.

¿Cómo reaccionó tu madre cuando le dijiste que te ibas?

Le pareció que iba a complicar las cosas a la familia al estar a miles de millas de distancia. Yo sabía que el MIT era más riguroso y que tenía más oportunidades que ofrecer. Cuando compartió la noticia con su médico y con las enfermeras, sus reacciones la convencieron de que el MIT era una escuela especial.

¿Cómo manejaron los dos esa separación?

Siempre he sido muy sociable, así que eso ayudó. A mi madre le diagnosticaron cáncer dos semanas antes de que empezaran las clases. No le dije que no podía dormir y que mis calificaciones no eran las mejores; podría haber empeorado su depresión. Pero le hablaba tres veces al día para reafirmarle que todo estaba bien.

¿Cuándo crees que se debe considerar estudiar fuera de su región?

Los estudiantes siempre deben analizar sus opciones. Deben comparar sus universidades locales con las que están más lejos. Yo sentía que el MIT me ayudaría a convertirme en un mejor ingeniero. Siempre se encontrarán formas de superar las dificultades familiares. Lo más importante es encontrar un lugar que ofrezca oportunidades, donde te sientas cómodo, retado y feliz.

¿No hubo preocupación que fueras a cambiar?

Nos criaron con un sólido cimiento de nuestras raíces mexicanas, y eso lo llevé conmigo a Cambridge. Hubo algo que decepcionó a mi madre: Perdí mi domino del español. Pero sé que lo recuperaré.

¿Qué tipo de apoyo encontraste en el campus?

Acudí a la Oficina de Educación para las Minorías. Me recibieron muy bien y fueron muy útiles. La dirección de la escuela entendió los desafíos que enfrentaba e incluso me apoyaron en la reunión para solicitar ayuda financiera. Habría estado perdido sin ellos. Los estudiantes deben buscar inmediatamente quien les proporcione asesoría, tutoría y ayuda para encontrar recursos y becas.

Desde que saliste de casa, ¿has pensado en volver?

Lo que me impulsa a volver es el sistema escolar disfuncional en mi ciudad. Siento el impulso de mejorar las oportunidades y el porcentaje de graduación de los estudiantes de preparatoria. La línea que une las áreas rurales a las comunidades universitarias es débil.

¿Contabas con maneras de sobrellevar los cambios que enfrentaste al salir de casa?

Me rodeé de amigos que pasaban por situaciones similares. Son amigos que trabajaban y estudiaban duro. Me motivaban académica y socialmente. También estoy trabajando en construir una organización para estudiantes que son los primeros de su familia en asistir a la universidad. Les proporciona a estos estudiantes un lugar donde compartir sus dificultades, conocer a otros como ellos, encontrar apoyo y tener un refugio.

 

Los chicos necesitan toda la ayuda posible para descubrir su vocación

Por María de los Ángeles Corral, The College Board

Cada primavera, las escuelas del país ofrecen a los estudiantes una oportunidad que puede influir drásticamente en la trayectoria de su vida. Me refiero a su matriculación en los cursos AP®. Cuando tomé mi primera clase en español, pensé: "¿por qué no son así todas las clases?" Por desgracia, no son suficientes los estudiantes que tienen contacto con estas clases de gran calidad.

Además de prepararme a mí y a mis compañeros de clase para los rigores de la universidad, el primer curso de nivel universitario en la preparatoria nos brindó a muchos la confianza para tomar otras materias AP y, considerar campos de trabajo que podríamos haber visto fuera de nuestro alcance.

Años más tarde, me doy cuenta de que el trabajo realizado en este curso nos abrió una gama de oportunidades para aplicar las aptitudes derivadas de nuestro idioma y herencia cultural en nuestras carreras.

Con más frecuencia hoy se contratan y se desarrollan trabajadores multilingües, señala  mi colega Andrés Tapia, director de diversidad en una consultoría internacional para las relaciones humanas. "Esa es una de las razones por las que son fundamentales los cursos rigurosos, como los de AP, en idiomas y literatura", afirmó. "Si la gente desea profundizar en la cultura y tender puentes, debe tener algo más que un simple vocabulario".

Consulté con María Catalina Catalán y Marcelo Venegas Pizarro, viejos compañeros de clase cuando estaba en la preparatoria. Es obvio que nuestros cursos de AP de español tuvieron un impacto en nuestras vidas como personas y profesionistas.

María: ¿Qué te impulsó a tomar un curso AP de español?

María Catalina: Cuando tenía 7 años, mi familia emigró de México, lo que puso fin a mi uso del español en la escuela hasta que tomé el curso AP de Español. Fue entonces cuando pude explorar la gramática, los mecanismos y la bella literatura de mi cultura. Muchos de nosotros conocíamos los tiempos verbales y su conjugación, pero no les habíamos puesto esas etiquetas.

Marcelo: Aunque dominaba el español cuando llegué de Chile, a los 9 años de edad, con el curso AP de Español descubrí muchas cosas más respecto a lo que mi cultura tenía qué ofrecer de las que aún mis padres me habían enseñado.

María: ¿Tomar el curso AP de español influyó en tu trayectoria profesional?

María Catalina: Creo que definitivamente influyó en mi manera de pensar. Quería saber cómo enseñar mejor a los niños. Obtuve una doble licenciatura en educación preescolar y lengua española. Seguí con una maestría enfocada en la educación bilingüe en la Universidad de Illinois en Chicago. En la actualidad doy clases en una primaria predominantemente latina. Hoy espero que les esté brindando a los niños el tipo de instrucción que me habría gustado recibir y el tipo de educación que deseo para mi hijo.

Marcelo: Fui a la universidad y luego continué en la Facultad de Medicina de la Universidad de Illinois. Hoy en día, soy el director médico del programa de pacientes externos de VIH en el Centro Médico Luterano, en Brooklyn, Nueva York. El 90 por ciento de nuestros pacientes es hispano. Siendo un estudiante de preparatoria, me habría sido imposible saber lo mucho que mi idioma y apreciación de la cultura importarían en mi carrera.

María: Las investigaciones muestran que hablar otros idiomas ayuda a los estudiantes a tener un mejor aprovechamiento en todas las materias. Además, los cursos AP ayudan a los estudiantes a destacar en las solicitudes de ingreso a la universidad y a calificar para becas. Quienes aprueban un Examen AP podrían ser elegibles para obtener créditos universitarios y ahorros considerables en la colegiatura.

Facilitemos a nuestros hijos una excelente educación que también pueda inspirarlos a ir en pos de futuras profesiones. En la mayoría de las escuelas, la matriculación en los cursos AP se lleva a cabo en la primavera. El Programa AP ofrece 34 clases a nivel universitario. Descubre cuáles se ofrecen en tu escuela en www.collegeboard.org/apescuelas.

 

¿A punto de elegir la universidad de sus sueños? Asegúrese de considerar factores clave.

Por María de los Ángeles Corral, del College Board

Millones de estudiantes de preparatoria y sus padres están en la encrucijada de seleccionar una universidad que represente todo aquello que siempre han soñado. No es una decisión fácil, y se deben considerar factores esenciales. Ángel Pérez es el primer invitado del año a mi columna para compartirles algunos consejos. Es director de admisiones a cargo de las matriculaciones en la Universidad Pitzer del sur de California.

María: ¿Cuáles son los factores más importantes que se deberían considerar para encontrar la universidad ideal?

Ángel: Siempre digo que hay que enfocarse en tres áreas: social, académica y financiera. En el aspecto social, se deben buscar recursos, actividades que tengan eco y personas que conecten con el estudiante. Los estudiantes deben preguntarse: "¿Me ayuda la misión de la escuela a ver qué tipo de persona quiero ser?" La mejor forma de hacerlo es visitando la universidad. Hablen con otros estudiantes; a la mayoría les encanta hablar con posibles estudiantes.

María: Hábleme de la parte académica.

Ángel: La mayoría de los estudiantes piensan que saben lo que quieren estudiar cuando llegan a la universidad, pero aproximadamente el 50 por ciento de ellos cambia de parecer. Recomiendo a los estudiantes que consideren una escuela que sea exigente y ofrezca una amplia selección de títulos universitarios. Algunos chicos eligen estudios de pre-medicina porque les inspiró un programa de televisión, y cuando toman química orgánica no les gusta.

María: ¿Cómo deben lidiar las familias con el factor financiero?

Ángel: En mi experiencia, lo que los padres tienen dentro del presupuesto no siempre es lo que pueden pagar. Es muy importante que mantengan el diálogo a lo largo del proceso de ayuda financiera. No tengan miedo del precio de una escuela porque tienen a su disposición ayuda financiera orientada a sus necesidades existentes; cuanto más cuesta la escuela, mayor es su necesidad. Entiendan todos los costos y hagan el mayor esfuerzo posible para buscar ayuda y becas con el fin de minimizar la carga financiera.

María: ¿Qué errores se pueden hacer a la hora de seleccionar una escuela?

Ángel: No se enfoquen demasiado en si hay otros latinos en la escuela. El estudiante tiene que sentir que pertenece, pero también tiene que apartarse de aquello a lo que está acostumbrado para poder crecer de maneras nuevas. Investiguen si hay programas de vuelos para estudiantes minoritarios si no pueden costear la visita a escuelas fuera de su área; estos programas cubren los gastos.

María: ¿Cómo saben los estudiantes si lo mejor para ellos es asistir a una escuela lejana?

Ángel: Los estudiantes tienen que encontrar el equilibrio adecuado entre estar lo suficientemente apartados, pero también lo suficientemente cerca, de familiares y amigos. Hay que preguntarse a uno mismo: "¿Qué cantidad de espacio necesito para crecer como persona y enfocarme en mis estudios?" En casa, a veces, hay demasiadas cosas que distraen y demasiadas exigencias de la familia que dificultan bastante centrarse en la escuela.

María: Hasta hoy, lamento que mis padres no me permitieran solicitar a escuelas fuera de mi estado. No hay duda que la mayoría de los padres latinos tienen sus reservas que su hijo o hija de 17 años sepa lo que quiere y necesita en la vida. Sin embargo, los chicos ya saben qué entorno necesitan para que les vaya bien académicamente. Los padres deben recordar que los adultos jóvenes necesitan hacerse dueños de esta fase de sus vidas. Si los padres lo han hecho bien, esos valores positivos que aprenden los chicos en casa les seguirán a donde quiera que vayan.

De acuerdo a Ángel, los estudiantes también deben comparar recursos, como empleos y pasantías donde viven y en la zona a donde estén interesados en irse. Eso quizás les ayude a tomar la decisión.

Un excelente lugar para que los futuros estudiantes universitarios y sus padres empiecen a conocer lo que cuestan y lo que ofrecen las universidades es a través del College Board en www.collegeboard.org, y también www.collegeboard.org/enespanol.

 

No tener dinero no es excusa para no ir a la universidad

Por María de los Ángeles Corral, del College Board

Hace años, cuando me llegó la hora de ir a la universidad, me sentí abrumada por los precios. No tenía ahorros familiares y estaba muy poco asesorada, así que parecía que mi única opción era conseguir una beca completa; una propuesta de todo o nada. Disponía de más opciones de lo que creía entonces; así como los muchachos hoy en día tienen más opciones de lo que creen.

El costo es el principal factor para muchas familias latinas a la hora de elegir una universidad, pero con frecuencia esas familias carecen de información fundamental sobre la ayuda financiera. Mi punto ciego era el de no estar consciente de que, además de las universidades había otras organizaciones que ofrecían becas para ayudarme.

También había préstamos, pero me parecían una opción impensable. Mis padres habían hecho muchos sacrificios y no se daban abasto al pagar las colegiaturas de mis tres hermanos en primarias y secundarias católicas.

La búsqueda de una universidad me consumía más tiempo que las tareas escolares y mi trabajo de medio tiempo juntos; recuerdo que, durante meses, me iba a la cama pasada la medianoche. Lo estaba apostando todo a que mis ensayos de solicitud me valieran una beca universitaria.

Por suerte, el esfuerzo rindió frutos en uno de los momentos más importantes de mi vida. El día con el que sueñan todos los estudiantes, y al que más le temen: la llegada del informe de ayuda financiera..

Cuando abrí la carta, bajo la mirada ansiosa de mi madre, sabía que esto era lo más cerca que estaría en toda mi vida de sacarme la lotería. Me ofrecieron una beca completa en la Universidad DePaul, una gran institución privada sin fines de lucro en Chicago. Nuestros gritos de alegría se podían oír por toda la cuadra.

Cuando examiné con más atención el informe, me sorprendió saber que, en combinación con una generosa beca por méritos escolares, mi paquete de ayuda incluía una Beca Pell, un dinero federal que se me otorgaba con base en mis necesidades económicas. Además de las becas que proporcionan las universidades, el gobierno (incluidos los préstamos), las fundaciones privadas y los empleadores, hay muchas posibilidades de ayuda financiera. Aunque podrán dedicar muchas horas en buscar oportunidades, llenar solicitudes y escribir ensayos, será necesario para asegurar una ayuda financiera.

Si están considerando obtener un préstamo, asegúrense muy bien de que obtienen las mejores condiciones, y de conseguir préstamos federales antes que un préstamo de bancos privados. Recuerden, los préstamos tienen que liquidarse, las becas y subvenciones no.

 Tendencias en los Precios de las Universidades 2010, un informe publicado recientemente por el College Board, proporciona un análisis de los costos asociados con estudiar en universidades estadounidenses. Sus conclusiones revelan que, en promedio, la mayoría de los estudiantes que el año pasado asistía a instituciones públicas de educación superior recibieron becas y créditos fiscales que cubrían aproximadamente entre el 75 y el 80 por ciento de su matrícula.

No se desanimen con los precios que anuncian las universidades. Existen muchas opciones de financiamiento. Utilicen las calculadoras en el sitio en internet del College Board, www.collegeboard.com/enespanol, para que se den una idea de todos los costos asociados. Elegir la escuela de sus sueños debe implicar un equilibrio entre lo que es idóneo y los costos.

Es un hecho que los muchachos deben esforzarse por sacar excelentes calificaciones; así es como se obtienen las becas de mérito. También deben saber que existe mucha ayuda que se ofrece con base en las necesidades económicas. No hay excusas para no ir a la universidad.

Recuadro:

Precio promedio para estudiantes de tiempo completo en el 2010-2011*

Instituciones públicas de educación superior con programas de estudio de dos años:

Precio:                        $2,710

Después de la ayuda:          $670

Universidades públicas con carreras de cuatro años:

Precio:                        $7,610

Después de la ayuda:          $1,540

Universidades privadas sin fines de lucro con carreras de cuatro años:

Precio:                        $27,290

Después de la ayuda:          $11,320

*El cálculo de los precios refleja únicamente los gastos de matrícula y cuotas. No se incluyen alojamiento, alimentos, libros ni otros costos. Fuente: Tendencias en los Precios de las Universidades 2010, College Board.

 

Es mucho riesgo dejar el éxito académico a la suerte

Por María de los Ángeles Corral

Al pensar en los estudiantes que se apuran por hacer su solicitud de ingreso a la universidad este otoño, me di cuenta con sorpresa que, a pesar de una orientación mínima -desde el tipo de cursos hasta los exámenes que debimos haber tomado- mis cuatro hermanos y yo fuimos a la universidad. Sin embargo, la falta de orientación en el proceso de ingreso a la universidad con frecuencia sabotea las oportunidades académicas de muchos estudiantes.

Éramos 1,000 estudiantes de primer año en mi generación, en una de las preparatorias más grandes de Chicago. Nuestro asesor académico no se daba abasto para atender a cientos de chicos a la vez y era fácil perdernos de orientación crucial. Ahora sé que no estaba tomando el tipo de cursos que me hubieran preparado más para los estudios universitarios y el examen SAT® de admisión a la universidad del College Board.

Para mi segundo año de preparatoria, me sentía desmotivada, y me estaba apartando de los cursos fundamentales. No sabía que debía estar tomando cuatro años de inglés, y entre tres y cuatro años cada uno de matemáticas, ciencias naturales e historia o ciencias sociales. Este currículo fundamental desarrolla el pensamiento crítico y las habilidades de lectura, y sienta las bases para el éxito en la universidad.

De pura suerte, me hice amiga de otros estudiantes que estaban inusualmente emocionados por los cursos avanzados AP®. Me inscribí de inmediato, desafiándome a mí misma con estas clases de nivel universitario que preparan a los estudiantes para tener un buen desempeño en la universidad y el examen SAT.  En este grupo de chicos motivados, la presión de los compañeros significaba que todos estábamos concentrados en asistir a la universidad.

La labor de los padres de familia.- Los padres piensan, ingenuamente, que en tanto sus hijos lleven a casa calificaciones decentes y no se metan en problemas, no hay razón para involucrarse demasiado. Estoy aquí para decirles que los chicos no deben hacerlo solos ni dejar la planificación universitaria a la casualidad. Aunque yo tuve suerte, esperar que los estudiantes emprendan solos el proceso de admisión a la universidad es una apuesta riesgosa que podría afectar de manera adversa el resto de sus vidas.

Los latinos son el futuro.- Los latinos son los futuros líderes de este país; hay que estar preparados para tomar las riendas. Los padres de familia y los estudiantes deben buscar la ayuda de los asesores académicos con el fin de asegurarse que los chicos tomen las clases adecuadas, se matriculen en cursos avanzados, estudien con ahínco y se familiaricen con el examen SAT. Hay mucho en juego, no sólo para nuestras familias sino también para nuestro país.

Es el momento de inscribirse para los exámenes de admisión a la universidad, si hay planes asistir el año próximo. El examen SAT del College Board se realiza el 4 de diciembre. La mayoría de las universidades necesita recibir en enero los puntajes de los candidatos con el fin de tomar una decisión sobre su admisión. El año pasado, el examen SAT hizo posible que 1.6 millones de chicos tomaran la senda de la educación universitaria para labrarse una mejor vida para sí mismos y sus familias.

Recursos del College Board para el examen SAT

Herramientas gratuitas de estudio en sat.collegeboard.com

Exenciones de cuotas para estudiantes elegibles disponibles con los asesores académicos

Información en español www.collegeboard.com/enespanol en la sección “Exámenes del College Board”

Número gratuito para mayor información: 866-756-7346

 

Un examen que abre las puertas a la universidad

Por María de los Angeles Corral

Los próximos 13 y 16 de octubre miles de escuelas y alumnos  de tercer y cuarto año de secundaria, ofrecerán y rendirán el examen del College Board “Preliminary SAT/National Merit Scholarship Qualifying Test (PSAT/NMSQT®)” que prepara para el SAT®, la prueba de admisión a la universidad.

Algunos estudiantes podrían pensar que el PSAT/NMSQT® es otro examen más, sin embargo las escuelas lo ofrecen por una serie de razones de suma importancia. El PSAT/NMSQT® es un examen estandarizado que evalúa las capacidades de los estudiantes en lectura, escritura y matemáticas con el objetivo de prepararlos para el SAT®. "Los resultados ayudan a que los educadores identifiquen las áreas que los estudiantes necesitan reforzar así como para crear un plan que les preparare para ingresar a la universidad”, dijo Glenn Milewski, director ejecutivo del PSAT/NMSQT®. 

Para Magdalena Meza, de Chicago y madre de uno de los estudiantes que presentará el examen este año, fue una gran noticia saber que hay esta ayuda para que su hijo realice una exitosa transición de la secundaria a la universidad.

Se utiliza a menudo el PSAT/NMSQT® para determinar el potencial de los estudiantes para los cursos avanzados AP®. “Algunas veces los estudiantes no creen que serán capaces para las exigencias de las asignaturas del AP®, y este examen nos ayuda a identificar a esos estudiantes y a proporcionarles los estímulos para tener éxito en AP®”, agregó Milewski. 

Las oportunidades que ofrece el PSAT/NMSQT® van más allá de la escuela secundaria. El examen ayuda a los estudiantes a sobresalir en sus solicitudes universitarias gracias a programas de reconocimiento y, les permite postularse a becas y recibir asistencia en planear su futuro.

El PSAT/NMSQT® evalúa los mismos conocimientos y destrezas que el SAT®. Es una excelente manera de prepararse para el SAT® e incluso eleva el rendimiento en este examen. De acuerdo al College Board, los estudiantes que presentan el PSAT/NMSQT®, usualmente obtienen resultados significativamente mejores comparados con los que no presentan esta prueba.

Además, al momento da hacer la prueba, el alumno puede elegir recibir información de universidades. Descubrir que hay universidades interesadas en su ingreso y con voluntad de ofrecerles ayuda financiera, puede cambiar la idea que tienen los estudiantes sobre sus posibilidades de ir a la universidad. “Es un gran estímulo para jóvenes que no piensan que la universidad es una opción para ellos”, señaló Angel B. Pérez, director de admisión del Pitzer College en Claremont, en California.

Cada año el College Board selecciona a 5.000 estudiantes latinos con altas calificaciones en el PSAT/NMSQT® para el National Hispanic Recognition Program (Programa Nacional de Reconocimiento Hispano). El College Board se encarga de enviar los nombres de estos estudiantes a instituciones selectivas de educación superior. “Es otra manera de resaltar la excelencia académica del alumno, al mismo tiempo le da la posibilidad de postular a becas y a otros tipos de ayuda financiera”, dijo Pérez. De hecho, los estudiantes que alcanzan las calificaciones más altas, pueden obtener una beca National Merit Scholarship de 2,500 dólares para sus gastos universitarios.

El PSAT/NMSQT® también le facilita a adolescentes la elección de sus futuros estudios y profesiones. La herramienta en internet “My College QuickStart™” les permite analizar su personalidad y le orienta sobre qué carreras y qué estudios se adaptan a sus intereses y fortalezas. Se puede crear un portafolio para ordenar y analizar las opciones y solicitudes universitarias, así como para estructurar un plan de estudios para el SAT® que incluye cientos de ejercicios y preguntas de práctica.

La mayoría de las escuelas secundarias de los Estados Unidos ofrecen el PSAT/NMSQT® gratis. Si la escuela de su hijo no lo ofrece, consulte en la institución de educación secundaria más cercana y confirme si lo puede presentar allí.

Para más información por favor llame al 866-433-7728 o visite el sitio www.collegeboard.com/espanolpsat o www.nationalmerit.org.

 

Exámenes para ingresar a la universidad

Consejos útiles para usted y sus hijos

Por María de los Ángeles Corral, del College Board

A sólo pocas semanas de que se venza el plazo de inscripción para los exámenes de ingreso universitario de este año académico, es recomendable que los padres les den algunos consejos útiles a sus hijos. Estos exámenes están entre los más importantes que un estudiante va a tomar en su vida, y son un paso esencial en el proceso de solicitud universitaria.

“Sí, el SAT es un examen riguroso, pero también ayuda a las familias a hacer realidad el sueño de tener un hijo universitario, de aspirar más allá del diploma de escuela secundaria”, nos dice Ángela María García, una directora ejecutiva en el programa SAT.

Con el SAT, un estudiante puede solicitar ingreso a cualquier universidad del país. A su vez, las universidades pueden evaluar las destrezas de lectura, escritura y matemáticas que el estudiante ha adquirido en la escuela secundaria. Buenas destrezas en dichas áreas son necesarias para el éxito universitario.

“Yo creo que los resultados dicen una cosa, pero la personalidad del estudiante dice otra”, señala el consejero académico Héctor González de la escuela secundaria John Hancock del sudoeste de Chicago. González  se dedica a ayudar a sus estudiantes a ingresar a las universidades de sus sueños.

De hecho, el examen SAT no es el único factor que las universidades toman en cuenta para aceptar a un estudiante. Las buenas notas, la motivación y las actividades extracurriculares son tan importantes como el puntaje del SAT.

Hay maneras mediante las cuales un estudiante puede lograr el mejor puntaje posible.

Según el College Board, generalmente los estudiantes toman el SAT una vez en la primavera del grado 11, y otra vez en el otoño del grado 12, cuando se necesitan los resultados para las solicitudes de ingreso a las universidades. Los estudiantes del grado 11 cuentan con la ventaja de tener más tiempo de estudiar para la segunda vez.

Según investigaciones realizadas, la mayoría de los estudiantes que toman el examen una segunda vez tienen más confianza en sí mismos y están más familiarizados con el examen, de manera que tienen más probabilidades de aumentar su puntaje.

Para prepararse los estudiantes pueden sacarle provecho a muchas herramientas gratuitas o de bajo costo, tales como el examen de práctica y la pregunta del día que se ofrecen en sat.collegeboard.com. En este sitio web también se pueden conseguir la guía The Official SAT Study Guide TM al igual que en las librerías o en la biblioteca.

García les advierte a las familias que no se fíen de aquellas compañías que prometen una mejora drástica en el puntaje del estudiante, a cambio de una cuota alta. Según estudios, los cursos de preparación mejoran el puntaje de SAT tanto como tomarlo una segunda vez.

Igual de importante es tomar clases de nivel avanzado y cursos especiales en inglés, matemáticas, ciencias, historia e idioma extranjero. Dichas materias no sólo preparan al estudiante para el examen, sino también para el riguroso trabajo universitario. Es imprescindible consultar al consejero para asegurarse de que sus hijos no pierdan la oportunidad de tomar dichas clases.

Aunque se sienta alivio al saber que no se puede reprobar el examen, las universidades varían en cuanto al puntaje que consideran aceptable. Es probable que las universidades más cotizadas exijan un puntaje más alto.

Tomar un examen para solicitar ingreso a la universidad puede ser intimidante, pero le abre las puertas a una mejor calidad de vida a toda la familia. Se les recomienda a los padres que ayuden a sus hijos a inscribirse en el último SAT de este año escolar, el cual se ofrecerá el 5 de junio. Si desea una exoneración de la cuota de $45, hable con el consejero académico.

Información sobre el SAT

·         El examen toma 3 horas y 45 minutos.

·         El último examen SAT de este año escolar se impartirá el 5 de junio;  el plazo de inscripción se vence el 5 de mayo y el de inscripción tardía el 19 de mayo.

·         Inscríbase en sat.collegeboard.com para tomar el examen cerca de su casa.

·         Para obtener más información, llame al 866-756-7346 o visite www.collegeboard.com/padres.

 

Los padres también tienen tareas

Ayudar a sus hijos a tener éxito mediante cursos avanzados, lo cual también ahorra dinero.

Por María de los Ángeles Corral

En más de 10,000 escuelas privadas y públicas del país, estudiantes toman clases de colocación avanzada (AP®). Para los jóvenes que tienen la ambición de ir a la universidad, no hay mejor manera de encauzarse para realizar esa meta.

El programa AP les proporciona la oportunidad de tomar cursos de nivel universitario en la escuela secundaria (high school), y puede ser una magnífica manera de ahorrar tiempo y dinero en la universidad. Si no ha oído acerca de estos cursos, hable con el consejero académico de su hijo.

Los cursos AP requieren dedicación. Son rigurosos y están diseñados para satisfacer altos estándares académicos. El College Board les recomienda a las escuelas que todo estudiante que esté académicamente preparado y que quiera asumir el reto de AP,  se considere para admisión en un curso AP.

Las escuelas secundarias seleccionan los cursos que quieren ofrecer de entre más de 30 materias. Cuando el estudiante conoce con tiempo el trabajo de curso necesario para un determinado curso AP, puede planear mejor sus estudios y aprovechar la oportunidad.

En el Distrito Escolar Independiente (ISD por sus siglas en inglés) de Dallas, los estudiantes pueden inscribirse si uno de sus padres o el estudiante mismo demuestra interés, o si el maestro lo recomienda. Sylvia López, directora de servicios de consejería del ISD de Dallas, dice que su distrito tiene actividades todo el año para informarles a los padres sobre las clases AP y sobre cómo prepararse para la universidad. Sin embargo, no todos los distritos escolares se comunican con los padres de la misma manera.

Eva Bazán, madre de tres, oriunda de México, y residente de Queen Creek, Ariz., inscribió a su hija luego de recibir una carta de la escuela, en la que decía que Iris, estudiante de 12mo grado, podía matricularse en cursos avanzados.

Lo principal para Bazán era el tiempo que su hija tendría que dedicarle al exigente trabajo del curso. “Iris participa en deportes, y hasta trabaja a tiempo parcial. Estos cursos significaban que tendría más tareas y más estudio. Ahora ya está acostumbrada y hasta se ha convertido en una persona más responsable”.

Los estudiantes se benefician también de otras maneras.  Los cursos AP están diseñados para desarrollar las destrezas estudiantiles mediante el debate, la colaboración para solucionar problemas y la escritura clara y persuasiva. Además, los cursos AP les abren las puertas a las oportunidades universitarias.

Las investigaciones revelan que los estudiantes que salen bien en los exámenes AP, tienen mayores probabilidades de graduarse de la universidad en cuatro años. Aquellos estudiantes que obtienen un puntaje de 3 ó más en la escala de 5 puntos del examen, reciben colocación avanzada o crédito universitario. De esta manera, sus familias ahorran miles de dólares en la matrícula. Además, para decidir quién recibe beca, casi un tercio de las universidades favorecen la participación en el programa AP.

Muchos estudiantes toman cursos AP de español – uno de los cursos de idioma más solicitados, especialmente entre los latinos. Según explica Trevor Packer, vicepresidente del programa AP del College Board: “Los cursos AP de español les demuestran a los estudiantes que pueden tener éxito a este nivel, y les da la confianza en sí mismos para explorar otros cursos”.

Los padres deben hacer una cita lo antes posible con el consejero académico de sus hijos, para averiguar sobre el proceso de inscripción, porque es generalmente en la primavera cuando los estudiantes elijen los cursos para el otoño entrante. Aun si los cursos AP resultan no ser opción, los padres deben saber qué otros cursos y exámenes necesitan tomar los alumnos para graduarse a tiempo y estar listos para la universidad.

Según López, “Los cursos AP preparan a los estudiantes para la vida real. Ese ritmo de trabajo y estudio es lo que van a necesitar en el futuro, en la universidad o en el instituto técnico”.

Para más información sobre los cursos AP, visite www.collegeboard.com/enespanol o llame al 888-225-5427. Para averiguar qué escuelas cercanas ofrecen cursos AP, visite www.collegeboard.com/apescuelas.

 

Cómo encontrar ayuda financiera en el 2010

Por María Corral

La mayoría de las personas asocia la fecha 15 de abril con las planillas de impuestos federales. Para las familias que planean solicitar ayuda financiera para un estudiante universitario, hay otra fecha clave. En enero se hace disponible la importante solicitud gratuita de ayuda financiera federal FAFSA. Se puede solicitar en el internet o por correo.

El gobierno federal utiliza la solicitud FAFSA para calcular el monto mínimo que espera que su familia contribuya hacia los gastos universitarios de su hijo, y para determinar si su familia llena los requisitos para obtener ayuda financiera. Se le pedirá información sobre ingresos familiares, bienes y otros detalles financieros. Para solicitar ayuda federal es necesario tener número de seguro social o tarjeta de residente permanente.

La crisis financiera afecta a familias en todos los niveles económicos, pero “es probable que aquellas familias con ingresos y bienes por encima de los $80,000 reciban más ofertas de préstamos que subsidios, y que la expectativa de su contribución familiar sea mayor”, nos dice Glenda Barahona de Hispanic Scholarship Fund, una de las muchas organizaciones que ayudan a las familias en el proceso de solicitud de ayuda financiera.

Sin embargo, las familias no deben descartar la posibilidad de una universidad prestigiosa únicamente por estar fuera de su alcance económico. “Si la universidad considera que su hijo tiene potencial, le brindará los fondos”, indica Ron Díaz, director de subsidios estudiantiles de Stanford University en California, donde el subsidio promedio para estudiantes de bajos ingresos es de $30,000.

Una universidad puede ofrecer una combinación de becas o subsidios, préstamos y trabajo en la universidad. Los subsidios no hay que pagarlos. De preferencia, elija préstamos federales sobre los privados pues las tasas de interés y las condiciones de pago son mucho mejores. La oferta de empleo dentro la escuela permite equilibrar los estudios y el trabajo, a la vez que ayudan a pagar los gastos universitarios.

Los préstamos son una responsabilidad considerable. Sin embargo, los beneficios pueden compensar la inversión. Según el College Board, el ingreso anual promedio de las familias en las que uno de los padres tiene por lo menos un grado universitario, es más de $50,000 por encima del ingreso de aquellas familias que sólo tienen un diploma de escuela secundaria.

Los ahorros son otra alternativa. Si aún no ha comenzado, aquí tiene un consejo: si ahorra $100 al mes por 18 años, podrá acumular entre $30,000 y $35,000. También existen otros recursos menos conocidos. Al utilizar un plan de ahorro universitario 529, el dinero se acumula libre de impuestos, e inclusive le permite prepagar, al costo actual, matrículas universitarias del futuro. Para averiguar más sobre estos planes, contacte a una entidad crediticia. También es posible obtener créditos y deducciones fiscales por gastos educativos al rendir su planilla de impuestos.

El campo de las becas es competitivo. Muchas organizaciones buscan ayudar a estudiantes que demuestran mérito y necesidad. Existen compañías y fundaciones que ofrecen becas para estudiantes con diferentes cualidades, tales como ciertas áreas de estudio o si son hijos de veteranos.  Es posible que un estudiante latino y católico, que se destaque en matemáticas y planee estudiar ingeniería, encuentre organizaciones que otorguen becas por cada una de esas características.

No hay duda que postularse para becas es exigente. Por eso los estudiantes deben comenzar la búsqueda lo antes posible. Tenga cuidado con compañías que cobren por ayudarle a conseguir ayuda financiera. No hay ningún cargo por presentar la solicitud FAFSA, y hay muchas organizaciones que ofrecen ayuda gratuita durante todo el proceso de solicitud.

El manual Scholarship Handbook del College Board ofrece una lista actualizada de más de 2,000 becas públicas y privadas para estudios de pregrado. Para obtener mayor información, visite www.collegeboard.com/enespanol, o llame al 1-800-323-7155. También podrá hallar este manual en su biblioteca o librería local.

Recursos de ayuda financiera estudiantil:

College Board: www.collegeboard.com/padres

Mexican American Legal Defense and Educational Fund:  www.maldef.org

Hispanic College Fund: www.hispanicfund.org

Hispanic Scholarship Fund: www.hsf.net

Latino College Dollars: www.Latinocollegedollars.org

Center for Student Opportunity: www.csocollegecenter.org

 

Preguntas sobre la solicitud FAFSA:

Solicitud disponible el 1º de enero del 2010

800-433-3243

www.fafsa.ed.gov

www.federalstudentaid.ed.gov

 

 

La verdad sobre el costo de estudiar una carrera

Por María Corral

La educación universitaria es más importante que nunca y no solo para los jóvenes.  En esta economía inestable, las pérdidas de trabajos han afectado menos a personas con licenciaturas postsecundarias que a aquellas sin ellas. Según cifras del National Employment Law Project, casi el 60 por ciento de los desempleados tenían estudios de secundaria o menos en el 2008.

No sorprende que el valor de la educación avanzada esté cobrando fuerza también para adultos. “Acabo de perder mi trabajo y mi hijo está a punto de graduarse de la secundaria. Tal vez los dos necesitamos inscribirnos en la universidad”, dice Maricela Gamboa de Franklin Park, Illinois quien terminó el colegio en México.

Como la señora Gamboa hay muchos que ahora están considerando la posibilidad de una carrera pero creen que es muy costosa. Costear una licenciatura no es fácil en estos tiempos, pero no es imposible y hasta le sorprenderá saber que hay opciones económicas. Según recientes informes del College Board, el 66 porciento de estudiantes de tiempo completo reciben ayuda financiera.  No deje que los mitos sobre el costo de la universidad o sobre la ayuda disponible eviten que usted o sus hijos logren sus metas de una educación superior.

Aquí los mitos y los hechos con información obtenida del College Board:

Mito No. 1: Toda las universidades son muy costosas.

Hecho:  Hay muchas universidades diferentes que ofrecen todo tipo de carreras además de una amplia gama de precios. La mayoría de los estudiantes de tiempo completo asisten a universidades de cuatro años que cobran menos de $9,000 por matrículas y cuotas. Las universidades públicas con programas de dos años generalmente son más económicas y cobran un promedio de $2,500 por año. Son ideales para completar los dos primeros años de una carrera de cuatro. Por lo general, las universidades públicas de cuatro años cobran $7,020 por la matrícula. El alojamiento y comida a quienes no viven con sus padres les cuesta arriba de $8,193 y $1,100 en libros y útiles.

Mito No. 2: El dinero sólo está disponible para los estudiantes muy inteligentes o muy pobres.

Hecho: La ayuda federal se basa en la necesidad económica y no en las calificaciones o el talento del estudiante.  La mayoría de los estudiantes recibe ayuda financiera para ayudarles a costear sus estudios. ¿Qué tanta? En 2008-09, los estudiantes universitarios  de tiempo completo recibieron un promedio de alrededor de $10,185 en ayuda financiera, incluyendo más de  $5,000 en subvenciones y $4,600 en préstamos federales. Las subvenciones representan dinero que no se tiene que devolver.

Mito No. 3: Los formularios para obtener ayuda financiera son muy difíciles de completar.

Hecho: La mayoría de las familias necesitan llenar un solo formulario, la Solicitud Gratuita de Ayuda Federal para Estudiantes (FAFSA, por sus siglas en inglés) para demostrar que uno es elegible para recibir ayuda. Completar el FAFSA parece más difícil de lo que es en realidad aunque sí hay que reunir importantes documentos. El formulario se puede encontrar en www.fafsa.ed.gov/es_ES/  en español y también lo puede conseguir a través de la universidad.

Si solicita ayuda financiera del gobierno tiene que comprobar su ciudadanía o residencia permanente. Si usted no cumple con uno de estos requisitos, no se desaliente. Hay universidades con fondos privados, fundaciones, y otras organizaciones que ofrecen ayuda y becas a quienes no son ciudadanos. Investigue.

El manual para obtener ayuda, “Getting Financial Aid” del College Board explica paso a paso sobre cómo llenar el formulario FAFSA. También le ayuda a planear los pasos que debe tomar para estar al día con las fechas límites. Incluye consejos en todo aspecto del proceso de solicitar ayuda. Para aprender más sobre este recurso, visite www.collegeboard.com/enespanol o llame al (800) 323-7155.

 

 

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