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La Cumbre de las Américas
Por Aurelia Fierros
El tema central de la primera edición de la Cumbre de las Américas en 1994, fue el comercio; reunión que entonces daba marco al también naciente Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, conocido igualmente como TLC o como NAFTA, por las siglas de su nombre en inglés: North American Free Trade Agreement), celebrado entre Canadá, Estados Unidos y México. A casi veinte años desde ese momento, el comercio se ha convertido en un asunto un poco más complicado políticamente hablando, a la vez que algunos países no ven beneficio a sus intereses en los términos de un acuerdo de comercio continental. Así, en la actual edición, los líderes que se reunieron en Cartagena, intentan avanzar la integración económica regional, en formas que van más allá de los acuerdos formales, y pretenden también dar solución a múltiples problemas que afectan esa integración, conscientes de que las condiciones políticas del momento imponen limitaciones.
La VI Cumbre de las Américas significó intensas jornadas de interacciones bilaterales y regionales en el hemisferio. El foro reunió a treinta y tres jefes de Estado en Colombia, para discutir temas que van desde la ampliación de los vínculos económicos, hasta la contención de la actividad criminal en la región.
Para los Estados Unidos, esta cumbre planteó desafíos políticos
importantes. En las últimas semanas, las tensiones incrementaron por la
exclusión de Cuba de la OEA y sus actividades. El gobierno de Obama justifica el
hecho bajo el argumento de que Cuba no cumple con los requisitos para ser una
nación democrática. La mayoría de los países de América Latina interpretan esta
exclusión como contraproducente y caduca.
Pero, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dio solución
al problema haciendo que Raúl Castro se quedara en casa, aunque dejando abierta
la discusión sobre la futura participación de Cuba en dicha cumbre.
El
presidente de Ecuador, Rafael Correa, cumplió la amenaza de la ALBA (que incluye
Venezuela, Ecuador, Cuba, Nicaragua, Bolivia y varias naciones insulares) a no
asistir a la reunión, si no se incluía a la isla caribeña.
El presidente venezolano Hugo Chávez decidió no asistir a la cumbre por motivos
de salud y viajó precisamente a Cuba, para continuar su tratamiento contra el
cáncer.
En la temática programada para discusión en esta sexta reunión, se incluyeron
desde el fortalecimiento de las instituciones para la preparación para
desastres, hasta la reducción de la pobreza y la desigualdad, proyectos de
infraestructura y acceso a la tecnología. Uno de los temas predominantes fue la
seguridad, y en particular el tema de la legalización de las drogas. Algunos
mandatarios latinoamericanos han apoyado la idea, pero Washington ha dicho que
está dispuesto a escuchar a la discusión, a pesar de que "el gobierno de Obama
ha sido muy claro en [su] oposición a la despenalización o legalización de las
drogas ilícitas”.
El avance de cualquiera de los asuntos en agenda para la región, es un reto,
particularmente este año, debido a las elecciones presidenciales en los Estados
Unidos, México, Venezuela y la República Dominicana. Dado el contexto, es poco
lo que Estados Unidos puede prometer políticamente.
A la vez vemos que la reciente actividad diplomática de EE.UU. pone de relieve
la importancia de los encuentros bilaterales con los dos países más grandes de
América Latina: México y Brasil.
En marzo, el
vicepresidente Joseph Biden, viajó a la Ciudad de México, para reunirse con el
presidente Felipe Calderón, y con los tres principales candidatos
presidenciales. El 2 de abril, el presidente Obama recibió a Calderón, junto con
el primer ministro canadiense, Stephen Harper, en Washington para la cumbre de
Líderes de América del Norte. La economía y la seguridad dominaron estas
discusiones en la víspera del vigésimo aniversario del TLC.
Respecto a Brasil, la diplomacia ha sido igualmente intensa. A finales de marzo,
el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor General Martin Dempsey se
reunió en ese país con el ministro de Defensa Antonio Celso Amorim, y con el
general José Carlos de Nardi para discutir temas que van desde la delincuencia
transnacional hasta los crímenes cibernéticos.
El 9 de abril la presidenta Dilma Rousseff visitó Washington, para discutir con
el presidente Obama las relaciones económicas, la educación y la política
monetaria de EE.UU.
A Estados Unidos le interesa y le conviene la expansión y fortalecimiento del comercio en su continente. La actividad comercial con América Latina ha crecido más rápido que casi cualquier otra región en el mundo, llegando a casi un billón de dólares. Los envíos de Estados Unidos a sus vecinos del sur llegan a unos US $ 350 mil millones anuales, aproximadamente una cuarta parte de todas las exportaciones. Aunque también hay países de fuera de la región como China que han tenido un interés muy fuerte en América Latina y en el hemisferio occidental en general. Aun así, EE.UU. sigue siendo el mayor inversor, el socio comercial más grande de la zona y esto no cambiará en un corto plazo, aunque políticamente tiene que entender que la región tiene sus propias ambiciones y al mismo tiempo, tiene que diseñar una visión estratégica que los otros países de la zona estén dispuestos a apoyar.
Los recientes compromisos diplomáticos de alto nivel entre Estados Unidos y muchas naciones de América Latina, son en realidad sólo la oficialización de los lazos existentes en el ámbito comercial, cultural y logístico. Mantener ese compromiso después de la Cumbre de las Américas servirá a Washington, en lo político y en lo económico. Veremos si el resultado de esta ecuación beneficia suficientemente a América Latina.
Arizona y Michigan: pasaporte hacia el Súper Martes
Por Aurelia Fierros
Mitt Romney y Rick Santorum son los dos contendientes republicanos que ahora se disputan el liderazgo para llegar como el ‘candidato fuerte’ hacia el llamado Súper Martes -que consistirá en tres asambleas partidistas [caucus] y siete elecciones primarias [primaries] en 10 estados, el próximo 6 de marzo-. Para ello, tendrían que apuntarse victorias sólidas en los dos estados que celebrarán primarias antes de esa fecha: Arizona y Michigan. Ambas, se celebrarán el 28 de febrero.
En el impredecible panorama político nacional, Rick Santorum ha tomado la delantera en las encuestas de Michigan, lo que sugiere que la ventaja que le supone a Romney que esa elección se lleve a cabo en el estado donde nació y se crió -además de haber sido gobernado por su padre; no existe.
En el caso de Arizona, que significa la posibilidad de conquistar 29 delegados [30 en Michigan], el panorama se ve mucho mejor para Romney. En esa región, se concentra una población mormona que representa cerca de la décima parte del electorado republicano y es donde el ex gobernador de Massachusetts tiene mayor aceptación. De hecho, un sondeo realizado por Rasmussen el 1 de febrero en Arizona, coloca a Romney a la cabeza en ese estado; Newt Gingrich aparece en el segundo lugar y Santorum en tercero. Sin embargo, hay que recordar que esta encuesta fue realizada una semana antes de la triple victoria de Santorum en Minnesota, Colorado y Missouri, la que le ganó un enorme impulso en todo el país.
En el contexto de la carrera republicana hacia la Casa Blanca, Santorum es lo que en este país se llama un perfecto “culture warrior [guerrero cultural -o en términos aplicables- un agresivo defensor de los valores esenciales de su partido]”. Lo es en su postura sobre los temas del matrimonio entre homosexuales, el financiamiento al aborto y la batalla iglesia-Estado sobre la anticoncepción; lo que ha logrado despertar la empatía del ala más conservadora del Partido Republicano, que le ha favorecido con su voto. Así se demostró con el citado triple triunfo obtenido hace unos días, con lo que dejó atrás a Romney no sólo en las urnas de esos estados, sino también en casi todas las encuestas posteriores.
Entre las encuestas que muestran un virtual empate, está una de CNN, publicada el martes. Los seguidores de Santorum se cuentan entre los más conservadores. Este grupo incluye a miembros de la clase obrera y son en su mayoría, hombres. Precisamente, entre los republicanos hombres, Santorum mantiene una ventaja de 10 puntos, mientras que Romney le gana a éste entre las mujeres republicanas, con 9 puntos. De obtener la nominación, el enorme reto para Santorum sería convencer al voto femenino de que tendría voluntad para atender los asuntos que son importantes para ese segmento.
Pero la victoria para Romney en Arizona, sigue siendo probable. No lo parece así para Santorum, quien vislumbra que su mensaje ultra conservador no funcionará muy bien en un estado poco tradicional y religioso.
Uno de los aspectos que podría lastimar a Romney en la elección de Arizona, es una estrategia discusiva por parte de Santorum, que explote la vulnerabilidad de un electorado que ha sido altamente lastimado por la crisis financiera e inmobiliaria, aduciendo los vínculos del ex gobernador de Massachusetts con el corporativismo y con Wall Street.
Pero, en Arizona, el estado que inició la ola antiinmigrante en el país con la ley SB1070, ambos candidatos también tendrán que posicionar su discurso en materia de inmigración de una manera mucho más directa. La oportunidad para hacerlo antes de esa elección primaria, será en el debate a celebrarse el 22 de febrero. Si lo hacen, no habrá ‘hilo negro’ a descubrir. Ambos tratarán de reafirmar sus posturas y revalidar al electorado cautivo que busca eliminar cualquier forma de legalización para los millones de indocumentados en el país. A este punto, el electorado latino que defiende una reforma migratoria, queda fuera de la ecuación republicana.
En estos términos, Santorum ha enfocado su energía y recursos en Michigan, donde los indicadores predicen un triunfo, que sería importantísimo en su búsqueda de la nominación presidencial.
Mientras tanto, Romney continúa tratando de convencer a sus correligionarios de partido, que es un verdadero conservador, pese a su historial de apoyo a medidas pro-aborto, métodos de anticoncepción, matrimonio homosexual, entre otros, que a su vez, le han dado la preferencia entre las mujeres de ese partido.
Así las cosas, Michigan será un parte aguas para Romney pues, se va quedando atrás en ese estado y la historia nos indica que, ningún aspirante presidencial que haya perdido su estado de origen en las elecciones primarias, ha llegado a ganar la nominación de su partido.
Esa será pues, una prueba de fuego más para Romney que para ningún otro aspirante.
El Pentágono y la guerra contra el narco
Por Aurelia Fierros
La percepción de que la guerra contra el narcotráfico es enteramente inútil, sigue en aumento. Las escandalosas cifras de muertos y el impacto socioeconómico sufrido en los países implicados, ya sea como productores o como territorio en las rutas de transito, ha conducido a tal discernimiento.
La aplicación de estrategias de combate inadecuadas e ineficientes, y una red de corrupción global en continuo crecimiento, son sólo una parte del complejo problema.
A diferencia de los grupos terroristas o de la guerrilla, los cárteles no operan motivados por una ideología o por ideales, sino con el objetivo explícito de obtener una plusvalía económica, y por supuesto, también por la ambición de poder. Pero, su sistema de mando multinivel, recurrente reorganización, permanente reclutamiento, alianzas criminales internacionales, fuerza letal y sofisticación en aumento, hacen de los cárteles un enemigo omnipresente: difícil de fijar como blanco, y más difícil aún de debilitar, si sólo se le ataca con el recurso de la artillería. Pese a ello, durante las últimas cuatro décadas, Estados Unidos ha gastado millones de dólares combatiendo tal enemigo mediante una estrategia reducida esencialmente al armamentismo y las tácticas de guerra. El ‘corazón’ de las organizaciones criminales –sus finanzas- queda misteriosamente intacto. Así lo muestran los registros de la tan criticada política antidrogas de los EE.UU, incluso desde antes de que el ex presidente Richard Nixon acuñara el término “War on Drugs” (Guerra contra las Drogas) en 1971. Desde entonces, no se puede decir que haya habido un avance substancial.
La Oficina del Programa Contra Narco-Terrorismo (CNTPO) de El Pentágono –una entidad creada en 1995 y prácticamente desconocida- anunció un contrato de US$ 3 mil millones con fondos federales para operaciones anti narcóticos alrededor del mundo, incluyendo Afganistán, Pakistán, Colombia, y ahora también, México.
La licitación se abrió a las propuestas de firmas privadas de seguridad a partir del 9 de noviembre y el desglose del presupuesto asignado por categoría incluye hasta US$ 950 millones para "operaciones, logística, y construcción menor", hasta US$ 975 millones para entrenamiento de fuerzas extranjeras, US$ 875 millones para asignaciones de "información", y US$ 240 millones para "programas y apoyo programático", según se publicó en el anuncio oficial.
La estrategia de El Pentágono y el Departamento de Defensa a través de la CNTPO, forma parte del plan en marcha para privatizar los servicios de asistencia militar y de inteligencia; los que resultan ser negocios altamente redituables y parte de la estrategia silenciosa de los EE.UU para transferir algunas de las tácticas de la llamada “guerra contra el terrorismo”, hacia la “guerra contra las drogas”.
De acuerdo con la descripción dada por el gobierno federal de los EE.UU a las compañías interesadas, la CNTPO busca proporcionar una amplia variedad de servicios de seguridad que, en el caso de México, incluirían la instrucción a pilotos y mecánicos de helicópteros UH-60 (Black Hawk,) Schweizer 333 o OH-58 y Bell 206; desarrollo y entrega de programas de enseñanza, incluyendo todo el personal, equipo, y materiales e impartición de entrenamiento de pilotos y tripulación de helicópteros de visión nocturna. Otros contratos incluirían la entrega de equipo e instrucción para intercambio de información sobre la actividad criminal de narcotraficantes.
El gobierno mexicano aún no se ha pronunciado sobre la potencial presencia de firmas extranjeras de seguridad en el país, las que además instruirían sobre cómo patrullar las múltiples áreas conflictivas de su territorio, donde la guerra contra el narcotráfico ha dejado más de 50,000 muertos en los últimos cinco años.
Pero aún siendo tan desconocida como lo es, e independientemente de que ni siquiera cuenta con una oficina dentro de El Pentágono, la CNTPO sí tiene historia: en 2009, esta entidad intentó otorgar infructuosamente un contrato de US$ 1 mil millones, a la corporación de servicios militares Blackwater. De acuerdo con Wired News, empleados de Blackwater habían sido acusados de corrupción, robo y violaciones a los derechos humanos en casos ocurridos durante el cumplimiento de contratos de servicio en Irak y Afganistán. El escándalo llevó a un cambio de nombre y Blackwater se convirtió entonces en Xe Services LLC.
Más allá del caso específico de Blackwater, algunos expertos militares han expresado preocupación sobre la posibilidad de que mercenarios bajo la identidad de corporaciones privadas, no sólo obtengan estos jugosos contratos; sino que excedan las capacidades que los mismos les otorgan y desarrollen una variedad de actividades delictivas que pueden ir desde proporcionar servicios a criminales como fuente de inteligencia, hasta la violación de derechos civiles y humanos.
En México, algunos analistas tienen la firme convicción –basados en presunta evidencia concreta- que algunos mercenarios ya operan en el país pagados por ciudadanos adinerados, por gobernadores y otras autoridades, para hacer el ‘trabajo sucio’ de lo que se ha llamado una ‘limpieza social’ que intentaría eliminar a individuos o grupos reducidos de personas que supuestamente trabajan o son forzadas a trabajar para ‘x’ o ‘y’ pandilla o cártel. En ese sentido, el argumento es que la presencia en suelo mexicano de mercenarios que se representan como proveedores de servicios de seguridad, solo empeoraría el ya existente clima de temor y violencia.
También es importante reconocer que, existen contradicciones estructurales que son cruciales en el contexto de la llamada guerra contra el narcotráfico. Como sucedió en Colombia, donde esfuerzos del pasado lograron un declive significativo en el tráfico de drogas empujándolo inevitablemente hacia otras latitudes; en México, el combate contra los cárteles ha causado que la actividad criminal se desplace y se expanda hacia otros estados e incluso hacia Centroamérica y el Caribe. El asunto es que, en este ciclo de ‘reacomodo’ de rutas, se torna sencillamente inevitable que, eventualmente, los traficantes regresen a las regiones donde alguna vez establecieron sus epicentros comerciales.
Derivado de tal situación, surgen algunas preguntas indispensables para el tema. ¿Están los Estados Unidos aplicando la política de drogas adecuada? ¿Es México congruente al impulsar la guerra contra el narcotráfico hasta el límite, sabiendo que tiene en su puerta frontal a un mercado gigantesco de consumidores? ¿Cuál es la perspectiva a un largo plazo? ¿Existen alternativas? ¿Deberíamos considerar todas las alternativas en la discusión? ¿Cuál es el costo? ¿Cuál es el beneficio de cada alternativa?
El incremento de los periodos de encarcelamiento y los esfuerzos por detener el tráfico de estupefacientes no han disminuido el número de usuarios de drogas ilícitas en los EE.UU., los que en una cifra conservadora se ubican en 20 millones. Y aunque los tratamientos de drogas son esenciales para cualquier demanda de disminución en el consumo, no es medida suficiente. La tarea debe comenzar con la prevención. Debido a todo ello, la política antidroga no puede ni debe ser aislada. Las políticas económicas y de salud, también son políticas antidrogas. Y en este caso, la política exterior también se convierte en política antidrogas. ¿Habrán nuestros gobiernos de hacerlas coincidir alguna vez? Esa es la pregunta conclusiva.
Mientras tanto, la CNTPO iniciará la distribución de recursos de los contratos de seguridad privada en agosto de 2012. La cantidad es, una vez más, US$ 3 mil millones.
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Actos de terrorismo
Por Aurelia Fierros
México vive en duelo desde hace por lo menos cinco años. Con más de 40 mil muertos en ese periodo, el luto por decreto presidencial resulta irrelevante. La novedad en la ecuación nacional es que los actos de terrorismo forman ya, parte de una serie de hechos concatenados en la realidad mexicana.
El viernes 26 de agosto, el presidente Felipe Calderón incluyó en su discurso la palabra “terroristas”. Lo hizo dos veces. “Homicidas incendiarios y verdaderos terroristas… no estamos enfrentando a delincuentes comunes, estamos enfrentando a verdaderos terroristas que han rebasado todos los límites no sólo de la ley, sino del elemental sentido común y del respeto a la vida”, dijo el presidente.
Para quienes critican el uso del término ‘terrorista’ o ‘terrorismo’ por la inexistencia de una calificación legal o definición jurídica universal sobre ese delito, la inclusión de la palabra en el discurso gubernamental resulta peligrosa. Lo es, dicen, porque se utiliza para justificar su combate a través de la militarización y métodos extrajudiciales como se acusa ha sucedido por ejemplo, en sinnúmero de casos relativos a la guerra de Irak, Afganistán y en el mismo operativo en que se eliminó a Osama Bin Laden.
Pero más allá de las discusiones semánticas, el terrorismo como táctica, es un medio que ahora el crimen organizado utiliza para someter a la sociedad e intimidar a la autoridad gubernamental.
En el recuento cronológico de estos atentados en el país, se incluye la detonación de una granada en Morelia el 16 de septiembre de 2008 y carros bomba en Ciudad Juárez, Chihuahua; en Cd Victoria, Tamaulipas; y en Zuazua, Nuevo León; en 2010. Otros ataques con vehículos tuvieron lugar en los municipios de Linares y San Nicolás de los Garza, Nuevo León; y en la comunidad del Carmen, municipio de Tula, Hidalgo a principios de 2011. Según el diario El Universal, casos adicionales ocurrieron en julio de 2008 en Culiacán, Sinaloa cuando se desactivaron dos autos-bomba; mientras que el primer registro de una explosión de este tipo en México se remonta a junio de1994, en Guadalajara. Sin embargo, la ofensiva que mayor número de víctimas ha arrojado a la fecha es al Casino Royale de Monterrey, mediante el ataque incendiario que el 25 de agosto sumó 52 víctimas.
Estos sucesos echan por la borda la hipótesis gubernamental de que los cárteles arremeten y se eliminan exclusivamente entre ellos, y evidencian que su táctica incluye el ataque indiscriminado contra la sociedad civil.
¿Cómo parar esta ola de brutalidad? Y mejor aún, ¿cómo evitar que esta amenaza se expanda en el país? Mientras algunos exigen la revisión de los expedientes y validez de los permisos de operación de casinos -frecuentes centros de transacciones para el lavado de efectivo-, poco se puede lograr si no se atacan los orígenes de la delincuencia y la violencia que tienen raíces mucho más profundas.
En ese sentido existe una negligencia política inexcusable: el gobierno de Calderón no se ha ocupado en congelar las cuentas bancarias, decomisar los edificios, los almacenes, en desmantelar las redes de transporte y distribución de narcóticos, seres humanos, contrabando y armamento; y los innumerables activos que están a nombre de sociedades, empresas y personas morales hasta ahora intocadas.
La coyuntura mexicana es terreno fértil para que las cosas se salgan -aun más- de control: procesos electorales sujetos a la extorsión y en algunos casos financiados por el crimen organizado, corrupción en los tres niveles de gobierno y en una buena parte del sector empresarial, mientras la simulación es un problema tan grave como evidente. Sólo hay que ver las múltiples y frecuentes detenciones de criminales de bajo perfil, con fines meramente mediáticos.
La estrategia política de la actual administración se ha quedado en las balas y en el discurso triunfalista. En ausencia de medidas de fondo y ajenas a la mera militarización del país, la expansión del dominio geográfico de los cárteles sobre los estados donde hay relativa paz, es cuestión de tiempo.
En esta visión castrense -eje de la política del actual sexenio- entra la Ley de Seguridad Nacional, cuyo pre-dictamen se acusa incumple los estándares internacionales de derechos humanos en materia de seguridad interior; excede la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la participación de las fuerzas armadas en el auxilio de las autoridades civiles; les autoriza para intervenir comunicaciones, así como a la detención y mantenimiento de supuestos delincuentes sorprendidos en flagrancia “en acuerdo con la PGR”; entre otros.
Alerta a los focos rojos de la esencia de esta legislación, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia Villanueva, pidió a la Cámara de Diputados una revisión exhaustiva para evitar que se dañen las garantías individuales de la población. El historial de atropellos procesales penales a la ciudadanía es bastante nutrido como para ahora dar facultades e injerencia en ello al ejército.
El presidente Calderón y la clase política mexicana tienen la responsabilidad de ejecutar medidas concretas que resarzan sus graves negligencias y omisiones; de otro modo, y en el curso natural de la delincuencia organizada, el siguiente blanco serán las instituciones y los centros políticos de poder del país. El rumbo más peligroso.
Mientras tanto, Calderón advierte que pese a las críticas continuará la lucha contra el crimen organizado y que su V informe de gobierno se enfocará en los logros alcanzados. Al ex presidente Vicente Fox (quien sugiere amnistía para los narcos) le envió un mensaje: no habrá tregua en el combate contra los capos.
México: sometido a Estados Unidos
Por Aurelia Fierros
HERMOSILLO, Sonora.- El impacto de la prolongada recesión económica sufrida en Estados Unidos -agravada por la turbulencia financiera de los mercados internacionales- ha tenido efectos visiblemente negativos acá en México. Aunque no de mayor gravedad que los provocados por la incesante violencia que, al igual que la pobreza, afecta a millones. De la frontera sur a la frontera norte.
Compleja mezcla de componentes del panorama interno al momento que los Estados Unidos estrena embajador en México, que se da a conocer la existencia de dos bases secretas de inteligencia estadounidense en territorio nacional, y se preparan campañas electorales presidenciales en ambos lados de la frontera: una sucesión de posible alternancia en Los Pinos y una pretendida reelección a la Casa Blanca.
El escenario para México (y sus 52 millones de pobres) se recrudece aun más debido a la coyuntura que le sitúa entre su enorme dependencia comercial y la pleitesía política que –se admita o no- le rinde a los Estados Unidos.
En este contexto, el recién designado embajador en México Earl Anthony Wayne (diplomático de carrera cuya trayectoria incluye su servicio como segundo en el mando de la embajada de EE.UU. en Kabul, Afganistán; y experiencia en dos temas que se presumen de utilidad para México: desarrollo económico y combate al terrorismo), debería mas allá de la simulación, contribuir a la redefinición de las prioridades de la agenda bilateral.
El panorama es además tenso porque el Tío Sam ha concluido que el apoyo monetario de la Iniciativa Mérida y otros recursos otorgados para la lucha antinarcóticos, no han arrojado los resultados esperados. Ahora cambia su estrategia, en condescendencia del gobierno mexicano.
Según publicó recientemente The New York Times, “…el esfuerzo multimillonario (de EE.UU.) que hasta el momento ha dado muy pocos resultados”, es la causa de que agentes de la CIA, DEA y militares retirados del Pentágono (entre otros), estén operando activamente en suelo mexicano. Aun más, el Times reveló la existencia de una base secreta al “norte del país” desde donde los agentes estadounidenses presuntamente recaban y reciben información de las agencias mexicanas, a la vez que participan en la planeación operativa y hacen esfuerzos “para evadir las leyes mexicanas que prohíben a fuerzas militares y policiales extranjeras, operar en su suelo; y para prevenir que alta tecnología de vigilancia caiga bajo el control de agencias de seguridad mexicanas con una larga historia de corrupción”.
El diario La Jornada informó que funcionarios mexicanos de alto rango están desarrollando funciones de informantes al servicio de agencias de los Estados Unidos. Señalan directamente a la procuradora general de la República, Marisela Morales, y al titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Genaro García Luna. Este periódico cita además, la existencia de otro “centro de inteligencia estadunidense” localizado en Paseo de la Reforma 225 (del Distrito Federal) y afirma que las prácticas de espionaje en territorio mexicano son resultado de un pacto entre los lideres de los dos países.“Felipe Calderón y Barack Obama pactaron el complejo entramado técnico e institucional para el espionaje desde hace más de 18 meses”, dice el matutino en su edición del 11 de agosto.
El periodista Rafael Cardona se refirió al tema en La Crónica de Hoy, así: “Pero en lugar de enrollarnos en la bandera nacional, deberíamos agradecer al gobierno mexicano habernos llevado a una condición de dependencia e injerencia, propia de países en franca ocupación militar como Irak y Afganistán, según ha referido el mismo NYT, casualmente pocos días después de la visita de respaldo a la guerra del señor Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, quien dijo ante los integrantes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales que las bases militares de EU en su país como parte del Plan Colombia son un mito. Y quizá Santos dijo la verdad: no hay bases militares en Colombia ni en México, hay bases nacionales donde se alojan los agentes militares estadunidenses. Es más barato y menos visible”.
Luego continúa Cardona, escribiendo: “El edificio (ubicado en la calle Reforma del D.F.) aloja el cuartel general de los agentes del Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Buró Federal de Investigación (FBI); los representantes del Departamentos de Justicia; de la Seguridad Interior y del Tesoro y hasta los de la ATF (Armas, Tabaco y Alcohol) cuya más significativa aportación a las buenas relaciones gabacho-mexicanas fue la bonita operación “Fast and Furios” por la cual el gobierno mexicano no fue capaz siquiera de expedir una protesta formal”.
Si bien
México es la “Zona Cero” de la lucha antinarcóticos –con todo lo que ello
implica-, la Vox Populi ya reconoce que la guerra contra el narco no es solo de
México, sino de los Estados Unidos y para los Estados Unidos. Por eso, se
ejecuta bajo sus estrategias y en sus propios tiempos.
Pero los tiempos políticos no son los tiempos ciudadanos. Mientras Calderón se
ocupa de disimular la pauperización de los mexicanos con una retórica optimista,
de negar el sobrevuelo de aviones no tripulados del lado mexicano, de levantar
sus últimos muertos y de hacer las maletas; Obama hace lo suyo frente a sus
propios pobres -que suman unos 43.6 millones (uno de cada siete habitantes ó el
14.3 por ciento), se dedica a minimizar los problemas que comparte con México, a
observar desde el púlpito su abatida economía y a remendar su endeble imagen de
liderazgo en preparación a su intento de reelegirse.
Así pues, Washington no contempla ni intentará cortar el suministro de drogas destinado a su mercado nacional (que en la mas reciente cifra conservadoramente supera los veinte millones de consumidores), porque al igual que Calderón, no tiene una verdadera estrategia para hacerlo: por más tecnología, recursos e inteligencia que posea. Simplemente, no está en su prioridad o interés.
En esta relación bilateral, tanto la sociedad comercial como la presunta alianza para la lucha contra el narcotráfico, son asuntos de mercado. De oferta y demanda. A la venta seguirán drogas, armas y seres humanos.
México está flagrantemente sometido a los Estados Unidos. A sus términos y a sus tiempos.
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La administración y el control del mensaje
Por Aurelia Fierros
Mientras los reporteros enfrentan una constante lucha por lograr mayor acceso al Presidente Barack Obama, la evidencia indica una obtención limitada de información oficial y significativos esfuerzos de la Casa Blanca por controlar el mensaje. Si bien en ese sentido no hay nada nuevo bajo el sol, lo preocupante es que este patrón otrora manejado extraoficialmente y con discreción, hoy se incorpora cada vez más a la política pública de la administración.
Periodistas y observadores de medios acusan que Obama evita y evade preguntas sobre asuntos de interés nacional -incluyendo desde temas relativos a la escalada del precio de la gasolina, hasta el operativo en que se eliminó a Osama Bin Laden-; y que el personal que lo rodea usa la intimidación para impedir ser cuestionados.
La Casa Blanca ha mostrado hipersensibilidad al trato adverso por parte de la prensa y en consecuencia, ha desarrollado una relación ríspida con ciertos medios que observan los asuntos públicos desde una perspectiva crítica y más allá de bases meramente ideológicas. El caso más reciente es el del periódico Boston Herald, cuyo acceso al presidente fue limitado durante una visita a la ciudad sede de ese periódico, el 18 de mayo. La polémica comenzó con un correo electrónico enviado por un asistente de la Casa Blanca que se refería a la exclusión de la cobertura presidencial, de un reportero del Herald. El mensaje argumentaba presunta parcialidad de ese diario por la aparición en primera plana de una pieza de Oposición Editorial (Op-Ed) escrita por Mitt Romney (ex gobernador de Massachusetts y potencial candidato presidencial republicano para 2012), el pasado 8 de marzo, mismo día en que Obama visitaba Boston para recaudar fondos. “Tiendo a considerar el grado en que los periódicos han demostrado una cobertura regular y justa de la Casa Blanca, cuando se trata de determinar a los reporteros locales que se integran al pool (presidencial)… Creo que (la columna invitada donde Romney criticaba a Obama) eleva una pregunta razonable sobre si el periódico es imparcial en su cobertura sobre las visitas del presidente”, dijo al Herald Matt Lehrich, un vocero de la Casa Blanca para la prensa, en respuesta a la petición del Herald por participar en la cobertura de esta semana.
Curiosamente, Romney ha ocupado en ese mismo medio, primeras planas con interrogantes sobre si su trayectoria política estaría acabada.
Pero Lehrich también dijo que el Herlad no fue premeditadamente excluido en esta ocasión, ya que el pool de prensa local había sido seleccionado anticipadamente por la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca y adelantó que dicho periódico todavía “podría” ser incluido en la cobertura de las actividades presidenciales futuras. En respuesta, el editor del Boston Herald Joe Sciacca dijo que la intimidación no determina su línea editorial. “Lucharemos siempre por un acceso justo a las visitas presidenciales y a otros sucesos importantes y no nos intimidarán en su intento de afectar nuestras decisiones noticiosas”.
Otros incidentes recientes incluyen la negativa de Obama a responder cuando recibe preguntas agresivas, y una advertencia de ‘congelamiento’ al grupo Hearst newspapers, luego de que una reportera del San Francisco Chronicle grabara con su teléfono celular a un grupo que interrumpió al presidente en pleno discurso, durante un desayuno en un hotel de lujo de esa ciudad.
Irónicamente, hace exactamente un año, Obama firmaba la Ley de Libertad de Prensa (Press Freedom Act). Esta ley, que expande el reporte anual de derechos humanos del Departamento de Estado para que incluya la situación de las libertades de prensa de todos los países del mundo, hoy por hoy, debería comenzar por aplicarse en casa.
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De príncipes y plebeyas
Por Aurelia Fierros
Televisoras europeas y americanas, tabloides y los paparazzi alrededor del primer y del tercer mundo han iniciado el conteo regresivo hacia la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton. La cobertura mediática de este viernes 29 de abril, estima lograr una audiencia global de unos 2 mil millones de personas.
Según reportes de prensa esta semana, en Nueva York, todo los relacionado con Kate, causa euforia. Las neoyorkinas piden su peinado ondulado a los estilistas; su atuendo sobrio y a la vez elegante a los modistas, y una réplica del ya icónico anillo de zafiro, a los joyeros. Se dice que la fiebre nupcial se apoderó de la "Gran Manzana", el epicentro de la moda en Estados Unidos. Aunque, a decir verdad, a nivel nacional las reacciones han sido menos eufóricas.
Los efectos de la Boda Real en países como México -una nación cuya emancipación de la monarquía española hace 200 años resultó en procesos sociales que desde entonces se han venido agudizando y le azotan cada 100- son simplemente, sorprendentes. ¿Quién imaginaría -por ejemplo- que, con la ola de brutalidad y violencia que tiene azorado medio país, a una adolescente le preocupe más asistir al ágape nupcial transoceánico, que la tragedia de los 36 mil muertos del presente sexenio o la inseguridad que ello implica al manejarse ‘sola’? Estibalis Georgina Chávez, de 19 años de edad y obsesionada con asistir a la boda, se declaró en huelga de hambre frente a la embajada británica en la Cd. de México en febrero pasado. Su protesta duró 16 días, pero su petición de ser patrocinada por la Corona Británica fue rechazada. Posteriormente, una asociación cívica mexicana se conmovió y le otorgó un préstamo para financiar su transporte, aunque el más reciente reporte es que no la dejaron entrar al Reino Unido por carecer de recursos con que costear su estadía. Cosas veredes.
Entre otros, la Boda Real ha generado también cuestionamientos sobre la utilidad de los sistemas monárquicos en pleno siglo XXI. Detractores y defensores han avivado el debate. Algunos le consideran un sistema anacrónico, insostenible y de carácter social y moralmente discriminatorio. Uno de los argumentos de un grupo de británicos opositores a este sistema es que, utilizar los recursos de los contribuyentes para sustento de la familia real, no solo es incorrecto, sino un derroche y que, ‘heredar’ un monarca como jefe de Estado es incongruente con la idea de una democracia moderna.
Algunos le defienden arguyendo que en el caso de otros sistemas, un presidente o un primer ministro es también una especie de ‘monarca’, solo que electo mediante un proceso distinto. Argumentan que, pese a cualquier tesis, ningún sistema por democrático que se llame, es ‘gobernado’ por las masas; pues son las masas mismas quienes eligen quien los gobierne, otorgándole a tal instancia, un poder hegemónico que a final de cuentas, igualmente, recae en un solo individuo.
A decir de la Organización de las Naciones Unidas, el Reino Unido es una monarquía constitucional que junto con otras 40, se coloca entre los países más desarrollados, acaudalados y transparentes del mundo. Aunque estas razones, no parecen convencer a sus opositores.
Para el día de la boda, una buena porción de la población en Londres y en otras ciudades del Reino Unido planea fiestas callejeras durante la fecha ya declarada festiva, mientras grupos opositores planean protestas pacificas.
Un sondeo de opinión realizado por The Sunday Times encontró que un 48 por ciento de los británicos está complacido con el enlace mientras otro 48 se mostró indiferente. Un 18% piensa que la Reina debería pagar la mayoría de los gastos relacionados con el festejo y un 69% que el Príncipe Carlos debería hacerlo de su propio sueldo. Solo el 5% piensa que el financiamiento debería provenir de los contribuyentes. El estudio realizado hace apenas una semana, también indica que un 35% de la población londinense piensa ver la ceremonia por televisión, a la vez que un número equivalente dijo que no la verá, bajo ninguna circunstancia.
Y mientras el debate continúa, la competencia mediática por los niveles de audiencia también prosigue con una guerra de promociones sobre el tiempo-aire o los desplegados y número de páginas que destinarán al suceso. De este lado del océano, algunos sondeos de intención revelan datos contradictorios, pero la mayoría coinciden en que, en los Estados Unidos, el interés por ver la transmisión en vivo, es bajo. La Associated Press revela en la encuesta más reciente que sólo un 30 por ciento de la teleaudiencia estadounidense dijo estar ‘segura’ de que verá el acontecimiento en vivo.
No obstante, a algo deben atenerse las principales cadenas estadounidenses que han invertido miles de millones de dólares en esa transmisión, aunque asegurando primero la venta de publicidad con tarifas triple ‘A’. Los medios más importantes han enviado desde ya a sus presentadores estelares. Entre otros, Brian Williams de la NBC, la legendaria Barbara Walters y Diane Sawyer de ABC, Anderson Cooper y Piers Morgan de CNN.
Muchas estaciones televisivas retransmitirán su material en ediciones especiales durante las 24 horas posteriores al ágape y durante todo el fin de semana, además de haber creado múltiples páginas de seguidores en sus propios portales y en las redes sociales, incluidos Facebook y Twitter. A la euforia por la Boda Real se han unido restaurantes, bares y pubs alrededor del mundo que ofrecerán la transmisión del suceso en pantallas gigantes, invitando al consumo de bebidas alcohólicas y comida.
Por ahora, el apabullante bombardeo mediático parece opacar la intención de un debate serio sobre la función, utilidad y futuro de las monarquías. Así las cosas, es innegable que la suntuosidad de la Boda Real es, en sí misma, un gran espectáculo. Pero sobretodo, un negocio redondo.
El 23 de marzo
Por Aurelia Fierros
De la teoría del ‘asesino solitario’ a la entereza de Diana Laura. De la cultura del esfuerzo, a la desventura nacional. De las cuatro fallidas comisiones de la verdad, a la impunidad de siempre. Me llevó diez años regresar a Lomas Taurinas.
Un atardecer de tinturas rojizas y una escena polvorienta en ese barrio alto de la fronteriza Tijuana son proscenio de la efigie del hijo predilecto de Magdalena de Kino, Sonora. Ahí estaba. Erigida como detenida en el tiempo, su imagen inerme, en medio de ese mismo espacio que antes fue escena del crimen; escena inmediatamente manipulada, posteriormente reconstruida. Ya ni lamentarse es bueno. Los perros ladran y corren de una esquina a la otra. La tragedia del olvido empaña los ecos del recuerdo, el dolor por el agravio, la indignación por las promesas despojadas. Hoy, han pasado ya diecisiete primaveras.
Detesto escribir en primera persona. Esta vez no tengo opción. La historia la conocemos todos. El tronido del plomazo que reventó contra la cabeza de Luis Donaldo y, la segunda detonación que impactó su abdomen, se camuflaron momentáneamente entre el bullicio de la multitud y el mayúsculo volumen de una cumbia que hasta este día me eriza la piel en desazón. Era ‘La Culebra’. Cómo olvidarlo. Fue el 23 de marzo de 1994.
Horas después, Jacobo Zabludovsky difundía la noticia en el informativo nacional de Televisa y al resto del mundo a través del hoy inexistente sistema internacional de noticias ECO. Octavio Paz fue el primero que habló de un magnicidio y llamó a la unidad nacional en pro de la paz y el respeto al derecho ajeno. El país, conmocionado, incrédulo.
Nos ordenaron volar de regreso a la Ciudad de México y concentrarnos en el comité de campaña nacional. Los aeropuertos y hangares estaban custodiados por fuerzas especiales que empuñaban armas de alto poder, perros entrenados para olfatear explosivos. Lo mismo sucedía en la sede de la campaña presidencial. El arribo me pareció eterno y antes de darnos acceso al edificio en Insurgentes Sur, gafete en mano, con detectores de metal, nos revisaron hasta las muelas.
Al interior, murmullos, sollozos y nerviosismo. Todo era confusión. Se ordenó ‘de arriba’ la destrucción inmediata de cientos de archivos. Con asombro vi como centenas de documentos logísticos e información recopilada en los primeros meses del año y la primera etapa de la campaña, eran echados sin distingo a las trituradoras de papel. Era obvio que hacer preguntas sería una imprudencia. Poco astuto y arriesgado. Todos los monitores encendidos. Y ahí nos quedamos, concentrados, sin comer, sin dormir. Estábamos emocionalmente devastados. Pasaron horas, no sé cuantas. Unas 72, creo. Esperábamos instrucciones del Estado Mayor Presidencial, de Los Pinos.
En ese momento la rabia colectiva iba contra Carlos Salinas –por exponer casi estratégicamente a Colosio a las feroces pugnas internas del PRI y a las externas también. Desprotegerlo de tal manera contra Manuel Camacho Solís –el presidenciable resentido que se había quedado sin la candidatura e hizo lo imposible por desestabilizar la campaña-, contra el Comandante Marcos –por acaparar el protagonismo del momento y tensar el clima nacional-, contra José Córdoba Montoya –por sus presiones para que Colosio renunciara luego del discurso del 6 de marzo con el que rompió con el salinismo- y por supuesto, contra Ernesto Zedillo, quien se erigía como el ‘ganón’ oportunista al ser el coordinador de la campaña y natural sucesor a la candidatura. Al menos, esa era la percepción pública.
Mientras tanto, entre esos mismos nombres -corrían versiones-, se encontraba el autor intelectual de la conspiración, del atentado. También se manejaba una presunta colusión con el narcotráfico. En particular, con el cártel de los hermanos García Abrego, en ese momento, la organización que mayor cantidad de cocaína colombiana introducía a los Estados Unidos y a la cual, Colosio le había rechazado una invitación para reunirse en una comida, dos días antes del crimen. Nombres de narco políticos presuntamente vinculados de una u otra forma al propio Salinas circularon ampliamente en la prensa internacional, incluyendo The Washington Post. Todo era posible y todos, sospechosos.
A 17 años de distancia, el reacomodo de las emergentes oligarquías políticas evidencia que ni son independientes ni mucho menos nuevas. Responden todas a la misma hegemonía ancestral surgida del PRI, ahora encabezada por ex miembros de ese mismo partido.
Piruetas más piruetas menos, lo que se pretende es la salinización del proyecto de izquierda que nunca fue tal, y a través del PRD, Camacho Solís hace su intentona de regreso junto con otro ex priista, el también salinista Marcelo Ebrard, quien pugnas y egos aparte, le hace segunda con la absurda propuesta de alianzas con el PAN, en un conato de estrategia para echar andar proyectos de gobierno anteriormente frustrados y así figurar en el espectro nacional.
El periodista Carlos Ramírez, lo explicaba elocuentemente en su columna Indicador Político. “En el fondo quedaría la parte más importante de la alianza PAN-PRD: la propuesta programática de gobierno. Y ahí prevalece la argumentación política e ideológica de Camacho a favor y en defensa del proyecto salinista durante el gobierno de Carlos Salinas: una modernización autoritaria, mercantilista, de rescate del modelo empresarial corporativo, todo de la mano de una estrategia asistencialista de presupuestos sociales no transformadores y si de profundo control social”.
Y ese era exactamente el modelo de control social ‘no transformador’ del que Luis Donaldo Colosio pretendía y había prometido separarse. Carlos Ramírez luego continúa: “La disputa por el PRD ha cruzado ya el punto de no retorno. Sin Cárdenas ni López Obrador, el partido tendrá un nuevo quiebre político hacia la derecha. Al final, los gobiernos aliancistas se inclinaron más al PAN que al PRD. Lo peor de todo es que el país se quedará sin un partido realmente de izquierda, aunque Ebrard y Camacho digan --horror-- que son de izquierda. La coalición con el PAN será de derecha-derecha”.
Pero si en efecto, lo que Ebrard pretende es taparle el camino al PRI, y si lo que Camacho busca es una ‘venganza’ contra ese partido, al final de cuentas da lo mismo, pues lo trascendente es que ambos están determinados a aplicar el bien aprendido modelo neoliberal salinista. Un ‘branding’ diferente, pero el mismo producto. Mientras, los priistas capitalizan el ‘momentum’ de preferencia electoral adverso al PAN debido al descontento y hartazgo por la lucha violenta encabezada por el presidente Calderón, y prevén un triunfo de ‘su gallo’ (que a saber del vulgo, es también el de Salinas) en la elección presidencial de 2012. En otras palabras, los hilos siguen siendo movidos por los mismos actores políticos. La misma oligarquía.
Por lo mismo, la posibilidad de la continuidad salinista sigue latente y a casi dos décadas del impune asesinato de Luis Donaldo Colosio, su determinación y sus palabras –que le habrían costado la vida- son tan vigentes como en aquella primavera de 1994. “Yo veo un México con hambre y sed de justicia” decía en su discurso de ruptura con el salinismo. “El cambio con rumbo y con responsabilidad, no puede esperar”.
El historiador Enrique Krauze preguntó alguna vez: ¿quién mató a Luis Donaldo Colosio: el odio de la ambición o del desinterés? ¿Fue víctima de una conspiración tramada por el presidente Salinas? La respuesta tal vez recaiga en uno, o en muchos, y seguramente, como siempre hemos intuido, nunca se sabrá con certeza.
Ni mártir, ni héroe, simplemente un hombre que intentó terminar con la pretendida continuidad transexenal, reformar al Estado, terminar con la “soberbia” del centro (federalismo) y la corrupción, a costo de su vida. Diecisiete años y 35 mil muertos después, toca a los mexicanos retomar el timón y propiciar ese cambio con rumbo y con responsabilidad del que hablaba Colosio. Nadie ha dicho que será fácil.
EE.UU: tolerante a drogadictos, condescendiente con narcos
Por Aurelia Fierros
Que los narcos mexicanos han esparcido sus redes por todo Estados Unidos no es noticia. Lo que causa pasmo y hasta cierto punto indignación, es el doble discurso de la administración Obama que sabe dónde se encuentran, cómo y cuándo operan. Así quedó evidenciado una semana después de la muerte en suelo mexicano del agente especial estadounidense Jaime Zapata. Un total de 676 arrestos fueron ejecutados mediante Operation Fallen Hero-Bombardier, una estrategia internacional liderada por los Estados Unidos contra los cárteles mexicanos.
Esta reacción predecible pero no por ello menos siniestra por parte de los Estados Unidos se muestra como la evidencia de una falta largamente señalada: su indiferencia y tolerancia extrema hacia el narcomenudeo y consumo doméstico de estupefacientes --siempre y cuando no se rompa el ‘orden social’ en su territorio, o no se interfiera con la labor de sus agentes y personal asignado a diversos plazas internacionales. Sin duda, el mensaje enviado a los narcotraficantes es aplastante: ‘no toquen’ a nuestros agentes o dejaremos de hacernos ‘de la vista gorda’. Claro, la retórica siempre se dirige a reforzar la lucha contra el narcotráfico en los países productores o naciones que son zona de tránsito con destino a EE.UU.; jamás contra su propia política sobre drogas.
En este entorno, la reciente reunión entre los presidentes de las dos naciones queda más en una agenda de protocolos que de compromisos de alto impacto frente al problema.
Una rayita al tigre
Y es que efectuar 676 arrestos es como quitarle ‘una rayita al tigre’. Los operativos de la administración Obama incluyendo la citada ‘Operación Héroe Caído’, solo representan una pequeña abolladura a la sofisticada estructura de los cárteles instalados en suelo estadounidense y el resto de América Latina.
De acuerdo con el Departamento de Justicia, los principales puntos de
distribución en los EE.UU. son operados por pandillas bajo las órdenes de los
cinco principales cárteles mexicanos quienes suministran una gran variedad de
narcóticos. El reporte dice también que el consumo doméstico de cocaína es de
cerca del 37 por ciento, de metanfetaminas es de 27.6 por ciento, de heroína es
de 12.9 por ciento, de marihuana es de 12.1 por ciento y el de drogas de
prescripción médica es de 9.8 por ciento.
El estudio más reciente de la Administración de Servicios de Salud Mental y
Abuso de Substancias, revela que casi 22 millones de estadounidenses mayores de
12 años admitieron haber usado drogas ilícitas durante 2009; mientras atribuye
el vigor del narcotráfico a la demanda de un mercado doméstico insaciable y en
expansión continua.
Pero otro fuerte eslabón de la cadena productiva de esta industria criminal –que es además su motor- es el lavado de dinero. Esta semana, la senadora demócrata Dianne Feinstein acusó que los Estados Unidos mantiene un deficiente control de las transacciones destinadas al lavado de dinero. Señaló específicamente la venta de tarjetas de prepago, presuntamente utilizadas por capos mexicanos para transferir dinero hacia y desde territorio estadounidense. Feinstein exigió el establecimiento de un mecanismo para que los comercios reporten la adquisición de dichas tarjetas por cantidades de 2 mil dólares o mayores. El Departamento del Tesoro había previsto tal mecanismo para febrero de 2010, pero esa meta no se efectuó.
Actualmente, no existe una ley que obligue a declarar ese tipo de bienes en los puertos fronterizos. La Oficina de Fronteras y Aduanas (CBP por sus siglas en inglés), señaló que entre 2009 y 2010 se decomisaron alrededor de US$104 millones que pretendían ser introducidos hacia México. Ciertamente la cantidad decomisada es irrelevante cuando se compara con el estimado de entre US$18 mil millones y US$39 mil millones que narcotraficantes mexicanos y colombianos lavan y exportan anualmente desde EE.UU.
Otros servicios utilizados para transferencias monetarias ilícitas y que resultan menos riesgosos que los ofrecidos a través de los bancos formales, son los de WesternUnion y agencias similares.
Pero indiscutiblemente el establecimiento formal y posterior fortalecimiento de los cárteles mexicanos en territorio de los EE.UU. viene como resultado de la indiferencia y permisividad de sus propias autoridades.
Esa ‘condescendencia’ hacia la clandestinidad no es ajena en el caso de México, pues si por un lado el gobierno federal enfrenta una lucha frontal contra el narco, por otro los altos niveles de corrupción en las corporaciones policíacas y algunos casos militares repercuten negativamente en la de por sí tan criticada estrategia. La diferencia tal vez estriba en que México y los mexicanos están pagando un alto costo económico, social y humano; mientras los Estados Unidos y los estadounidenses observan desde la barrera y Obama no da señales de querer ‘tomar al toro por los cuernos’.
En los archivos del Pentágono
Por Aurelia Fierros
La imagen institucional respaldada en la excelencia y en los valores nacionalistas larga y eficazmente promovidos bajo icónicas frases como “sé todo lo que puedas ser” (be all you can be), hoy se coloca tras un agudo cuestionamiento a su credibilidad por las graves acusaciones y una demanda legal que pone al descubierto el abuso de poder, el contubernio y la permisibilidad hacia una deplorable cultura de supremacía machista, practicas misóginas y criminales -incluyendo presunto asesinato- dentro de las fuerzas armadas de los Estados Unidos.
Según un grupo defensor de los derechos humanos de las mujeres soldados - la Red de Acción de Mujeres en Servicio (Service Women’s Action Network)-, durante 2009 se registraron unos 16,150 casos de violación y diversas modalidades de asalto sexual al interior de las filas militares estadounidenses; de los cuales, solo se reportaron 3,230, equivalente a un 20 por ciento del total.
El porcentaje de violaciones no reportados debido principalmente a amenazas e intimidación, fue reconocida por el propio Pentágono en un reporte emitido la misma semana en que el grupo de activistas presentó una demanda legal en su contra, acusándole de indiferencia frente a los flagrantes casos de ese delito.
Al grupo de quince mujeres que a través de SWAN lidera la demanda legal se unieron dos hombres igualmente victimas y sobrevivientes de violación, asalto y acoso sexual, para formular en 42 páginas el documento que narra horríficos episodios de toda clase de abuso psicológico, verbal y físico a manos de sus superiores. Los veteranos denunciantes afirman haber sido víctimas de dichos abusos durante su servicio activo en las fuerzas armadas mientras sus comandos se mostraban condescendientes e incluso ascendían en sus cargos militares a sus atacantes. "Después que los demandantes y otras víctimas reportaron los crímenes en su contra, fueron sujetos de represalias, expulsados del servicio, o, en algunos casos, asesinados”, afirman los veteranos en la querella.
Los demandantes acusan que los secretarios de defensa Donald Rumsfeld y Robert Gates "fallaron al no investigar las violaciones y agresiones sexuales, enjuiciar a los responsables, proporcionar un sistema judicial adecuado como lo exige la Ley Uniforme de Justicia Militar (Uniform Military Justice Act) y al no cumplir con los plazos del Congreso para implementar las reformas institucionales ordenadas por éste, para impedir las violaciones y otras agresiones sexuales".
Un marino de la Guardia Costera (Coast Guard) afirma que su superior le escupió en la cara, amenazó con matarla y después “comenzó a entrar en su habitación por la noche, a pararse sobre su cama y masturbarse". Declaró que tenía que dormir con un cuchillo bajo la almohada para defenderse. El oficial terminó violándola. No obstante, al ofensor se le procesó únicamente por haberla golpeado obteniendo tan solo una sanción salarial mínima y una restricción a la base durante 30 días.
Casos similares y que implicaron incluso mayor acoso y complejas repercusiones
perniciosas para las víctimas están detallados en la demanda, incluyendo el
asalto sexual a una miembro de la Guardia Nacional Aérea (Air National Guard)
durante su servicio en Irak; el caso de un demandante masculino de apellido ruso
que fue violado y sistemáticamente humillado durante su servicio con el Ejército
(Army) en 2009, siendo finalmente expulsado bajo una declaración falsa que le
hicieron firmar; así como otros casos de intimidación ejercida por altos mandos
militares, incluyendo el de un sargento de la Marina que simplemente hizo a uno
de sus tenientes que se disculpara frente a un demandante, después de que dicho
teniente "metió los dedos por el ano [del demandante] hasta que lo penetró".
Esta victima afirmó que sus compañeros marinos le advirtieron que "reportar
abusos sexuales arruinaría su carrera porque ‘cosas malas le suceden a los que
hacen ruido’".
"Después de que los demandantes y otras víctimas reportaron los crímenes
--relata el documento- se tomó represalias en su contra, fueron expulsados de
los servicios, o, en algunos casos trágicos, fueron asesinados". Afirma que una
mujer de la Marina “fue asesinada y enterrada en una zanja superficial” en el
patio trasero de un miembro de los servicios, por haber denunciado la
violación.
"Después que los demandantes y otras víctimas reportaron los crímenes, su
comando les obligó a saludar y mostrar ‘respeto’ a sus violadores. De esta
manera, los demandantes se vieron obligados a vivir y trabajar junto a sus
violadores, y algunos fueron puestos bajo su mando directo".
La denuncia agrega que el Pentágono se niega a informar las tasas de veredictos
de los tribunales militares y que "destruye la evidencia recabada durante la
exanimación del forense después de tan sólo un año a partir de la fecha en que
se obtuvo, si la víctima optó por utilizar el sistema de información
restringida".
En conferencia de prensa del 15 de febrero, mismo día en que se presentó la demanda judicial contra el Pentágono, Anu Bhagwati ex Capitán de la Marina y Directora Ejecutiva de la Red de Acción de Mujeres en Servicio (SWAN) dijo: "He sido testigo de cómo mis propios mandos supremos violan las políticas de acoso y asalto sexual, evaden responsabilidades hacia sus propias tropas, mienten a las familias al ignorar los reportes de abuso, transfieren depredadores sexuales fuera de sus unidades en lugar de procesarlos jurídicamente, ascienden en sus cargos a depredadores sexuales mientras se encuentran bajo investigación, y acusan de mentir sobre su (caso de) abuso, a miembros altamente reconocidos dentro del servicio, simplemente porque son mujeres. Todo intento de sometimiento a la rendición de cuentas contra estos oficiales se enfrentó siempre con amenazas y represalias. Vi algunos de los más finos miembros del servicio en la nación, abandonar el ejército luego de haber sido abusados y traicionados, mientas sus perpetradores y los oficiales que voluntariamente les protegieron, siguen hasta hoy vistiendo en uniforme (…) Reportar asalto sexual y acoso sexual en las fuerzas armadas es -en el mejor de los casos- brutalmente intimidatorio; y es en el peor de ellos, una sentencia de muerte”.
El día 16, durante la audiencia sobre el presupuesto militar de la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el Secretario de Defensa Robert Gates, dijo que existe “cero tolerancia” a las violaciones y cualquier tipo de asalto sexual y, agregó que las fuerzas armadas han gastado US$2 millones para la optimización del procesamiento legal de casos de violación. Gates dijo también que se ha aumentado el número de voluntarios que atienden las áreas de prevención y de respuesta a asaltos sexuales, de 300 a 3,000 y que ahora se cuenta con una persona designada a cada unidad militar, batallón u otros grupos mayores. Agregó que el porcentaje de presuntos perpetradores que son procesados penalmente, se ha incrementado de un 30, a un 50 por ciento.
Pero Bhagwati retó las estadísticas y el número de casos de procesos contra presuntos violadores presentados por el Secretario Gates, e hizo un llamado para la creación de un registro de depredadores sexuales al interior de las fuerzas armadas. Bhagwati afirmó que menos de uno de cada cinco depredadores sexuales jamás verán el interior de una corte. “La mayoría solo reciben una palmadita en la mano, en lugar de una condena. Sabemos que los depredadores sexuales frecuentemente son infractores seriales y aún así, las fuerzas armadas no sólo incumplen en su procesamiento y su sentencia, sino que además incumplen al no proveer un registro de criminales sexuales a las autoridades civiles, permitiendo así que los perpetradores militares continúen atacando victimas en las comunidades civiles a lo largo del país”.
Los veteranos demandantes liderados por Bhagwati, acusan que Gates y Rumsfeld “violaron los derechos constitucionales de los denunciantes de forma sistemática y repetida”, y buscan una compensación por daños y perjuicios.
Esta demanda devela ahora una cruda y dolorosa realidad emanada de una patética cultura de intimidación y de indecibles abusos al interior de las instituciones que públicamente defienden el honor y la disciplina. Como sea, el hecho debe considerarse como un avance hacia la búsqueda e impartición de justicia y sobretodo, hacia la eventual eliminación de tales monstruosidades que victiman a quienes solo buscan servir a este gran país y que hasta ahora, habían permanecido sistemáticamente ocultas detrás de los impecables uniformes de muchos de los altos mandos militares, y en los archivos deliberadamente ignorados del mismísimo Pentágono.
Zedillo. Y volver, volver, volver
Por Aurelia Fierros
Ernesto Zedillo fue el último priista de una dinastía que en línea ininterrumpida sustentó el trono presidencial mexicano por 70 años. Tristemente, en su caso, la herencia le vino vía candidatura emergente luego del magnicidio de Luis Donaldo Colosio en 1994, quien a su vez había roto públicamente con Carlos Salinas de Gortari a través de su ya icónico discurso del 6 de marzo de ese año, en el Monumento a la Revolución.
Su sexenio estuvo plagado por la inestabilidad derivada de otros asesinatos políticos, el fortalecimiento de la insurrección armada y por una de las peores crisis económicas del país -de la que Salinas le culpó a él, con aquél amargamente célebre “error de diciembre”. Por años, se mantuvo alejado de los reflectores políticos y de las controversias nacionales.
Economista de carrera –no político- pero ambicioso como todos los que han probado las mieles del poder centralizado del federalismo mexicano, Ernesto Zedillo provoca resonancia en el ámbito nacional –desde Davos- al ofrecer soluciones a un problema que creció bajo sus narices y frente al cual nunca movió un dedo: el narcotráfico.
Hoy, observando desde afuera, hace una aparición estoica –que no heroica- opinando con la gracia de la tecnocracia que nada le dio y mucho le arrebató al país. Desde Ginebra, junto con los ex presidentes César Gaviria (Colombia) y Fernando Henrique Cardoso (Brasil), presentó un documento de trabajo en el que se señala el fracaso de la lucha antidrogas en Latinoamérica y se insiste en su legalización. Las observaciones y nueva estrategia basada en prevención y educación, fueron tomadas con ecuanimidad por Felipe Calderón, quien interceptado por la prensa se limitó a decir -palabras más, palabras menos- que dicha propuesta no aporta nada nuevo. Aún más, Calderón respondió que no considera que el documento encierre una crítica directa a su estrategia en México.
Pero, si irrumpir de tal manera en el debate sobre el tema del narcotráfico le queda a Zedillo fuera de lugar, ni qué decir del asunto de la sucesión presidencial. La sorprendente y aventurada predicción política del ex presidente, con la mirilla en las elecciones del 2012, no fue bien recibida ni por la clase política ni por la opinión pública nacional.
El “¡vamos a ganar!” expresado al salir de un encuentro del Foro Económico en Davos, no es una frase para la cual tenga calidad de ninguna índole, en pronunciar. Primero, porque en su momento él mismo se distanció del PRI y segundo porque la percepción es que le queda muy ‘cómodo’ asumir el triunfalismo desde el autoexilio académico en que se encuentra, sin ningún trabajo o aportación partidista real: ni previo, ni posterior a su sexenio. Así queda también asentado por las reacciones de los líderes de los partidos nacionales que respondieron “ipso facto” a sus desafortunadas declaraciones.
Gustavo Madero, presidente nacional del PAN, dijo que “Zedillo está desactualizado” y le recomendó consultar otras fuentes antes de augurar el regreso del PRI a Los Pinos; mientras Jesús Ortega, líder nacional del PRD, calificó de “lógico” que Zedillo pronostique un triunfo del PRI en público, pero que en privado -dijo- sabe que el PRI no tiene ninguna posibilidad.
Empero, si Enrique Peña Nieto –o en su defecto algún otro priista- de verdad lograra ocupar Los Pinos en 2012, siempre será una tentación para el Dr. Zedillo regresar al país con algún puesto de alto nivel (no necesariamente en el gabinete) y así reivindicar su imagen luego de liderar un sexenio completamente gris para México.
Por otro lado, mientras la nueva alternancia que Zedillo sugiere representa para muchos un retroceso, la parte más desalentadora es que en efecto, no hay mucho de donde escoger y que, partidos a un lado, es bien sabido que quienes ostentaban el poder antes de la ‘La decena trágica’ (1995-2006), son los mismos que siguen jalando los hilos que rigen los destinos del país.
Por ello, precisamente, ahora el Dr. Zedillo suaviza el tono para ‘limar asperezas’ y abrir sus posibilidades para volver, volver, volver.
Al buen entendedor, pocas palabras.
El Congreso del 2011
Por Aurelia Fierros
El
Congreso
estadounidense
número 112
promete dos
cosas: fuertes altercados en la discusión de la política tanto interna como
externa, y poca cooperación bipartidista.
Con una Cámara de Representantes dominada por el poder republicano, se anticipa
que éste llevará a sus delegados de ‘línea dura’ y mayormente conservadores al
liderazgo de las comisiones y subcomisiones relacionadas a las áreas de ‘fuego
cruzado’ en el debate nacional.
El Congreso número 111 de mayoría demócrata cerró con el año y se lleva consigo algunos logros sobre una serie de medidas defendidas durante el periodo de sesiones posterior a las elecciones (conocido como ‘pato cojo’ o ‘lame-duck’ por encontrarse en periodo de transición y tener poca influencia política), incluyendo una importante iniciativa de ley sobre seguridad alimentaria, un enorme recorte de impuestos y una extensión de los beneficios de desempleo; la derogación del ‘No Preguntes No Digas” que afecta la participación de homosexuales y lesbianas en el ejército, la ratificación del nuevo tratado START con Rusia, y la aprobación de prestaciones médicas para los trabajadores rescatistas del 9/11. Entre las iniciativas que quedaron en el tintero aparecen la reforma migratoria y el Acta de los Sueños (Dream Act), las que por cierto, ya se amenaza con sepultar indefinidamente.
Pero si hablamos de las tres grandes áreas legislativas en la agenda de la administración Obama, éstas se pueden resumir al estimulo económico, la reforma de salud y la regulación financiera. Esta triada de proyectos que provocaron tanta controversia, ha tenido y tendrá efectos a un largo plazo en la economía nacional.
Y como todo tiene un costo político, tanto la legislatura que terminó como la administración Obama fueron enfrentadas por una feroz crítica. El electorado evaluó al Congreso con la calificación más baja en la historia de las encuestas públicas y castigó con una ‘paliza’ al partido demócrata en las elecciones intermedias de noviembre. Por si ello fuera poco, el presidente Obama ha sido señalado por no saber identificar las prioridades nacionales, acusado de extremismo ideológico, de orquestar una intervención gubernamental sin precedentes en la economía y de deficiencias en la estrategia y tácticas legislativas. Tanto el ejecutivo como el Partido Demócrata fueron fustigados por su presunta ‘falta de carácter’ frente a intereses privilegiados y por una sensibilidad muy pobre de cara a las prioridades y preocupaciones de la compleja sociedad estadounidense.
Así las cosas, en la Legislatura 111 se dio un período de
polarización partidista que resultó en la percepción pública de un Congreso y un
sistema político incapaces de resolver las prioridades nacionales. En
consecuencia, se develó una nueva imagen del hombre que durante su campaña
presidencial sorprendió por su elocuencia retórica y que, ya como presidente, no
ha sido capaz de convencer en los hechos.
La postura republicana se puede resumir en tres axiomas: Gobierno pequeño. Impuestos
bajos. Seguridad nacional. De cara al 2011, el pronóstico es que la
nueva mayoría republicana en la Cámara Baja y la disminución de las filas
demócratas en el Senado dará la combinación exacta para permitir que la
Centésimo Doceava Legislatura desacredite, retrase, debilite o incluso logre
anular muchas de las iniciativas propulsadas por la agenda de Obama, incluyendo
la reforma de salud y la regulación financiera que ya son el distintivo de su
gestión.
Pero como en un partido de
baseball,
en política siempre puede haber sorpresas. El asunto es si el presidente Obama
logrará diseñar y ejecutar en menos de dos años, una estrategia para la
recuperación económica y fiscal -lo que le abriría la posibilidad de un segundo
mandato; y si los republicanos podrán plantear iniciativas congruentes a la
realidad estadounidense, rebasando los limites que les impone la defensa a
ultranza de sus convicciones doctrinarias.
Desafortunadamente, los pronósticos basados en los recientes pronunciamientos y
el desempeño camaral de republicanos y demócratas, son poco alentadores. Todo
indica a que el Congreso servirá más como anfiteatro para una coreografía de
desacuerdos rumbo a las elecciones de 2012, que para implementar nuevas
legislaciones que beneficien a la ciudadanía. Claro, de darse un escenario tan
conflictivo, surge la expectativa verosímil, de que durante los próximos dos
años se emitan resoluciones propulsadas por un presidente que eche mano de sus
facultades ejecutivas para destrabar las áreas cruciales de su agenda y de su
mandato. Ese escenario que evoca al autoritarismo gubernamental, es siempre
indeseable pero a fin de cuentas, una realidad potencial, si Obama se ve
acorralado.
El 2011 en el Congreso puede ser todo, menos impredecible. La naturaleza de la política si lo es. Ahí están los posibles escenarios extremos. Con todo lo que ello implica.
La nota del año
Por Aurelia Fierros
De entre todo lo sucedido en los límites del territorio mexicano durante 2010, resulta un verdadero reto vislumbrar cual fue ‘la nota del año’. En retrospectiva, muchos son los sucesos que conmocionaron a la opinión pública y pese a lo dantesco del panorama nacional, aun no se ha perdido la capacidad de asombro, ni la esperanza.
El plagio de El Jefe Diego fue una de esas noticias que nos dejó boquiabiertos, pero también lo fue su reciente liberación rodeada por un halo de misterio y de diversas hipótesis sobre este secuestro de alto impacto. ¿Será acaso el caso Paulette, o el caso Cabañas? Tal vez la nota sea la ola de asesinatos masivos de jóvenes en el norte del país a manos de sicarios, o posiblemente la masacre en Tamaulipas de más de 70 indocumentados centro y sudamericanos que atravesaban por México en busca del perpetuo sueño americano.
También hay que considerar que, en un mundo en que la difusión de datos es imparable, el concepto de lo que es ‘noticia’ se ha ido diluyendo. Especialmente cuando reconocemos su capacidad multiplicadora por la inmediatez de su transmisión gracias a la tecnología y sus redes de distribución. Y es precisamente ese acceso indiscriminado a la información el que nos coloca ante el riesgo de la ‘saturación’ informática provocando frecuentemente que la ‘noticia’ se pierda o se confunda en un mar de información. Es entonces que regresamos al dilema de discernir ¿cuál fue la nota del año?
Como sabemos, el 2010 estuvo marcado por una violencia creciente principalmente generada por la actividad criminal de los cárteles de la droga y su disputa por rutas y territorios; y agravada por el combate del gobierno contra dichos grupos. Pero, ¿cuál es la noticia? ¿La captura de ‘La Barbie’, la muerte de ‘El Barbas’, el uso de carros-bomba como nueva estrategia de terror de los capos? ¿Será acaso el hecho de que tan solo entre enero y noviembre fueron cometidos 12,456 homicidios en el país? ¿O que precisamente en 2010 se rebasaron las 30,000 muertes producto de la guerra declarada al narco en 2006 por el presidente Calderón?
¿Será la elección de Carlos Slim como el multimillonario número uno del mundo, según la lista de Forbes? ¿Será que Slim desbancó al propio Bill Gates? ¿Será en cambio, la inclusión por varios años consecutivos del narcotraficante mexicano Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán en esa misma lista?
¿Qué decir de los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana? Y la mención no es necesariamente por el lucimiento y la algarabía que provocaron, sino por el suntuoso gasto que significaron en un país donde la miseria persiste notablemente.
Tal vez la nota del año debería ser la falacia y montaje del rescate de los cuatro periodistas secuestrados, los millones de empleos no creados, la seguridad no lograda, la deshonestidad de los servidores públicos, el largo brazo de la justicia que cada vez se hace más corto.
¿Será acaso la boda de Enrique Peña Nieto con La Gaviota? Bueno, esto último es, obviamente, una broma. Siempre habrá información amarillista o sucesos irrelevantes o inesperados en la vida de famosos y figuras públicas; pero la información es ‘noticia’ en la medida en que atañe, incide o afecta nuestras vidas. Entre más grande sea el grupo al que impacte, más importancia cobra la noticia y tanto en el argot periodístico como en la opinión pública esa información gana entonces la categoría de ser ‘la nota’.
Seguramente, ahora quedan fuera muchos sucesos importantes transcurridos en la vida nacional durante 2010 y por lo mismo, la elección de la ‘nota del año’, es suya. Con este breve recuento y sencilla reflexión, va el deseo de que el 2011 sea mejor en todos los ámbitos, en todos los sentidos, y que ‘la nota’ del año próximo sea alentadora. Algo para celebrar.
"Solución dolorosa" al déficit
Por Aurelia Fierros
La misma semana en que se debate en el Congreso la prórroga a aquellas desgravaciones fiscales que beneficiaron a los más ricos del país y que expirarán al final de este año, la comisión fiscal formada por el presidente Obama para reducir el déficit presupuestario da a conocer su reporte final en el que recomienda una solución “dolorosa” para abatir la creciente deuda que amenaza la prosperidad del país y su posición en el escenario internacional. La estrategia sugerida incluye un agudo recorte al gasto militar, un incremento en la edad requerida para el retiro y reformas que podrían costar al contribuyente común, un promedio de $1,700 extra al año.
El plan final para el balance del presupuesto federal es muy parecido a un bosquejo presentado antes del Día de Acción de Gracias y ofrece una estrategia muy agresiva para reducir los déficits en $4 billones en un periodo de 10 años.
Ciertamente, las citadas medidas son “dolorosas” y entre ellas se cuenta el aplazamiento de la edad de jubilación hasta los 69 años, un costo más alto de los pagos a Medicare y la reducción de la fuerza de trabajo federal en un 10 por ciento hacia el fin de esta década, eliminando en total 200,000 empleos públicos.
En ese sentido, el presidente Obama también hizo público esta misma semana, su propuesta de congelar el salario de los empleados civiles del gobierno federal. Esta medida permitiría ahorrar $2 mil millones para el año fiscal 2011 que concluye el 30 de septiembre próximo, $28 mil millones durante los próximos cinco años y $60 mil millones en diez años.
El plan también recomienda el incremento de impuestos por cerca de $1 billón para el 2020, principalmente a través de reformas tributarias que eliminarían o disminuirían las codiciadas desgravaciones fiscales incluyendo la deducción por intereses hipotecarios. También llama al incremento de 15 centavos al impuesto federal de la gasolina.
Por lo pronto, dos de los tres republicanos miembros de la citada comisión en la Cámara Baja, Paul Ryan (Wisc.) y Jeb Hensarling (Texas) – indicaron que no aportarían su apoyo. En principio, bajo el argumento de que el plan respalda la recientemente aprobada ley de cuidado a la salud de Obama y lo que califican como niveles excesivos de recaudación tributaria.
Los analistas pronostican que el plan no logrará el apoyo mínimo de los 14 votos necesarios debido a las profundas diferencias filosóficas entre republicanos y demócratas respecto a la estrategia para reducir el déficit. Mientras los republicanos rechazan la propuesta de un aumento generalizado de impuestos, los demócratas sostienen que recortar el gasto de la seguridad social y de otros beneficios implicaría golpear a las clases más desfavorecidas del país.
Por si fuera poco, los senadores demócratas se mostraron extremadamente furiosos luego de que los 42 legisladores de la bancada republicana enviaran una carta al líder de la mayoría del Senado Harry Reid, (D-Nevada), en la que por lo claro amenazan con bloquear toda medida que se pretenda aprobar antes que la extensión a la desgravación fiscal de la era Bush. Pese a ello, los demócratas insistían en introducir una serie de medidas incluyendo la extensión de beneficios de seguro de desempleo que el día martes expiró para dos millones de estadounidenses.
Aunque poco probable, se espera que de obtener el mínimo de votos este viernes, los integrantes de la comisión fiscal exijan al Congreso que celebre una votación sobre las recomendaciones contenidas en su plan.
El tiempo se agota, el año termina y más doloroso aun es que hay escasas posibilidades de una cooperación bipartidista pese a que el déficit presupuestario acumuló otros $1.3 billones entre los meses de enero y septiembre de este año, y a que, dadas las condiciones, los especialistas aun no descartan una segunda recesión.
“No toques mi paquete”
Por Aurelia Fierros
La popularidad de la frase “no toques mi paquete” (don't touch my junk) ganó la categoría de slogan, luego de que un hombre de San Diego difundiera en internet un video del momento en que confronta a un empleado de seguridad aeroportuaria que se disponía a realizarle una inspección corporal manual. El furor ha sido tal que ha provocado hasta a la impresión de camisetas con la ya famosa leyenda.
Pero el video (y más que nada el audio grabado con un celular) que ha lanzado a la celebridad al sudcaliforniano John Tyner, es solo un síntoma del complejo reto que enfrenta la seguridad en los puertos aéreos de la nación, frente a los derechos de privacidad de los usuarios. El endurecimiento de estas medidas en las terminales aéreas de los Estados Unidos ocurre luego de recientes envíos de paquetes sospechosos en vuelos internacionales, lo que ha derivado en la instalación de modernos detectores corporales en 68 aeropuertos y edificios públicos del país.
Al uso de los potentes y sofisticados aparatos electrónicos instalados por la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés), capaces de reproducir nítidas imágenes del cuerpo humano al grado de mostrarlo prácticamente desnudo; se ha sumado ahora la exploración corporal completa, mediante la utilización del tacto.
El debate sobre el carácter invasivo de estos métodos de inspección alcanza su punto de ebullición provocando la oposición de los sindicatos de pilotos de las aerolíneas US Airways y American, mientras otros grupos inconformes ya han convocado a la campaña ‘We won’t fly’ (No volaremos) la que pide abstenerse de abordar aviones el 24 de noviembre, víspera del Día de Acción de Gracias, instando además a los viajeros a quienes les sea indispensable viajar, a que rechacen someterse a las inspecciones corporales.
“Los rayos X ‘Backscatter’ utilizan una radiación ionizada para poder producir imágenes de los cuerpos de los pasajeros; lo que conlleva un bien conocido riesgo cumulativo contra la salud. Niños, mujeres embarazadas, ancianos y aquellos con un mecanismo inmunológico defectuoso son considerados como especialmente susceptibles al tipo de daño causado al DNA por la radiación ionizada”, afirma la campaña, en su sitio en la red (wewontfly.com).
Esta cruzada advierte además sobre el alto riesgo en que se encuentran quienes han padecido o actualmente padecen de cáncer de la piel, que debido a los efectos acumulativos de la radiación ionizada, aumentan el riesgo de desarrollar cáncer cada vez que se exponen. Denuncian a la vez, la práctica de una “inspección expandida”.
“La TSA está usando lo que ellos llaman “inspección expandida” (enhanced pat down) en muchos casos. Estas inspecciones son mucho más rigurosas y frecuentemente incluyen el uso de las palmas de las manos para tocar los genitales de una forma que puede parecer una agresión sexual. Si crees que tus hijos han sido tocados de manera inapropiada durante uno de estos registros reforzados, avisa a un agente de la ley”; continúa el desplegado en el sitio de internet, con el que se pretende alertar y presionar hasta que las máquinas radioeléctricas sean retiradas y las nuevas inspecciones manuales sean suspendidas.
Mientras tanto, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) justifica el endurecimiento de dichas medidas aunque admite que están abiertos a considerar algunos ajustes.
Pero las imágenes difundidas han pesado más que las explicaciones oficiales y
una porción de la opinión pública se resiste a los nuevos métodos de inspección.
Por ejemplo, un video que circula en Internet muestra a un niño sin camisa
cuando es palpado en el aeropuerto de Salt Lake City, Utah; mientras su padre,
observa. En el audio de fondo claramente se escucha la pregunta “¿están acosando
a un niño?". "Es ridículo", denuncia otra voz. "Increíble".
El portavoz de la TSA Dwayne Baird dijo en un comunicado que los inspectores
realizaron una búsqueda en el niño después de que éste activó la alarma de
detector de metales.
Thomas Sawyer, oriundo de Michigan, también se quejó ante CNN de haber sufrido una inspección extremadamente vergonzosa a principios de noviembre. Sawyer, es sobreviviente de cáncer de vejiga y utiliza una bolsa de urostomía. Relató que pese a sus advertencias, un agente de la TSA en el Aeropuerto Metropolitano de Detroit provocó que el sello de la bolsa se abriera parcialmente durante una inspección manual, derramando la orina en su ropa. "Esto fue extremadamente vergonzoso y no tenía que haber sucedido. Si se educara a los trabajadores de TSA, no habría ocurrido", dijo Sawyer, agregando que el agente no se disculpó.
Otros ejemplos de cómo esta labor de seguridad en aeropuertos puede llegar a ser de alta sensibilidad para algunos usuarios, es el de un empleado aeroportuario que fue víctima de humillación, cuando sus propios compañeros se burlaron porque las imágenes de rayos X mostraron que tenía un pene muy pequeño. También el caso de una auxiliar de vuelo sobreviviente de cáncer de mama a quien se le pidió que se quitara la prótesis de seno durante una inspección manual en Charlotte, Carolina del Norte.
En respuesta a la creciente controversia, la TSA señaló que las inspecciones tanto manuales como mediante tecnología de imagen avanzada son los mejores métodos para evitar riesgos de ataques como el intento frustrado de Omar Faruk Abdulmutallab, quien ocultaba una bomba en su ropa interior en un vuelo procedente de Amsterdam, a Detroit, el día de Navidad del año pasado. "Trabajaremos para que sean (las inspecciones) lo mínimamente invasivas sin dejar de ofrecer la seguridad que el pueblo estadounidense quiere y merece", dijo el administrador de la TSA John Pistole en un comunicado. "Estamos en constante evaluación y adaptación de nuestras medidas de seguridad, y como hemos dicho desde el principio, estamos tratando de encontrar el justo equilibrio entre la privacidad y la seguridad."
Sin embargo, y pese a las ‘ruidosas’ protestas contra la TSA, según una reciente encuesta de CBS News, 4 de cada 5 estadounidenses apoyan el uso de detectores electrónicos para inspecciones corporales. Pistole informó que por lo pronto, estas medidas continuarán en efecto incluyendo la temporada navideña.
Por su parte, el presidente Barack Obama expresó el fin de semana su apoyo a las
controversiales medidas llamándoles “necesarias” para garantizar la seguridad de
las aerolíneas, mientras en contraste, la Secretaria de Estado Hillary Clinton
dijo en entrevista con “Face the Nation” de la CBS, que no se sometería a este
proceso “si pudiera evitarlo”.
El domingo, Pistole dijo a la CNN que el clamor por el nuevo método de
inspección es exagerado. "Muy pocas personas en realidad reciben esta
inspección. A pesar de todo el furor público acerca de esto, muy pocas personas
lo hacen".
En esta era en que la amenaza terrorista no es exclusiva de grupos internacionales sino una posibilidad a nivel doméstico, hay aun quienes opinan que ninguna medida preventiva es exagerada, mientras otros muchos denuncian los nuevos métodos como invasivos y violatorios a los derechos individuales de los pasajeros. Una vez más, un tema más en el que el país se encuentra dividido. ¿Usted de qué lado está?
El fin, ¿justifica los muertos?
Por Aurelia Fierros
Siete muertos por balacera en Nayarit. Ejecutan a un hombre en Colima. Reportan enfrentamiento en Tamaulipas. Ejecutan a director de penales en Chihuahua. Detienen a seis con arsenal y drogas en Jalisco. Ejecutan a seis en Acapulco. Cinco muertos deja ataque a un antro en Juárez. "Blindan" a funcionarios federales. Reducen misas en Tamaulipas por inseguridad. Incautan 14 toneladas de mariguana en Sonora.
Son algunos de los encabezados periodísticos del fin de semana y la prueba fehaciente de que el adagio “después de la tormenta viene la calma”, no es aplicable en México. No por el momento. En México no sólo la tormenta no amaina, sino que ha ido expandiendo su furia hacia rincones de la geografía nacional otrora impensables.
Un nuevo componente de la violencia generada por las organizaciones criminales es el asesinato de políticos de primer nivel como lo fue la ejecución de Rodolfo Torre, virtual gobernador de Tamaulipas días antes de la elección del verano, y la ejecución de alcaldes, 11 en lo que va del año.
Esta táctica por parte del crimen organizado va encaminada a intimidar a aquellas autoridades municipales que se han sumado a la ‘guerra’ del gobierno federal o que simplemente se rehúsa a trabajar con los cárteles. Pero esta ola de violencia que el presidente Calderón asegura solo ha arrojado víctimas entre sicarios rivales -pese a lo que la versión oficial justifique- sí ha cobrado miles de vidas inocentes.
En entrevista reciente con uno de los detenidos que secuestró, grabó en video y ejecutó a un grupo de sicarios de una banda contraria, éste reveló que, los cárteles están reclutando jóvenes adolescentes (en su grupo un niño de 12 años era el encargado de degollar a las víctimas), y que cuando se dirigen en comando para ejecutar a alguien en particular, si éste individuo no se encuentra en el lugar, de cualquier modo asesinan a los que estén presentes, para así poder cobrar, ya que les pagan $3,000 (Pesos) por víctima.
Calderón ha insistido en que las ejecuciones son principalmente entre sicarios, pero ante esta cruda versión surgida ‘desde adentro’, no hay mucho que aclarar. Los daños colaterales -incluyendo el perjuicio moral para aquellos que son encontrados en el lugar equivocado a la hora equivocada- se han tornado inenarrables, pues estas personas se llevan al sepulcro el velo de la sospecha sobre su involucramiento, su reputación y la de su familia.
Como es sabido, el estallido de la violencia en su curva más alta se ha dado cuando ha tenido lugar la detención de un capo importante. Y ello es precisamente porque, cuando un cártel es fragmentado, la secuencia natural es su división y realineación, y la consecuencia en ese reacomodo acéfalo es la violencia de alto impacto. Especialmente si la captura o ejecución de los citados capos tiene que ver con alguno de los tres cárteles de mayor presencia en la geografía nacional como lo son el de Sinaloa, los Zetas y el del Golfo.
Podemos ver claros ejemplos de esos ‘picos’ de violencia luego del arresto de
Alfredo Beltrán Leyva “El Mochomo” (enero de 2008), de la separación de los
hermanos Beltrán Leyva del Cartel de Sinaloa (entre enero y abril de 2008), y de
la muerte de Arturo Beltrán Leyva “El Barbas” durante un operativo militar en
diciembre de 2009, y cuyos efectos de violencia se prolongaron hasta la primera
mitad de 2010 y luego hacia la segunda, dada la fragmentación de este cártel y
consecuente lucha por el control de los territorios.
Así las cosas, la suma de muertos en 2010 podría resultar en
cerca del doble de los registrados en 2009, de continuar esta tendencia.
El reto inmediato es reducir la violencia y combatir eficazmente
al crimen organizado.
Esto incluye
una reducción del secuestro y la extorsión, delitos de gran impacto colectivo y
social.
El gobierno federal debe para ello implementar estrategias que minimicen los
daños colaterales y es allí donde precisamente el presidente Calderón ha
fallado. Jamás realizó un diagnóstico del problema ni diseñó la estrategia para
combatirlo. Erróneamente supuso que la utilización de las fuerzas armadas sería
suficiente para doblegar la capacidad de contraataque de los cárteles mexicanos.
Vaya sorpresa, cuando se viene a enterar del calibre bélico con el que cuenta el
crimen organizado en el país, incluyendo más recientemente, tácticas terroristas
como la utilización de explosivos plásticos y coches-bomba.
Otros errores de cálculo han afectado significativamente el combate al narcotráfico en el país, como lo ha sido la ejecución simultánea de operativos militares y policiales como estrategia disuasiva, que paradójicamente lo que sí ha logrado es algunos enfrentamientos entre autoridades federales y locales; la detención de cientos de presuntos criminales menores y el decomiso de cantidades espectaculares de droga –regularmente cargamentos de marihuana- , con la expectativa de minar la actividad criminal y claro, de lograr una difusión mediática espectacular, en lugar de avocar inteligencia y recursos a estrategias más eficaces como lo sería abatir los activos y canales de lavado de dinero de las organizaciones criminales.
Pero el peor error de Calderón al momento no es ni siquiera haberse lanzado ‘a ciegas’ a esta guerra sin pies ni cabeza; sino su incapacidad para corregir el rumbo de este sinsentido.
Pararse en el estrado y repetir el discurso frente a un micrófono abierto y señal al aire no es suficiente. Sin una estrategia que lejos de las calles y las balas desmantele la corrupción y la estructura financiera del narco; y sin un compromiso de reducción de la demanda por parte de los Estados Unidos, entre otros elementos, este combate calderonista se torna inútil y muy costoso a nivel político, social y humano. Está masacrando no sólo vidas, sino la dignidad y esencia de los mexicanos. Se destina a la derrota. El fin, ¿justifica los muertos?
Obama y el Nobel de la Paz
Por Aurelia Fierros
Hace un año el mundo entero reaccionaba a la decisión del Comité Noruego del Nobel cuando éste otorgó la máxima presea de paz al presidente estadounidense Barack Obama. El fallo generó críticas bajo el argumento de que la decisión era prematura, carente de mérito y restaba credibilidad al proceso de selección.
Pese al criticismo, el organismo justificó su decisión adjudicando al entonces recién estrenado mandatario “extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación […] en pro de un mundo sin armas nucleares”. Fue un premio a la intención, no al logro, dijeron sus adversarios.
La edición 2010 de estos galardones ha otorgado el Premio Nobel de Paz a Liu Xiaobo, el más sobresaliente activista pro democracia en China, quien se encuentra a partir de diciembre de 2009, cumpliendo una condena de 11 años en prisión. Sin duda, con esta selección se retoma la naturaleza de la presea de la paz, que tradicionalmente ha laureado a quienes tienen una trayectoria destacada en la defensa de los derechos humanos y las condiciones sociales de igualdad y concordia en sociedades o regímenes opresivos.
Como era de esperarse el gobierno de la República Popular China censuró a Xiaobo, principal disidente de ese país comunista, llamándolo ‘criminal’ y calificó el hecho de otorgarle el premio como una ‘blasfemia’. Ya analistas habían advertido que conceder la presea a Liu o cualquier disidente chino generaría conflictos de tensión política entre ese país y Noruega.
En contraste, el presidente Obama hizo un llamado a la liberación inmediata del galardonado, quien se ha colocado como un poderoso símbolo de los derechos civiles y otros valores universales debido a su intensa lucha pacífica para lograr el cambio político en China.
Pero todo esto sucede precisamente en vísperas de una importante reunión con sede en Beijing a la que asistirán altos funcionarios comunistas. La cumbre se realizará del 15 al 18 octubre en un pleno partidista que podría dar lugar a decisiones cruciales sobre liderazgo y una reforma política en el país asiático.
Por su parte, el presidente Obama y altos funcionarios de su administración viajarán a Asia en las siguientes semanas para participar en varias cumbres que intentarán definir el papel de esa república comunista en el mundo.
Pero, mientras el Premio Nobel de la Paz 2010, Liu Xiaobo
continua tras las rejas, los gobiernos de las democracias occidentales liderados
por la administración Obama, deliberan simultáneamente el precio del dinero con
los líderes chinos ya que, acusan, éstos exportan ‘demasiado’ y derrumban los
precios en los mercados internacionales.
La prioridad en ese sentido se enfoca en el intento por devaluar la moneda china
por lo que presionar a ese gobierno con el tema de presos políticos resulta
simplemente ‘inconveniente’.
De hecho, el Primer Ministro Wen Jiabao sugirió la semana pasada a los países
occidentales que cesen las peticiones de una reforma en China, incluidas
aquellas que afectarían su tipo de cambio, pues previó que ello dañaría el flujo
de sus exportaciones. "Si China experimenta turbulencia social y económica, eso
significaría un desastre para el mundo", advirtió.
Y es que el tema económico en medio de una recesión que ha golpeado a medio planeta es importante tanto para las democracias como para las dictaduras y en consecuencia, el resultado de este jaloneo sobre la suerte del yuan, es esperado con anisas en foros internacionales.
Pero, con todo y la dependencia que existe entre los tipos de
cambio y el impacto que la economía China ha logrado en los mercados
internacionales, ceder en este momento en el tema político-diplomático sería
tanto como un retroceso para la lucha de los guerreros de la democracia como lo
ha sido Liu Xiaobo. En honor a esas luchas, Obama podría utilizar su calidad de
recipiente del prestigiado premio para presionar y exigir la liberación del
nuevo galardonado durante sus próximas reuniones con los líderes chinos.
Cuando Obama recibió el máximo galardón mundial de la paz, sus
críticos dijeron que por lo menos esperaban de él, que eventualmente construyera
una trayectoria que le hiciera merecedor de tal distinción. Presionar al
gobierno chino para la liberación de Liu Xiaobo, es su oportunidad de oro.
La ‘lista negra’ de la América adicta
Por Aurelia Fierros
La marihuana, el éxtasis y las metanfetaminas están en gran demanda. La reputación de los Estados Unidos como consumidor premier de drogas ilícitas ahora se apoya en estadísticas reveladas por el propio gobierno, las que indican el más alto incremento en adicciones en casi una década.
Simultáneamente y en concordancia con la Ley de Autorización de Relaciones Exteriores, la administración Obama ha identificado una veintena de países como grandes productores o plataformas del tráfico de drogas. En otras palabras, se trata de la lista negra de los países inmersos en narcotráfico entre los cuales por supuesto se encuentra su vecino inmediato, México.
Según el reporte anual de la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Substancias, casi 22 millones de estadounidenses mayores de 12 años admitieron haber usado drogas ilícitas durante el último año; mientras los países incluidos en la citada lista atribuyen el vigor del narcotráfico a la demanda de un mercado insaciable y en continua expansión.
Los cambios de consumo en Estados Unidos durante 2009 incluyen desde un incremento de 8 por ciento en el uso de marihuana y de 37 por ciento en el consumo de éxtasis, a un alarmante aumento de 60 por ciento en el número de usuarios de metanfetaminas.
Ciertamente la percepción sobre la magnitud del impacto que el uso de las substancias ilícitas puede causar tanto individual como socialmente, ha cambiado también en los últimos diez años. En noviembre por ejemplo, el electorado de California decidirá sobre la legalización del uso de marihuana, mientras que la venta de esa droga en los 14 estados que lo permiten se ha disparado desde que el gobierno federal expresó que no procesaría penalmente a los vendedores de marihuana que se apeguen a las reglas estatales.
Hay quienes opinan que mientras el uso medicinal es justificado, el uso ‘recreativo’ de la marihuana tiene el potencial de ‘dispararse’ una vez que sea legalizada. De hecho, el Alguacil del Condado de Los Ángeles Lee Baca, recientemente ha encrudecido su cruzada contra los dispensarios de marihuana medicinal en California, asegurando que el 97 por ciento de los mismos operan como empresas criminales. Baca acusa que algunos de estos establecimientos se abastecen de los cárteles mexicanos y que distribuyen la droga a personas que no tienen una necesidad médica de consumo.
La revisión de estos datos nos lleva a la reflexión inevitable sobre la disparidad e incongruencia de estrategias anti-narcóticos entre Estados Unidos y México, pues tan solo al sur de la frontera la guerra contra el narcotráfico ha cobrado cerca de 30,000 vidas; mientras de este lado la tendencia es hacia la legalización –por lo pronto de la marihuana- y no existe ni hay interés en una estrategia para reducir los índices de consumo, cada día en mayor aumento. Una paradoja.
Cierto es que los cárteles mexicanos se han convertido en proveedores muy importantes de marihuana, cocaína, metanfetaminas, y heroína al mercado de Estados Unidos y por ley, el Ejecutivo estadounidense debe publicar anualmente la lista de países que cooperan en el esfuerzo contra el tráfico de drogas ilícitas. Así, en memorándum enviado la semana pasada por el presidente Obama a la Secretaria de Estado Hillary Clinton, se incluyó Afganistán, Bahamas, Bolivia, Birmania, Colombia, Costa Rica, la República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, India, Jamaica, Laos, México, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Perú y Venezuela, como países productores o rutas del tráfico de drogas.
No obstante, el documento destaca el hecho de que México y Colombia continúan aplicando presión contra los cárteles del narcotráfico, aunque se advierte sobre los graves desafíos que han surgido en Centroamérica luego del repliegue de los grupos criminales hacia esa zona.
Pero, este acto estadounidense de ‘certificación’, es enérgicamente cuestionado por su carácter de intromisión en los asuntos internos de los estados, al fungir como calificador de la actuación de los gobiernos extranjeros, erigiéndose en juez y pasando por alto las omisiones propias, como lo es la inexistencia de un esfuerzo tangible para disminuir el consumo doméstico de narcóticos, o combatir la infraestructura financiera de las mafias internacionales que operan en su territorio.
El asunto es que este proceso de certificación tiene implicaciones mas allá de un mero señalamiento o calificativo moral; su importancia real radica en que condiciona la ayuda financiera estadunidense a los países comprometidos en el citado objetivo.
Bajo la óptica de la “certificación”, los ‘malos’ son siempre los que producen y trafican la droga a los Estados Unidos mientras los estadounidenses son sólo las víctimas convertidas en consumidores por fuerza de la accesibilidad al menudeo en las escuelas y calles del país; y por medio de redes ‘elite’ de distribución que terminan victimando a la pujante generación de individuos que mueven Wall Street y Hollywood.
Lo criticable es que esta percepción omite el lado inverso del problema. Es decir, el impacto de los niveles de consumo, ya que en concreto, es éste el principal motor que mueve al tráfico de drogas y el que determina el precio, de acuerdo al principio dúctil de la demanda.
En el caso de México, es cierto que la guerra contra las drogas tal y como Calderón la lleva a cabo, se está perdiendo. Basta con ver las los recursos invertidos y las vidas empeñadas. Atacar el problema solo con balas en un intento de bloquear la oferta no solo es insuficiente, sino que ha resultado contraproducente. El combate frontal al narcotráfico requiere de una estrategia y de atacar todos los aspectos de la problemática, incluyendo como se ha mencionado, el motor financiero del narco, aspecto que el presidente mexicano simplemente no ha sabido o no ha querido enfrentar y, el cual también cuenta con una red de corrupción extendida dentro de los Estados Unidos, y que se refuerza ante la indiferencia de la administración Obama.
Lo más fácil en esta trama son las poses protagónicas ante la comunidad internacional. Los gobiernos tanto consumidores como productores así como los que fungen como mera ruta de tránsito deben emprender y continuar un combate contra la industria del narcotráfico atacando todos los frentes: el cultivo, producción, distribución y hasta el corazón financiero a través de la confiscación de activos, de fuentes de lavado de dinero y el congelamiento de cuentas bancarias.
La solución no puede ser otra que un verdadero compromiso y cooperación internacional que ataque todos los eslabones del problema. Estados Unidos debe asumir su parte en este compromiso empezando por reconocer su grave papel de consumidor y abandonar la definición simplista que explica el problema desde la perspectiva de “redentores” y “villanos”, abordando el tema con soluciones planteadas entre otros desde los escenarios de la educación pública, el tratamiento, rehabilitación y prevención, desmantelamiento de infraestructuras de blanqueo de capitales, desvío de precursores químicos y el tráfico ilícito de armas.
En el entendido de que la eliminación de la producción y el consumo de drogas no es algo factible; se debe trabajar a partir de la noción realista de que éste complicado problema, con voluntad política, tan solo se puede llegar a controlar.
El doblar de las campanas
Por Aurelia Fierros
El parto de una nación es un proceso doloroso. Sangre indígena, mestiza y criolla se filtró tierra abajo al subsuelo que hoy sostiene a México. Esa sangre emerge dos centurias después para recordarnos que algo no está bien; que hay que corregir el rumbo. El país no maduró su independencia ni los procesos que le siguieron. La opresión, las desigualdades, rezagos y contradicciones sociales trascendieron a la consumación de su gesta, a la época de la Revolución, y persisten hasta hoy.
Son doscientos años de una gloria que sólo lo ha sido en libros de texto y en la mercadotecnia política. El Grito de Dolores como el génesis de la guerra de Independencia de México y el repicar de la Campana de Dolores como llamado a la sublevación contra el virreinato de la Nueva España la noche del 15 de septiembre de 1810, son sucesos plasmados en la iconografía histórica del país e indiscutiblemente, tienen un valor intrínseco. No hay duda que las agallas y el carácter del cura Miguel Hidalgo y Costilla y de los personajes que participaron en ese proceso histórico es de reconocerse. Nos dieron Patria.
Pero la vida independiente de México se caracterizó por la inestabilidad política y por un desgarramiento sociocultural que incluyó la cesión de la mitad del territorio mexicano a los Estados Unidos (Tratado de Guadalupe Hidalgo, 1848), y que fue seguida entrado el nuevo siglo por la continua migración de campesinos que huían de los destrozos de la Revolución Mexicana (1910). Y es que la vida de México y los mexicanos ha sido un largo drama plagado de aciertos y errores, donde el pueblo siempre ha pagado la factura más alta.
Con el surgimiento del PNR luego de la insurrección revolucionaria (1929), se dio un gobierno hegemónico que se prolongó en el poder por más de 70 años, separándose eventualmente de, y desvirtuando los principios doctrinarios que le dieron origen. Pero la alternancia en el poder también llegó a un costo de sangre y balas. El voto que se llamó del ‘miedo’ después del magnicidio del candidato priista Luis Donaldo Colosio en 1994, dio un sexenio más al PRI, para luego permitir mediante el hartazgo por la corrupción desmedida, el voto de ‘castigo’ que finalmente permitió el paso del PAN a Los Pinos.
Entre acusaciones de fraude, de ineptitud e infamia gubernamental que se prolongaron como legado luego de interminables sexenios priistas, Acción Nacional hoy se perfila con Felipe Calderón hacia la culminación del segundo mandato bajo su tutela, acosados –partido y presidente-- por el clamor de millones de mexicanos que añoran el México que nunca vieron llegar; aunque hoy de plano se conformarían con el que fue y sólo vive en sus recuerdos. Y es que el México actual es uno que subsiste entre complicidades de funcionarios, prestanombres, extorsión, amenazas, tiroteos, capturas pactadas, operativos violentos, actrices y modelos mezcladas con narcotraficantes o comprometidas con políticos cuestionables; un mundo en que las amenazas criminales se publicitan en Facebook y el Presidente informa la persecución de un capo con nombre de muñeca, por Twitter.
Es un país donde algunos presos pueden salir por la noche a trabajar como sicarios y regresar al penal por la puerta grande, donde custodios facilitan la fuga de 89 reos y a fin de cuentas “no pasa nada”; donde viajar por carretera con la familia implica el riesgo de no regresar si uno queda entre el fuego cruzado de los buenos y los malos, aunque el bando de los buenos (el ejército) puede confundirlo a uno con los malos y simplemente masacrarlo.
Un país donde los más buscados son amigos de políticos consolidados y de novatos también, de ejecutivos, de cantantes, de actores y de actrices; ah, y de futbolistas igualmente. Una nación en la que esas élites departen en festejos privados donde ‘rola’ la droga. La que quieran. Ah, pero que esa droga circule con tal facilidad tiene un costo que se mide en vidas. En este 2010 y luego de una guerra de cuatro años que ha arrojado más de 28,000 muertos; la sangre brota a borbotones.
Pero, ¿es éste el mismo México de Orozco, Rivera y Siqueiros? ¿El de Kahlo? ¿El de Rulfo, Paz y Fuentes? ¿El de Carlos Monsiváis, Armando Jiménez y Gabriel Vargas? ¿El de Guillermo González Camarena? ¿El de Alfonso García Robles? ¿El de Mario Molina? Se preguntan los mexicanos. ¿Es el mismo México que hincha el pecho al describir las aguas transparentes y color turquesa del mar de Cancún? ¿El glamur del Cerro de la Silla? ¿La majestuosidad del Ángel de la Independencia en la Avenida Reforma de la capital? ¿Las imponentes pirámides de Teotihuacán y Chichén Itzá? ¿El que se enorgullece de sus ricos textiles, de su alfarería, su platería y su oro? ¿De su mariachi, su marimba, su tambora, su mezcal y su tequila?
Sí. Sí que lo es. Aparece inverosímil. Tristemente, es el mismo México. El ambivalente. El que todo lo aguanta y todo lo puede. El que se dobla pero no se quiebra. El que pese a todo quiere celebrar sus doscientos años.
La idea de las festividades fue ‘vendida’ como un intento de revivir los valores e ideales que dieron forma a nuestra nación, pero la estrategia oficial para presentar una visión épica de los avances históricos del país contrastan con una voluntad popular sometida.
Ciudad Juárez, que se ha clasificado como la ciudad más peligrosa del mundo, tuvo que cancelar sus celebraciones bicentenarias por obvias razones. Le siguieron el ejemplo otra docena de municipios a lo ancho del país donde hay ‘focos rojos’ por la violencia.
El gasto de 2 mil 900 millones de pesos (unos 230 millones de Dólares) que el gobierno federal asignó para los festejos del Bicentenario, se antoja excesivo e inútil frente a las múltiples necesidades en aéreas de inversión prioritaria. Pero lo que la opinión pública diga da lo mismo. Pues como cada año, el presidente dio El Grito desde el balcón de Palacio Nacional ante los fieles concurrentes que no pierden la esperanza. Se calcula que unos 60 mil mexicanos se reunieron en el Zócalo y millones siguieron las transmisiones de los festejos vía señal televisada e internet la noche del 15. La fiesta salió muy bonita. El desfile militar del 16 también. No dejó de emocionarnos. Qué le vamos a hacer.
Es que el amor y el orgullo por México nada tienen que ver con su gobierno de coyuntura. La burocracia y su politiquería son motivo de vergüenza y de reproche. México y los mexicanos son mucho más grandes que eso. El amor y el orgullo por México está en su gente, en el trabajo de sus manos, en la pasión de su corazón y en la mirada inocente y esperanzada de sus hijos.
Y si es cierto como lo afirman analistas, que la guerra contra las drogas ha ensombrecido algunos de los avances rescatables como lo son los signos de crecimiento económico del país que incluyen el crecimiento de cerca del 6 por ciento del Producto Interno Bruto durante la primera mitad del año, pues no es para menos.
En un México en que el 49% de sus habitantes está sumido en la pobreza, en un entorno de peligro y de abusos, encontrar elementos que los unifiquen como pueblo, como nación, recurriendo precisamente a la historia y a sus símbolos; es un reto enorme. Todos quisieran poder finalmente encontrar esos héroes tan necesarios como imaginarios, esos que nos devolverán la Patria y nos ganarán la libertad verdadera.
En poco más de mes y medio México celebrará el Centenario de su Revolución. Habrá más juegos pirotécnicos, más luces y más muertos. Y por eso el doblar de las campanas hoy, debe ser un llamado a otras luchas, a otro tipo de sublevación. Una que nos una en un fin común, una ideológica, una pacífica. Porque la Guerra de Independencia fue el principio de la historia, y no el fin.
¡Que Viva México y que México Viva!
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