Mapa del sitio / Acerca de Nosotros / Publicidad / Ediciones anteriores / Buscador
Por Amy Goodman
Calva, valiente y hermosa: palabras que apenas alcanzan para comenzar a captar a la extraordinaria Eve Ensler, quien se sentó a mi lado la semana pasada, en medio de su batalla contra el cáncer de útero, para hablar de Nueva Orleáns y de la República Democrática del Congo. Autora de la conocida obra de teatro “Monólogos de la Vagina” y creadora de Día V, un movimiento activista mundial para detener la violencia contra mujeres y niñas, Eve cuenta cómo “el cáncer ha sido un enorme regalo”.
El emotivo ensayo de Eve “Congo Cáncer”, publicado en el periódico londinense The Guardian, comienza diciendo: “Algunas personas pueden pensar que es posible que una mujer se deprima cuando se le diagnostica cáncer de útero, luego se le practica una importante cirugía que deriva en un mes de infecciones debilitantes para luego rematar con meses de quimioterapia; pero la verdad, ese no fue mi veneno. Eso no ha sido lo que late dentro de mí tarde en las noches y me mantiene despierta y en marcha. Eso no ha sido lo que me empuja a momentos de insoportable oscuridad y depresión.” Su veneno, afirma Ensler en el ensayo, fue la epidemia de violaciones, torturas y violencia contra mujeres y niñas en la región oriental de la República Democrática del Congo.
Eve, que escribió “Monólogos de la Vagina” en 1996 como una forma de celebrar el cuerpo de la mujer y la potencia femenina, cuenta: “Durante los primeros tiempos de la obra y en todos los lugares del planeta a los que iba, las mujeres literalmente hacían cola después de la función. Al principio pensé: qué bien, vienen a contarme acerca de sus maravillosos orgasmos y sus excelentes vidas sexuales, voy a poder agregarlo a la obra. Pero, de hecho, el 90 o 95 por ciento de las mujeres hacían cola para contarme que habían sido víctimas de violación, maltratos, incesto o abuso. Claro que ya sabía que existe violencia contra la mujer, yo misma soy sobreviviente de violación y maltratos, pero no tenía idea de que sus proporciones fueran como las de una epidemia. No tenía idea de que, y estas son cifras estadísticas de la ONU, una de cada tres mujeres en el planeta es violada o golpeada durante su vida. De repente, esa puerta se abrió para mí.”
Fue entonces que Ensler comenzó a producir la obra con el objetivo de recaudar fondos para las líneas telefónicas de apoyo para situaciones de crisis por violación y para organizaciones de mujeres de Estados Unidos. “Se nos ocurrió la idea de Día V que puede significar tanto ‘Día para terminar con la Violencia’, como ‘Día de la Vagina’ y que reclama que el Día de San Valentín sea un día de amabilidad y buena voluntad para con las mujeres. Empezamos con una producción de ‘Monólogos de La Vagina’ en Nueva York en la que participaron actrices asombrosas como Whoopi Goldberg, Susan Sarandon y Glenn Close. Esa noche fue como un catalizador, simplemente dio impulso a este movimiento, y hace ya trece años. Ahora estamos presentes en ciento treinta países. El año pasado hubo cinco mil eventos en mil quinientos o mil seiscientos lugares. Se han recaudado cerca de ochenta millones de dólares, que se han volcado por completo a iniciativas de carácter local y comunitario.”
El movimiento Día V llevó a Eve a algunos de los lugares con situaciones más graves en la Tierra: Haití, la República Democrática del Congo y la Nueva Orleáns post-Huracán Katrina. Eve pasó un año con mujeres de Nueva Orleáns, recopilando, en una serie de monólogos, las descripciones que las mujeres daban de sus vidas y del impacto del Huracán Katrina. Esta recopilación se llama “Nadando contra la corriente”. Increíblemente, en plena quimioterapia, Eve va a dirigir dos funciones especiales a mediados de septiembre en Nueva Orleáns y en el Teatro Apollo de Harlem.
Congo oriental, una región devastada por la guerra en el país más empobrecido del mundo, es donde Eve Ensler y Día V han volcado la mayor parte de sus esfuerzos más recientes. Desde 1996, cientos de miles de mujeres y niñas han sido violadas en la región oriental de la República Democrática del Congo, víctimas de lo que Día V llama “feminicidio.” El mes pasado, rebeldes de Ruanda y del Congo tomaron poblaciones de la región oriental del país y violaron en grupo a casi doscientas mujeres y cinco niños. Las violaciones múltiples tuvieron lugar entre el 30 de julio y el 3 de agosto a pocos kilómetros de una misión de paz de la ONU y fueron denunciadas recién luego de transcurridas tres semanas.
Estas violaciones son brutales, dejan a las víctimas con heridas profundas y fístulas que requieren cirugía. Día V ha trabajado conjuntamente con el Hospital Panzi de Bukavu, única institución médica de la región donde las mujeres pueden recibir tratamiento médico adecuado. Al lado de este hospital, Día V está construyendo una zona segura controlada por mujeres llamada “La Ciudad de la Alegría”.
Eve afirma que fueron las propias mujeres quienes desarrollaron la planificación de La Ciudad de La Alegría: “Pasamos meses y meses con mujeres del Congo, haciendo entrevistas, hablando con ellas acerca de qué era lo que más querían, lo que más necesitaban y todo el mundo hablaba de un lugar donde poder sanar, entrenarse, convertirse en líderes, donde tener el tiempo y un respiro para reconstruirse a ellas mismas y reorientar sus energías hacia sus comunidades.” Si todo sale bien con su propio tratamiento, Eve se les unirá en febrero para la apertura de La Ciudad de la Alegría.
El trabajo de Dia V, según me dijo Eve, define lo que ella llama “un tipo de V de tres vías entre Haití, el Congo y Nueva Orleáns” y explica además: “Las personas hacemos cosas de manera inconciente y somos llevadas a ciertos lugares inconcientemente, es entonces cuando nos damos cuenta de que existen todas estas interconexiones asombrosas. Cuando estaba en Nueva Orleáns y trabajábamos en ‘V elevado a la décima potencia’ hablábamos acerca de dónde íbamos a poner en escena esa enorme muestra y me dijeron que tenía que ir a ver la Plaza Congo, un poco sorprendida les pregunté si en verdad existía un lugar llamado Plaza Congo en Nueva Orleáns y de hecho la Plaza Congo era el lugar a dónde los esclavos acudían los fines de semana para reclamar su herencia originaria. La mayoría de los esclavos que llegaron a Nueva Orleáns provenían del Congo. Esto fue, y es, una asombrosa conexión. Claro que también estamos ahora trabajando en Haiti y vemos este tipo de V de tres vías entre Haití, Congo y Nueva Orleáns. Fue entonces, una vez que habíamos hecho todo eso, que habíamos traído activistas a Nueva Orleáns el año pasado, al doctor Mukwege del Hospital Panza, a quien rendimos homenaje en ese gran evento, y a Christine Schuler Deschryver. Al estar al lado del doctor Mukwege, que es uno de los grandes médicos y líderes del Congo, y realizar la marcha desde la Plaza Congo hasta el estadio Superdomo junto a él, comprendí de qué manera el mundo se encuentra tan profundamente interconectado. Nuestra historia va creando un futuro que, si no investigamos la historia, hace que continuemos con el mismo tipo de opresión y colonialismo, de violación y destrucción que continúan hoy en el Congo, en Haiti y en Nueva Orleáns.”
Con un pañuelo en la cabeza tras haber perdido su cabello durante los tratamientos contra el cáncer, Eve Ensler está a días de comenzar su cuarto round de quimioterapia. Le pregunté cómo hace. “Las mujeres del Congo me salvaron la vida. Todos los días me levanto y pienso para mis adentros: puedo seguir. Si una mujer en el Congo se levantó esta mañana después de que parte de su interior le fue extirpado, ¿qué problema tengo yo en realidad? Y pienso en cómo bailan. Cada vez que voy al Congo, bailan y cantan y siguen adelante a pesar de haber sido olvidadas y abandonadas por el mundo. Y pienso que tengo que mejorarme, que tengo que vivir para ver el día en que las mujeres del Congo sean libres, porque si esas mujeres son libres, las mujeres de todo el mundo seremos libres y seguiremos adelante.”
Mezquita en llamas
Publicado el 19 de agosto de 2010
Por Amy Goodman
Salman Hamdani falleció el 11 de septiembre de 2001. El asistente de investigación de la Universidad Rockefeller tenía 23 años y era graduado de bioquímica. También había recibido capacitación como técnico en medicina de emergencia y era cadete del Departamento de Policía de Nueva York. Pero ese día nunca llegó a su trabajo. Hamdani, un musulmán estadounidense, fue uno de los primeros socorristas en llegar aquel día. Corrió hacia la Zona Cero para salvar a otros. Su acto de altruismo le costó la vida.
Hamdani fue más tarde distinguido como un héroe por el Presidente George W. Bush y su nombre fue mencionado en la Ley Patriota de Estados Unidos. Pero no fue así como lo describieron los medios inmediatamente después del 11 de septiembre. En octubre, sus padres fueron a la Meca a rezar por su hijo. Mientras estaban fuera del país, el New York Post y otros medios describieron a Hamdani como uno de los posibles terroristas fugados. El titular del New York Post anunciaba en letras de molde “¿DESAPARECIDO O ESCONDIDO? EL MISTERIO DEL CADETE PAKISTANÍ DE LA POLICÍA DE NUEVA YORK”. El artículo sensacionalista decía que alguien muy parecido a la descripción que se había dado de Hamdani había sido visto cerca del Túnel Midtown un mes después del 11 de septiembre. Su familia fue interrogada, y se investigaron las búsquedas en Internet y las inclinaciones políticas de Hamdani.
Sus padres, Talat y Saleem Hamdani, habían buscado desesperadamente en los hospitales, en las listas de fallecidos y de heridos. “Sólo buscábamos, en cada rincón de los hospitales. Fuimos a Nueva Jersey, fuimos a todos los hospitales. Algunos pacientes habían perdido la memoria”, dijo su madre, Talat. “Teníamos la esperanza de que fuera uno de ellos y de que pudiéramos identificarlo”.
Los siniestros informes sobre Salman Hamdani fueron característicos de la creciente y abierta intolerancia contra los árabes-estadounidenses, los musulmanes-estadounidenses y la gente de ascendencia sur-asiática. Talat, que en aquel momento trabajaba como maestra, me contó que los niños de su familia tuvieron que cambiar sus nombres por nombres anglosajones para evitar ser discriminados: “Tenemos sobrinas y sobrinos. Estaban en segundo grado. Y, créanme, cambiaron sus nombres. Armeen pasó a llamarse Amy, y uno pasó a llamarse Mickey y el otro Mikey y el cuarto pasó a llamarse Adam. Y les preguntamos, '¿Por qué cambiaron sus nombres?' Y dijeron 'porque no queremos que nos llamen terroristas en la escuela'”.
El 20 de marzo de 2002, la familia Hamdani recibió la noticia de que el ADN de Salman había sido hallado en la Zona Cero, y que por lo tanto era oficialmente una de las víctimas de los ataques. En su funeral, realizado en el Centro Comunitario Islámico en la calle 96 del Este de Manhattan, hablaron el Alcalde Michael Bloomberg, el Jefe de Policía Ray Kelly y el congresista Gary Ackerman.
Lo que nos lleva a la actual polémica sobre la propuesta de construir un centro comunitario islámico, proyectado en el número 51 de Park Place en el bajo Manhattan. Vale aclarar que el lugar no es una mezquita, y no es en la Zona Cero (está a unas cuadras de distancia). La Iniciativa Córdoba, el grupo sin fines de lucro que impulsa el proyecto, lo describe como un “centro comunitario, muy parecido a la Asociación Cristiana de Jóvenes o al Centro Comunitario Judío, donde la gente de cualquier fe puede utilizar sus instalaciones. Además de un gimnasio, la Casa de Córdoba tendrá una piscina, un restaurante, un auditorio para 500 personas, un monumento conmemorativo del 11 de septiembre, una capilla para diferentes religiones, un espacio de oficinas y salas de conferencias y un espacio para rezar”.
La oposición al centro comenzó en blogs marginales de derecha, y desde entonces ha llegado a los medios masivos. Mientras los multimillonarios agentes inmobiliarios discuten qué hacer en la Zona Cero, el hueco que allí quedó aún no ha sido llenado. En cambio, el hueco en las noticias durante el mes de agosto fue llenado con la polémica de la “Mezquita de la Zona Cero”, como ellos mismos la llaman.
Hay otro hueco que debe ser llenado, a saber: la ausencia de referentes en Estados Unidos de todas las profesiones y condiciones sociales y de todo el espectro político que defiendan la libertad de religión y se expresen contra el racismo. Como dijo una vez el Reverendo Martin Luther King Jr.: “Al final, no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos”.
¿Alguien diría seriamente que no debería existir una iglesia cristiana cerca del edificio de la ciudad de Oklahoma en el que Timothy McVeigh realizó su atentado con coche-bomba, solo porque McVeigh era cristiano?
La gente que está en contra del odio no es una minoría marginal, ni tampoco una mayoría silenciosa. Es una mayoría silenciada. Silenciada por los opinólogos y pseudo-intelectuales que llevan a cabo este debate en los medios.
El odio provoca violencia. La marginación de una población entera, de una religión entera, no es algo bueno para nuestro país. Pone en peligro a los musulmanes en Estados Unidos, y genera rencor hacia Estados Unidos en el resto del mundo. Cuando le pregunté a Daisy Khan, directora ejecutiva de la Sociedad Estadounidense para el Avance Musulmán, una de las organizaciones que co-patrocinan el centro comunitario propuesto, si temía por su vida, por la de sus hijos o por los musulmanes de Nueva York, respondió “Temo por mi país”.
Chocolate por la noticia: el cambio climático nos afecta
Publicado el 12 de agosto de 2010
Por Amy Goodman
Los reportes diarios del estado del tiempo, presentados alegremente con gráficos coloridos y animación de última generación, parecen transmitir cada vez más información. Sin embargo, sin importar cuán llamativa sea la presentación, un hecho fundamental es sistemáticamente omitido. Imagínense si, luego de remarcar la expresión “condiciones climáticas extremas” para llamar nuestra atención, los informes remarcaran “calentamiento global”. Entonces no solo nos enteraríamos de que debemos ponernos ropa más liviana o llevar paraguas, sino de que tenemos que hacer algo acerca del cambio climático.
Le planteé esta
inquietud a Jeff Masters, co-fundador y director de meteorología de Weather
Underground, un servicio de información meteorológica en Internet. Masters
escribe un blog sobre el clima que tiene muchos lectores y no evita vincular las
condiciones meteorológicas extremas con el cambio climático:
“Calor, calor, calor es el nombre del juego este año en el
planeta Tierra”, dice el meteorólogo Jeff Masters, mientras el mundo está
afectado por eventos climatológicos extremos que han provocado la muerte de
miles de personas y el desplazamiento de millones.
Los incendios forestales en Rusia cubrieron al país de humo, exacerbando lo que
ha sido el verano más caluroso en ese país en los últimos mil años. Las lluvias
torrenciales en Asia provocaron grandes inundaciones y deslizamientos de tierra
mortales en Pakistán, Cachemira, Afganistán y China. Un gran bloque de hielo se
desprendió de Groenlandia, dejando una isla de hielo de cuatro veces el tamaño
de Manhattan navegando en el océano. La sequía amenaza a Níger y a la región
africana de Sahel.
Masters relaciona las crudas estadísticas entre sí: En 2010 se han registrado temperaturas máximas históricas en más países en el mundo en un solo año: 17. La última década fue la más calurosa de la que se tiene registro. La primera mitad de 2010 fue el semestre más caluroso en la historia del planeta.
Los cinco meses más calurosos de la historia en la zona tropical del Atlántico ocurrieron este año (lo que probablemente provocará huracanes más frecuentes y severos en el océano Atlántico). “Cada vez tendremos más años como este, en los que suceden acontecimientos de una magnitud increíble que provocan muertes y una destrucción tremenda. Lo que me preocupa es que en la medida en que estas condiciones climáticas extremas continúen aumentando en las próximas décadas y aumente la población, la capacidad de la comunidad internacional de responder a estos desastres y brindar ayuda a las víctimas se verá forzada al límite”.
Las naciones insulares del Pacífico como Tuvalu podrían desaparecer del planeta si los niveles del mar continúan en aumento, lo cual es otra consecuencia del calentamiento global.
Y, sin embargo, las negociaciones de la ONU sobre cambio climático parecen dirigirse al fracaso. Cuando las negociaciones sobre el clima que se estaban llevando a cabo en Copenhague en diciembre del año pasado llegaron a un punto muerto, luego de que las naciones industrializadas encabezadas por Estados Unidos ofrecieron un acuerdo del tipo de 'tómenlo o déjenlo', muchos países en desarrollo decidieron dejarlo. El llamado Acuerdo de Copenhague es visto como un documento débil y no vinculante que fue impuesto a los países más pobres como una estratagema para permitir a los países como Estados Unidos, Canadá y China escapar a las metas legalmente vinculantes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero estipuladas en el Protocolo de Kioto, que debe renovarse en 2012.
La próxima conferencia de la ONU sobre el cambio climático tendrá lugar en Cancún, México, en diciembre. Las perspectivas de lograr allí un consenso mundial con compromisos vinculantes parecen cada vez más improbables. En definitiva, la política de Estados Unidos, el mayor contaminador en la historia de la humanidad, debe cambiar. Esto solamente sucederá si la gente en Estados Unidos hace la conexión necesaria entre nuestro clima local y el cambio climático mundial. ¿Qué mejor manera que a través del repiqueteo diario de los pronósticos del tiempo? El meteorólogo Jeff Masters me explicó cuál es el meollo del problema: “Muchos meteorólogos de la televisión son muy escépticos, no creen realmente que el cambio climático sea provocado por el hombre. Fueron seducidos por la opinión impuesta por la industria de los combustibles fósiles de que los humanos no somos realmente responsables, y pueden inventar todo tipo de excusas. No sé si las has escuchado todas: que los científicos del clima están haciendo esto para captar atención y dinero para investigación, que los registros de temperatura son alterados porque las islas de calor afectan a las ciudades, y así. Pero todo eso es solo propaganda impuesta por las relaciones públicas de la industria de los combustibles fósiles, y han convencido a muchos meteorólogos de la televisión de que eso es así. Entonces, es un camino difícil porque estamos librando una batalla contra un enemigo que está muy bien financiado, y que está decidido a desinformar sobre lo que dice la verdadera ciencia”.
Quizá debería ser un meteorólogo quien diga hacia dónde sopla el viento.
Publicado el 22 de julio de 2010
Por Amy Goodman
Salir de los
números en rojo es la nueva tendencia y los halcones del déficit se han lanzado
con todo sobre el presupuesto de Estados Unidos. Esta semana, atacaron a los
subsidios de desempleo.
En última instancia, van tras el sistema de Seguridad Social y Medicare/Medicaid,
los venerables programas de cobertura médica que en un momento fueron
considerados intocables en la política estadounidense. Estos programas fueron
reemplazados por un nuevo intocable: el presupuesto de defensa. Para realmente
lidiar con el déficit anual y el aumento de la deuda nacional, entonces, vamos a
tener que recortar el gasto militar.
Necesitamos a los justicieros del déficit.
En primer lugar, llamemos a las cosas por su nombre: estamos hablando del
“presupuesto de guerra”. El gobierno creó el Departamento de Guerra en 1789,
ministerio que recién en 1949 fue renombrado como Departamento de Defensa. El
presupuesto de guerra que el Presidente Barack Obama acaba de enviar al Congreso
para el año de ejercicio fiscal 2011 es de 548.900 millones de dólares, con 33
mil millones adicionales, que es el gasto suplementario de 2010 que está siendo
actualmente debatido en el Congreso, y 159.300 millones más “para apoyar las
actuales operaciones de contingencia en el extranjero, que incluyen fondos para
ejecutar la nueva estrategia del Presidente en Afganistán y Pakistán”. Recuerden
que “operaciones de contingencia en el extranjero” es el nuevo nombre que el
gobierno de Obama le dio a la “guerra global contra el terrorismo”.
Estas cifras incluyen solo el presupuesto para la guerra disponible al público.
También hay un “presupuesto en negro” para operaciones clandestinas, mantenido
en secreto, que el ex Director de Inteligencia Nacional Dennis Blair reveló es
de alrededor 75.000 millones de dólares. Como denunció el Washington Post esta
semana, el aparato de seguridad del Estado post 11 de septiembre ha crecido y se
ha transformado en una “empresa” gigantesca, inmanejable y ampliamente
privatizada.
Más de 2.000 empresas con fines de lucro y más de 85.000 personas con acceso a
información secreta están involucrados en actividades militares y de
inteligencia, trabajando de manera directa para el gobierno de Estados Unidos,
con muy poca o ningún tipo de supervisión.
El congresista Alan Grayson, demócrata de Florida, presentó el proyecto de ley
H.R. 5353, denominado “La guerra nos está empobreciendo”. Grayson, con algunos
republicanos y un número de co-promotores progresistas demócratas, quiere
obligar al Comandante en Jefe Obama a llevar a cabo sus dos guerras con “tan
solo” los 548.900 millones de dólares del presupuesto base. Los 159.300 millones
de dólares ahorrados serían usados para desarrollar un programa de exenciones
impositivas, haciendo que los primeros 35.000 dólares de ingreso personal estén
libres de impuestos, y que cualquier sobrante sea destinado al pago de la deuda
nacional. El proyecto de ley tiene que ser debatido ahora por el comité
correspondiente y podría generar verdadero apoyo de miembros de ambos partidos.
Grayson, al momento de presentar el proyecto de ley, destacó un hecho que vale
la pena repetir: el presupuesto de guerra de Estados Unidos es mayor que el
gasto militar de todas las naciones de la Tierra, tomadas en conjunto.
Mientras tanto, en la Conferencia Nacional por la Paz que se realizará en
Albany, Nueva York, este fin de semana, la gente tendrá como blanco al
presupuesto militar. Los estudiantes se están organizando en función de la
vinculación entre el gasto destinado a la guerra y los recortes en el
presupuesto educativo, generando protestas en las universidades de todo el país.
Otra iniciativa, denominada “Traigan nuestros dólares aportados a la guerra de
regreso al país”, promueve la acción a nivel de los gobiernos municipales y
estatales, junto con campañas de base para presionar a los miembros del Congreso
a detener el financiamiento para la guerra.
El costo de la guerra de Irak fue estimado por el Premio Nobel de economía
Joseph Stiglitz, junto con su colega Linda Bilmes, en 3 billones de dólares. En
el cálculo se incluyen no solo los costos directos actuales, sino también el
costo que significará para la sociedad asistir a los veteranos de guerra
heridos, y los costos a largo plazo de tener tantas familias desestabilizadas
por tener que cuidar a los seres queridos que fueron heridos, o por sufrir la
pérdida del proveedor del sustento familiar, muerto en la guerra. Y eso solo en
Irak. En mayo, el costo mensual de la guerra de Afganistán superó, por primera
vez, el costo de la guerra en Irak.
Stiglitz fue uno de los muchos economistas que dijeron que el paquete de
estímulo económico de 787.000 millones de dólares–impulsado por el gobierno de
Obama en 2009 para reactivar la economía- era demasiado pequeño. Sostiene que el
gasto deficitario, si es gastado en forma inteligente, genera ganancias a largo
plazo para una economía.
En contraste, escribió recientemente: “Los déficit para financiar guerras o
beneficiar al sector financiero...imponen una carga a las generaciones futuras”.
El economista Dean Baker, del Centro para la Investigación Económica y Política
(CEPR, por sus siglas en inglés), dice que la Comisión de Déficit del Presidente
Obama, formalmente la Comisión Nacional para la Responsabilidad y la Reforma
Fiscales, es una de las principales causas de esta preocupación. Los
co-presidentes de la comisión son el ex Senador republicano Alan Simpson y el
demócrata Erskine Bowles, que forma parte del directorio de Morgan Stanley, una
de las empresas rescatadas de Wall Street. Baker me dijo: “El Presidente Obama
escogió a Alan Simpson, ex senador de Wyoming, que hizo su carrera en base a
castigar a los ancianos – y cree que eso está bien. No sé si está desvariando o
qué, pero habla de como los ancianos manejan sus Lexus en los barrios privados.
Quizá sus amigos lo hacen. Pero tenemos la información, y muy pocos están en esa
situación. Y luego el co-presidente demócrata Erskine Bowles, que es un hombre
de Wall Street. Gana 300.000 dólares al año como director de Morgan Stanley, una
empresa que debería ser conocida por todos, porque hubiera quebrado sin el apoyo
de los contribuyentes. Y él, de la nada, dijo 'Bueno, vamos a tener que recortar
la Seguridad Social'. Entonces, las dos principales personas designadas por el
Presidente Obama, sus co-presidentes, ambos dicen que quieren recortar la
Seguridad Social. Esto debería preocupar mucho a la gente. No es una comisión
equilibrada”.
Recortar la Seguridad Social no es la solución, la solución es recortar el gasto
de guerra y traer a los soldados de regreso.
Esa es la tarea de los
justicieros del déficit.
Ojalá la información fluyera tan libremente como el petróleo
Por Amy Goodman
Publicado el 8 de julio, 2010
“Derrame Profundo 2” suena como la saga de una película de suspenso de Hollywood.
Lamentablemente, se parece más a un reality show. “Derrame Profundo 2” es el nombre de una ambiciosa serie de experimentos científicos propuestos que se deberían estar realizando en este momento. Científicos de todo el mundo están listos para, literalmente, sumergirse y poder entender lo que está sucediendo con el petróleo y el gas que están saliendo a la superficie en el Golfo de México con la fuerza de un volcán tras la explosión de la plataforma petrolífera de BP.
Sin embargo hay un problema: BP no los dejará.
Ira Leifer es un científico del Grupo Técnico de Medidas de Tasa de Flujo designado por el gobierno, e investigador del Instituto de Ciencias Marinas de la Universidad de California, Santa Bárbara. Organizó un grupo de científicos para desarrollar un estudio intensivo del derrame de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon, ya que se sabe muy poco acerca de cómo se comportan el petróleo y el gas bajo el agua, especialmente a una profundidad y temperatura de un kilómetro y medio debajo de la superficie. El grupo de científicos presentó el plan a BP, que los ignoró, y luego al Diputado Ed Markey, Demócrata de Massachussets y miembro del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes. Markey le escribió a BP el 10 de junio. “Entiendo que BP aún no ha respondido al pedido del Dr. Leifer de realizar una medición directa del flujo. ...Solicito que dispongan el presupuesto y el acceso a los vehículos submarinos robotizados que sean necesarios para permitir a estos científicos realizar sus actividades de medición”.
Un mes más tarde, el Dr. Leifer me dijo: “No hemos tenido ninguna respuesta de BP. ...Otros científicos que conozco y que están haciendo e intentando hacer su propia investigación se ven impedidos en cada paso de saber de hecho lo que debemos saber para poder tratar este derrame en forma segura”.
Hace diez años, un grupo de científicos llevó a cabo el estudio llamado “Derrame Profundo 1”, que consistió en la liberación controlada limitada de 750 barriles frente a la costa de Noruega para estudiar el fenómeno del derrame de petróleo en aguas profundas. La falta de conocimiento científico de los desastres petroleros en aguas profundas permite a funcionarios de BP como Tony Hayward pronunciar, como lo hizo a fines de mayo, que “El petróleo está en la superficie. ...No hay una columna de petróleo”.
Entonces, mientras los científicos, ejecutivos y expertos de relaciones públicas de BP realizan declaraciones vacías a través de sus propios “equipos de noticias” falsos, los más importantes expertos del mundo están siendo dejados de lado por el propio BP.
También los medios están siendo excluidos del desastre que produjo en el Golfo de México el derrame de BP. La Guardia Costera anunció nuevas normas para impedir que el público, incluidos los fotógrafos y periodistas que cubren el derrame, se acerquen a una distancia de menos de 20 metros de cualquier buque de respuesta o barrera de contención en el agua o en las playas. Quienes infrinjan estas normas podrían recibir una multa de hasta 40.000 dólares y ser acusados de cometer un delito. Para poder traspasar el límite de los 20 metros, los medios deben solicitar permiso al capitán de la Guardia Costera del Puerto de Nueva Orleáns.
Anderson Cooper de CNN estaba indignado ante la nueva normativa. “Me encontré con una cantidad de funcionarios locales desesperados porque se tomaran fotografías y se escribieran notas acerca de lo que está sucediendo en sus comunidades. Nosotros no somos el enemigo en esto. Quienes estamos aquí tratando de mostrar con exactitud lo que está sucediendo, no somos el enemigo. Ningún periodista quiere retrasar las tareas de limpieza ni empeorar las cosas. Si un funcionario de la Guardia Costera me pidiera que me corriera, lo haría. Pero generar una norma de que todos deben permanecer a 20 metros de distancia de las barreras de contención y de los botes, eso no suena a transparencia.”
El límite de 20 metros le sigue a la norma que exige que los vuelos con personal de prensa permanezcan a 900 metros de altura. Al igual que el gobierno de Bush, que prohibió tomar fotografías de los ataúdes envueltos en la bandera de Estados Unidos que llegaban de Irak, el gobierno de Obama parece estar confabulándose con BP para limitar la difusión de imágenes del desastre. En virtud de las normas actuales, y en vista de que los fotógrafos pueden ser acusados de cometer un delito, es dable esperar muchas menos fotos y videos de los pelícanos empetrolados y de las tortugas de mar moribundas. Probablemente se vean menos tomas de cerca que muestren lo lamentable e inadecuada que es la limpieza, mientras 4 millones de galones de petróleo se vierten en el Golfo diariamente.
Las noticias sobre la negación del acceso a los medios se acumulan al igual que las bolas de alquitrán en la playa (que ahora han llegado hasta el Lago Pontchartrain de Louisiana y a las playas de Texas). La periodista de Mother Jones, Mac McClelland describe su experiencia. “Mi problema con el acceso se remonta a más de un mes atrás. Las calles estaban bloqueadas por subcomisarios en cualquier lugar que podía ser bloqueado por una carretera. Y en los lugares donde no se puede bloquear el acceso a la carretera, donde solo hay playas abiertas, hay guardias de seguridad privados que le dicen a la gente que se tiene que ir. Hay trabajadores de limpieza que le dicen a la gente que no pueden pasar. Fui ECHADA de varias playas públicas y reservas de vida silvestre”. A los periodistas de “PBS NewsHour” se les negó acceso en reiteradas ocasiones al tráiler donde funciona el “Sistema Nacional Médico para Desastres” del Departamento de Salud y Servicios Humanos, que está cercado por alambre de púa. Un equipo de “CBS Evening News” que estaba en un bote fue abordado por otro bote con cinco contratistas de BP y dos miembros de la Guardia Costera de Estados Unidos, y se les negó acceso a una playa inundada de petróleo.
Y la periodista independiente Georgianne Nienaber dijo, “Simplemente estábamos haciendo un recorrido por el Gran Lago cuando los funcionarios de vida silvestre de Louisiana detuvieron nuestra embarcación – e insistieron en que nos pusiéramos chalecos salvavidas, que son necesarios si se está en un bote de menos de 5 metros. Y cuando el funcionario vio mi cámara, me dijo que la guardara, que no se podían tomar fotografías. Claramente parecía tratarse de algo más que su preocupación por nuestra seguridad, fue un mensaje de que no podíamos tomar fotografías y es un sentimiento horrible”.
El Dr. Leifer considera que informar es una parte esencial de todo el proceso:
“El acceso de los periodistas es parte del proceso de aprendizaje como sociedad para que cuando haya accidentes en el futuro, de hecho podamos responder de forma inteligente y no con un montón de suposiciones plagadas de desconocimiento y simplemente agitando los brazos y esperando HACER bien las cosas”.
Si BP y el gobierno federal permitieran que la información fluyera tan libremente como el petróleo, probablemente estaríamos en camino a lidiar con esta catástrofe.
Nota: La opinión de los columnistas no necesariamente es la opinión de éste medio de comunicación. Las opiniones son de pura y exclusiva responsabilidad del columnista.
|
Portada - Locales - Nacionales - México - Latinoamérica - Editorial - Espectáculos Acerca de Nosotros - Publicidad - Su opinión CRÓNICAS - Copyright © 2006-2010 Todos los derechos reservados.
|