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El día que Internet rugió
Por Amy Goodman
El miércoles 18 de enero tuvo lugar la mayor manifestación de protesta online en la historia de Internet. Hubo un “apagón” de sitios web, grandes y pequeños, en protesta contra proyectos de ley presentados en la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos que podrían transformar profundamente a Internet. Los dos proyectos presentados, SOPA en la Cámara de Representantes y PIPA en el Senado, aparentemente pretenden poner fin a la piratería de material con copyright en Internet realizada a través de sitios web alojados fuera de Estados Unidos. Quienes se oponen a los proyectos, entre ellos los fundadores de Google, Wikipedia, the Internet Archive, Tumblr y Twitter, sostienen que limitarían la innovación y la inversión, rasgos típicos de la Internet libre y abierta.
En primer lugar, los conceptos básicos. SOPA, por sus siglas en inglés, es la Ley de Cese a la Piratería en Internet y PIPA, también por sus siglas en inglés, refiere a la Ley de Protección de la Propiedad Intelectual. Ambos proyectos de ley son muy parecidos. SOPA permitiría a los titulares de derechos de autor entablar una demanda ante la fiscalía general de Estados Unidos contra cualquier sitio web extranjero que según ellos “comete o permite cometer violaciones penales” de las leyes de derechos de autor. Esto apunta sobre todo a la piratería de música y películas. La Ley SOPA permitiría a la industria cinematográfica, a través de los tribunales y del fiscal general de Estados Unidos, entablar un amplia serie de demandas para que proveedores de servicios de Internet y compañías de motores de búsqueda bloqueen el acceso a los sitios de los presuntos infractores, y hasta para que se impida establecer vínculos hacia esos sitios web, lo que los tornaría “inaccesibles”. La ley prohibiría además que las agencias de publicidad por Internet efectúen pagos a sitios web acusados de cometer violaciones de los derechos de autor.
La Ley SOPA podría dar lugar, entonces, a la clausura de sitios web abiertos y de uso público como YouTube si tan solo uno de sus millones de usuarios fuera acusado de violar un derecho de autor estadounidense. Como publicó en su blog David Drummond, director del departamento legal de Google: "Teniendo en cuenta solo al año pasado, dimos aviso de incumplimiento de derechos de autor a más de cinco millones de sitios web”. Y agrega: “PIPA y SOPA van a censurar la red, pondrán en riesgo el historial de innovación y creación de fuentes de trabajo de nuestra industria, y no pondrán fin a la piratería”.
Corynne McSherry, directora de propiedad intelectual de la Fundación Fronteras Electrónicas (EFF.org), me dijo: “Estos proyectos de ley proponen otorgar nuevos poderes al gobierno y a los actores privados para que creen listas negras de sitios web que presuntamente estarían vinculados a algún tipo de violación online, para obligar así a los proveedores de servicios de Internet a impedir el acceso a esos sitios. Es por eso que los llamamos 'los proyectos de ley de la censura'”.
Según McSherry, estos proyectos son creación de la industria del entretenimiento y de “producción de contenidos”: “En especial, la Ley SOPA fue negociada sin consulta alguna al sector tecnológico, que fue específicamente excluido”. La exclusión del sector tecnológico generó alarma no sólo entre los ejecutivos de Silicon Valley, sino también entre los conservadores como el Congresista republicano de Utah Jason Chaffetz, uno de los preferidos del movimiento de derecha Tea Party. Chaffetz dijo en diciembre durante una sesión del Comité Judicial de la Cámara de Representantes: “Básicamente, vamos a reconfigurar Internet y cómo va a funcionar en adelante sin consultarles a los nerds”.
Uno de los promotores de la Ley PIPA, Patrick Leahy, el senador demócrata y progresista de Vermont, dijo en un comunicado de prensa: “Mucho de lo que se ha dicho [sobre PIPA] es simplemente erróneo y parece que pretende sembrar temor y preocupación en vez de esclarecer o alentar soluciones viables”.
Lamentablemente, el enojo de Leahy suena asombrosamente parecido al de su ex colega del Senado, Christopher Dodd, que tras su retiro se convirtió en el presidente y director general del poderoso grupo de presión Motion Picture Association of America (según dicen, con un salario de 1,2 millones de dólares al año) y es uno de los principales impulsores de las leyes SOPA y PIPA, si no es en realidad uno de sus creadores. En referencia a la amplia protesta de base diseminada por Internet, Dodd dijo: “Es peligroso y problemático cuando las plataformas que sirven de portales a la información tergiversan intencionalmente los hechos con el objetivo de incitar a sus usuarios para, en realidad, favorecer sus intereses corporativos".
McSherry, de la Fundación Fronteras Electrónicas, afirmó: “Nadie le preguntó a Internet y bueno... Internet está hablando ahora. Vemos todo tipo de oposición a lo largo y ancho de la red. La gente se está poniendo de pie y diciendo: ‘No toquen la infraestructura básica de Internet. No lo vamos a tolerar’”.
Al mismo tiempo que se desarrollaba la protesta del apagón de Internet el 18 de enero, y a pesar de la presión ejercida por Dodd, los legisladores comenzaron a retirar su apoyo a estos proyectos de ley. Internet rugió y los políticos escucharon, algo que nos remite al levantamiento popular de 2003 contra la concentración de la propiedad de los medios propuesta por el entonces presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, Michael Powell, hijo del General Colin Powell. La información es el sustento de la democracia y el pueblo no va a quedarse sentado mirando cómo intereses adinerados le impiden acceder a ella.
En el noticiero internacional de Democracy Now presentamos un debate sobre el tema. Jimmy Wales, cofundador de Wikipedia, explicó: “Estos proyectos están muy mal redactados. Está muy bien hablar de la necesidad de hallar algún tipo de solución a las conductas delictivas en Internet. Pero no está bien establecer un régimen de censura en respuesta a ello. No está bien implantar procedimientos que harían que las compañías financieras de tarjetas de crédito bloquearan emprendimientos legítimos ante una simple queja. Es necesario volver a la redacción y repensar todo el tema de manera de que la libertad de expresión se ubique al frente y como tema central”.
Cuando los usuarios de Internet visitaban el sexto sitio web más popular del mundo durante el apagón, Wikipedia.org, en la sección en inglés hallaban este mensaje: "Imagínense un mundo sin libertad de conocimiento. Durante más de diez años hemos dedicado millones de horas a la construcción de la mayor enciclopedia de la historia de la humanidad. En este momento, el Congreso de Estados Unidos se encuentra debatiendo proyectos de ley que podrían perjudicar profundamente a la Internet libre y abierta".
En un mundo con revoluciones recientes impulsadas desde Internet, parece que los políticos estadounidenses están comprendiendo el mensaje.
Llanto por el clima amado
Por Amy Goodman
La conferencia anual sobre clima de las Naciones Unidas comenzó en Durban, Sudáfrica, pero no llegó a tiempo para evitar la trágica muerte de Qodeni Ximba, una joven de 17 años que murió junto a otras nueve personas en Durban, la noche anterior a que comenzara la conferencia de la ONU. Esa noche, una lluvia torrencial azotó la ciudad costera de 3,5 millones de habitantes y setecientos hogares fueron destruidos a causa de las inundaciones.
Ximba estaba durmiendo cuando la pared de cemento que estaba a su lado se derrumbó. Una mujer intentó salvar a un bebé de un año cuyos padres fueron aplastados por su propia casa. No lo logró y el bebé murió junto a ellos. Todo esto sucede al tiempo que 20.000 políticos, burócratas, periodistas, científicos y activistas llegaron a Durban para lo que podría ser la última oportunidad para salvar el Protocolo de Kioto.
¿De qué manera la conferencia podría haber evitado estas muertes? O mejor sería preguntarse: ¿Cómo el diluvio que sobrevino justo a continuación de otras tormentas letales ocurridas este mes podría vincularse al cambio climático provocado por el hombre, y qué está haciendo la conferencia que tiene lugar en Durban al respecto? En Durban llovió el doble de lo normal para el mes de noviembre y la tendencia sugiere que los eventos climáticos extremos van a empeorar.
El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático es un grupo de miles de científicos que trabajan en forma voluntaria para “brindar al mundo una opinión científica clara sobre la evolución del conocimiento sobre el cambio climático”. El grupo ganó el Premio Nobel de la Paz en 2007. La semana pasada, el IPCC publicó un resumen de sus conclusiones, que vinculan claramente al cambio climático con fenómenos climatológicos extremos como sequías, inundaciones, huracanes, olas de calor y aumento del nivel del mar. Casi al mismo tiempo, la Organización Meteorológica Mundial publicó un resumen de sus más recientes descubrimientos científicos, en el que advierte que hasta la fecha, 2011 ha sido el décimo año más caluroso del que se tiene registro, que el hielo del mar Ártico tiene un volumen más bajo que nunca este año y que 13 de los 15 años más calurosos de la historia sucedieron en los últimos 15 años.
Todo esto nos conduce de nuevo a Durban. La reunión que está teniendo lugar aquí es la 17a Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o simplemente la COP17. Uno de los logros fundamentales del proceso de la ONU a la fecha es el Protocolo de Kioto, un tratado internacional con disposiciones vinculantes establecidas para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. En 1997, cuando el Protocolo fue adoptado, China era considerado un país pobre, en desarrollo, y como tal tenía muchas menos obligaciones en virtud del acuerdo. Ahora, Estados Unidos y otros países afirman que China debe sumarse a los países ricos, desarrollados, y cumplir con las reglas que se aplican a esos países. Pero China se niega a hacerlo. Este es uno de los principales obstáculos, pero de ninguna manera el único, que impide que se renueve el Protocolo de Kioto. Otro de los principales problemas es que Estados Unidos, el mayor contaminador histórico a nivel mundial, firmó el tratado pero no fue ratificado por el Congreso.
En Copenhague, a fines de 2009, durante la COP15, el Presidente Barack Obama organizó una serie de reuniones a puertas cerradas, a las que solo se accedía con invitación, en las que diseñó una alternativa de adhesión voluntaria -es decir, no vinculante- al Protocolo de Kioto, provocando el enojo de muchos. La COP 16 de Cancún, México, en 2010, aumentó la distancia de la Convención con respecto al Protocolo. La idea que prevalece en Durban es que estamos ante un momento decisivo para la continuidad o el fracaso del proceso sobre el cambio climático de la ONU.
Las omisiones de la mayoría republicana de la Cámara de Representantes de Estados Unidos con respecto a este tema son aún más graves que las de Obama. Este grupo de legisladores en su mayoría considera que la idea de que el cambio climático es provocado por el hombre es un engaño o directamente inexistente, al igual que unos ocho o nueve candidatos republicanos a la presidencia. Las empresas de petróleo y gas gastan decenas de millones de dólares al año para promover la ciencia basura y a los negadores del cambio climático. Su inversión ha dado sus frutos, ya que hay un porcentaje cada vez mayor de estadounidenses que cree que el cambio climático no es un problema.
En paralelo al decepcionante proceso de la ONU ha surgido un creciente movimiento por la justicia climática en las calles. Las manifestaciones contra la dependencia de los combustibles fósiles, que acelera el calentamiento global, van desde la acción directa no violenta contra la minería de carbón a cielo abierto en Virginia Occidental, al arresto de más de 1.200 opositores al oleoducto de arenas de alquitrán Keystone XL frente a la Casa Blanca.
Es por todo esto que Durban, Sudáfrica, es un lugar adecuado para que la sociedad civil cuestione el proceso de las Naciones Unidas. Se prevé que África sufrirá el impacto del cambio climático en forma más severa que muchas otras comunidades, y la mayoría de las poblaciones del continente no están bien equipadas para hacer frente a desastres climáticos puesto que carecen de infraestructura adecuada y de reservas de riqueza. Sin embargo, este es el pueblo que derrocó al opresivo régimen del apartheid. El novelista sudafricano Alan Paton escribió acerca del apartheid en 1948 (durante el primer año de dicho régimen), adelantándose a lo que sería una larga lucha para derribarlo: “Llora, amada tierra, pues nada de esto ha terminado todavía”. La misma determinación crece en las calles de Durban y brinda el liderazgo que tanto hace falta en el centro de conferencias donde se desarrolla la COP17.
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Oleoducto Keystone XL: En busca del reflejo de Obama
Por Amy Goodman
Más de 10.000 personas se congregaron en Washington D.C. el pasado domingo con una meta en común: rodear la Casa Blanca. Y lo lograron. Ocurrió apenas semanas después de que 1.253 personas fueran arrestadas en una serie de protestas en el mismo lugar. Estas miles de personas, al igual que las que fueron arrestadas, se unieron en contra de la construcción del oleoducto Keystone XL, que se proyecta que se extenderá desde las arenas de alquitrán de Alberta, Canadá, hasta la Costa del Golfo de Texas. La amplia coalición internacional en contra del oleoducto comenzó a conformarse desde que el presidente Barack Obama asumió la presidencia, y ahora se acerca el plazo para que el gobierno confirme si aprueba o rechaza el proyecto.
Bill McKibben, fundador del movimiento mundial contra el cambio climático 350.org, me dijo: “Esta causa no solo se ha convertido en la lucha más importante desde el punto de vista ambiental en muchos, muchos años, sino quizá también en el tema de los últimos tiempos en el que el gobierno de Obama ha sido más directamente confrontado por el ciudadano común. En este caso se trata de gente con buena disposición, esperanzada, que muere porque el presidente sea el Barack Obama de 2008”.
Hasta hace poco el presidente simplemente se ocultaba detrás del argumento jurídico de que, como el oleoducto viene desde Canadá, el ámbito adecuado para tomar esta decisión era el Departamento de Estado de Estados Unidos, y que la decisión, en última instancia, recaería sobre la Secretaria de Estado, Hillary Clinton. Eso fue hasta que un ex colaborador clave del círculo de confianza de Clinton fuera denunciado como actual lobbista de la empresa TransCanada, que justamente es la que pretende construir el oleoducto Keystone XL. El grupo ambientalista Amigos de la Tierra ha denunciado una serie de vínculos entre la maquinaria política de Clinton y el oleoducto Keystone XL. Paul Elliot es el principal lobbista de TransCanada en Washington con respecto al oleoducto. Ocupó un alto cargo en la campaña electoral de Hillary Clinton en 2008, trabajó en la campaña de reelección de Bill Clinton en 1996 y en la campaña de Hillary Clinton al Senado en el año 2000. Tras haber presentado una solicitud en virtud de la Ley de Libertad de Información, Amigos de la Tierra (AT) pudo acceder a correos electrónicos que documentan conversaciones de 2010 entre Paul Elliot y Marja Verloop, a quien AT describe como “alto cargo diplomático de la Embajada de Estados Unidos en Ottawa”. En uno de los mensajes, Verloop felicita a Elliot por haber obtenido el apoyo del senador demócrata conservador Max Baucus para el proyecto Keystone XL. En el mensaje, la funcionaria expresaba: “¡Muy bien, Paul! El apoyo de Baucus tiene peso”.
Otra persona que fue arrestada en la Casa Blanca durante las protestas de agosto-setiembre es la escritora canadiense Naomi Klein. Dijo acerca de este intercambio de correos electrónicos de tono cómplice: “La respuesta del Departamento de Estado fue 'Bueno, también nos hemos reunido con ambientalistas'. Pero imagínenlos respondiendo un mensaje de Bill McKibben que dijera: 'Hay más de 1.200 personas arrestadas'. ¿Ellos responderían '¡Muy bien, Bill!'? El día en que eso suceda, dejaré de preocuparme”. Klein explicó a continuación el impacto que el proyecto Keystone XL tendrá en el medio ambiente: “Las arenas de alquitrán emiten tres veces más gases de efecto invernadero que un barril de crudo canadiense normal debido a que, por supuesto, es sólido. Entonces, es preciso utilizar mucha energía para extraerlo, licuarlo y ponerlo en el oleoducto”.
Pero la polémica no termina ahí. El New York Times reveló que el Departamento de Estado eligió como grupo externo para realizar el estudio de impacto ambiental de Keystone XL a una empresa denominada Cardno Entrix. Resulta que Cardno Entrix menciona como uno de sus principales clientes nada más y nada menos que a TransCanada.
Los impactos ambientales podrían ser devastadores. En primer lugar existe la posibilidad de que se produzca un derrame catastrófico de arenas de alquitrán tóxicas y, en segundo lugar pero no menos importante, la posibilidad de que haya impactos a largo plazo en el clima mundial.
La campaña de Obama también recibió críticas por haber contratado a Broderick Johnson, un lobbista que antes representaba a TransCanada.
El gobernador republicano de Nebraska, Dave Heineman, convocó a una sesión especial del parlamento estatal el 1º de noviembre para hablar sobre el oleoducto. Tras una semana de deliberaciones, varios proyectos de ley están siendo revisados, entre ellos el LB1, la ley más importante sobre oleoductos, que exigiría una rigurosa revisión de cualquier oleoducto que atraviese Nebraska, lo que demoraría considerablemente el proceso de aprobación de Keystone XL. El movimiento en Nebraska es muy diverso, comprende desde ambientalistas hasta productores ganaderos e indígenas estadounidenses.
El inspector general del Departamento de Estado está investigando si se cumplió con todas las leyes y reglamentos federales en el proceso de otorgamiento del permiso, y el presidente Obama ahora afirma que será él quien tome la decisión final. Alrededor de Obama rondan las poderosas empresas que presionan a favor del oleoducto, pero ahora también se encuentra rodeado por las personas que se manifiestan frente a su ventana, a quienes necesita para ser reelecto. Como dijo Bill McKibben acerca de la cadena humana que rodeó la Casa Blanca: “Cada pancarta que la gente llevaba ayer tenía citas de la maravillosa retórica de aquella campaña electoral: 'Es hora de terminar con la tiranía del petróleo', 'En mi gobierno, el aumento del nivel del mar comenzará a enlentecerse'. Estamos a la espera de que aparezca una especie de destello, de eco de aquel Barack Obama que le haga hacer lo correcto con respecto al oleoducto”.
¿Una nueva era Bush o la era de la presión popular?
Por Amy Goodman
Hace un tiempo, cuando Barack Obama era tan solo un senador estadounidense que se candidateaba a la presidencia, le dijo a un grupo de donantes en un barrio residencial de Nueva Jersey, “Háganme hacerlo”. Tomó prestada la frase de Franklin D. Roosevelt quien, según Harry Belafonte, que escuchó la historia contada directamente por Eleanor Roosevelt, dijo esto en respuesta a la demanda de derechos civiles para los afro-estadounidenses que le hizo el legendario dirigente sindical, A. Philip Randolph.
Mientras el presidente Obama ha hecho concesión tras concesión al movimiento conservador Tea Party, que está financiado por grandes corporaciones, y a sus donantes de Wall Street, ahora que está nuevamente al ruedo en la campaña electoral se advierte a sus críticos liberales que no lo ataquen, ya que eso podría terminar ayudando en las elecciones presidenciales al candidato republicano.
Y aquí entra en escena “el 99 por ciento”. El apoyo a la campaña Ocupemos Wall Street continúa en aumento y ya ha inspirado más de 1.000 manifestaciones de solidaridad en todo el país y el mundo entero. Tras semanas de manifestación sostenida, y luego de uno de los mayores arrestos masivos en la historia de Estados Unidos, Obama finalmente comentó: “Creo que la gente está descontenta y los manifestantes están dando voz a un descontento más amplio con respecto al funcionamiento de nuestro sistema financiero”.
Tras el polémico fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso de Citizens United contra la Comisión Federal Electoral, que permite donaciones ilimitadas de empresas para financiar la propaganda electoral, el hambre de dinero para la campaña es insaciable. La campaña de reelección de Obama se propone recaudar 1.000 millones de dólares. Según el Centro para una Política Receptiva (CRP, por sus siglas en inglés), la industria financiera fue la segunda gran fuente de contribuciones a la campaña de 2008 de Obama, superada tan solo por los abogados/lobbistas del sector industrial.
Sugerir que la derrota de Obama significaría el regreso a la era Bush tiene cierto fundamento: Associated Press informó recientemente que “casi la totalidad de los 22 asesores especiales de [Mitt] Romney ocuparon cargos de jerarquía en el gobierno de Bush: en la diplomacia y en los sectores de defensa o de inteligencia. La lista también incluye a dos ex senadores republicanos, al ex director de la CIA durante el gobierno de Bush, Michael Hayden, y al ex Secretario de Seguridad Nacional Michael Chertoff”. Pero, a menos de que haya una nueva era de presión popular, la presidencia de Obama también habrá sido una prolongación de la era Bush.
La propia naturaleza del movimiento Ocupemos Wall Street cuestiona la postura habitual de los predecibles y anquilosados comentaristas de los medios masivos. Para ellos todo se trata de las diferencias entre republicanos y demócratas, diferencias que a los manifestantes les cuesta ver. Quienes participan de las protestas, ven a ambos partidos a merced de Wall Street. Richard Haass, presidente del Consejo sobre Relaciones Exteriores, una organización ligada al establishment, dijo acerca de los manifestantes “No son serios”. Se preguntó por qué no hablan de derechos. Quizá es porque, para el 99 por ciento, el problema no son la Seguridad Social y Medicare, sino la creciente desigualdad: actualmente, los 400 estadounidenses más ricos tienen más riqueza que todos los otros estadounidenses tomados en su conjunto. Y también está el enorme costo y las secuelas de la guerra, fundamentalmente la cantidad de vidas que se perdieron, pero también las vidas que fueron destruidas en ambos bandos.
Es por eso que José Vázquez, director ejecutivo de Veteranos de Irak contra la Guerra, estuvo en el acampe de la campaña Ocupemos Wall Street. “No es ninguna novedad que muchos veteranos estén desempleados, no tengan hogar y sufran muchos otros problemas vinculados a la economía. Mucha gente fue enviada al frente de batalla varias veces y todavía tienen problemas vinculados con eso. Conocí a muchos veteranos de guerra que vinieron aquí. De hecho, acabo de conocer a un soldado que está actualmente en actividad y pidió licencia para venir a Ocupemos Wall Street”.
La histórica victoria de Barack Obama se logró gracias a la participación de millones de personas de todo el espectro político. Durante los años de gobierno de Bush la gente sentía que se daba la cabeza contra una pared. Tras las elecciones, la pared se convirtió en una puerta que apenas se abrió. La pregunta es, ¿se abrirá completamente de una patada o se cerrará de un portazo? No depende de una sola persona. Obama pasó de ser jefe comunitario a comandante en jefe. Cuando las fuerzas acostumbradas a tener toda la atención de la persona más poderosa de la tierra le susurran sus exigencias al oído en la Oficina Oval, el presidente debe ver que hay una fuerza más poderosa del otro lado de la ventana, aunque no le guste, y decirse: “Si hago esto, harán la revolución”. Si no hay nadie ahí afuera, estamos en graves problemas.
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La víctima 0001 de los atentados del 11 de Septiembre
Por Amy Goodman
El 11 de septiembre de 2001, la funda marcada con la inscripción “Víctima 0001” contenía el cadáver del Padre Mychal Judge, un capellán católico del Departamento de Bomberos de Nueva York. Cuando se enteró del desastre en el World Trade Center, el Padre Judge se puso su cuello de sacerdote y el traje de bombero y corrió hacia el centro de la ciudad. Vio a la gente saltar de los edificios y encontrar la muerte, para evitar así el infierno que acontecía a más de 300 metros de altura. A las 9:59 de la mañana la Torre Sur se derrumbó, y es probable que la fuerza de la caída de esa masa de acero, hormigón, vidrio y humanidad, y los escombros que llegaron al suelo haya sido lo que provocó la muerte del Padre Mychal. La suya fue la primera muerte registrada a causa de los atentados esa mañana. El trabajo que realizó en vida debería estar en el centro de las conmemoraciones del décimo aniversario de los atentados del 11 de Septiembre: paz, tolerancia y reconciliación.
Una de las primeras vigilias realizadas este año fue en honor al Padre Mychal. Alrededor de 300 personas se congregaron el domingo frente a la Iglesia de San Francisco donde el Padre Judge vivía y trabajaba, justo en la misma cuadra de la estación de bomberos Ladder 24/ Engine 1. La marcha siguió el camino final del Padre Mychal hasta la Zona Cero. El hombre que organizó la conmemoración es Steven McDonald, un ex detective de la policía de Nueva York que recibió un disparo en 1986. McDonald estaba interrogando a Shavod Jones, un joven de 15 años de edad, en el Central Park y Jones le disparó, dejándolo paralítico de por vida.
Hablé con McDonald mientras encabezaba la procesión en su silla de ruedas por la Séptima Avenida. Habló sobre lo que el Padre Mychal significó para él: “El Padre Mychal fue un ser humano maravilloso, muy cariñoso, compasivo, un verdadero testigo de la fe en Dios en su vida. Y es por eso que hoy estamos aquí reunidos”.
El Padre Mychal había logrado que Jones hablara por teléfono con McDonald y su esposa. Les pidió disculpas desde la prisión. McDonald lo perdonó. Tras aprender las lecciones de la reconciliación, el ex detective ahora en silla de ruedas, acompañó a Judge en un viaje a Irlanda del Norte donde trabajaron juntos para ayudar a poner fin a la violencia que azotaba al país.
El Padre Mychal era muy conocido entre los pobres y los desvalidos de la ciudad de Nueva York y de Nueva Jersey. Ayudaba a los sin techo y a la gente que padecía VIH/SIDA. Como miembro de la orden franciscana, a menudo vestía el tradicional hábito marrón y sandalias. Pero había un secreto acerca de él que no era del todo conocido: era homosexual. En sus diarios privados, el sacerdote católico escribió: “Pensé en mi homosexualidad y en cómo la gente que me conoce nunca llega a conocerme por completo”. Los diarios fueron entregados al periodista Michael Daly por la hermana gemela de Judge, Dympna, y aparecen en el libro de Daly 'La Biblia de Mychal: La sorprendente vida y la heroica muerte del Padre Mychal Judge'.
Brendan Fay es
un activista por los derechos de los homosexuales de larga trayectoria, de
origen irlandés-estadounidense, que era amigo de Judge. Realizó una película
sobre el fraile franciscano en 2006 denominada “Santo del 11 de Septiembre”, y
está a punto de terminar otra denominada “Recordando a Mychal”. Fay habló esta
semana de su amigo: “Fue uno de los sacerdotes que formó parte de Dignity New
York, una organización de homosexuales y lesbianas católicos. Fue nuestro
ministro durante la crisis del SIDA, cuando había muy pocos sacerdotes
dispuestos a servir a nuestra comunidad”.
La primera vez que entrevisté a Fay fue en octubre de 2001, luego de la
publicación de una foto de Associated Press que mostraba una bomba de Estados
Unidos que estaba por ser lanzada en Afganistán. La bomba tenía escrita con tiza
la leyenda “Secuestren esto, putos”. El mensaje ofensivo obligó a las fuerzas
armadas a ordenar a sus marinos que escribieran mensajes más “positivos” en sus
bombas.
El 20 de septiembre de 2001, el presidente George W. Bush pronunció un discurso ante una sesión conjunta del Congreso, donde realizó su famosa declaración “Odian nuestra libertad”. Luego dio la bienvenida al Capitolio a Lisa Beamer, viuda de Todd Beamer, el pasajero a bordo del Vuelo 93 de United a quien se escuchó decir “Al ataque” antes de arremeter contra los secuestradores del avión. El compañero de vuelo de Beamer, Mark Bingham, un jugador de rugby y consultor de relaciones públicas que también se sumó a la lucha para evitar que los secuestradores utilizaran el avión como arma, era homosexual declarado, al igual que David Charlebois, el copiloto del vuelo 77 de American Airlines, que se estrelló contra el Pentágono.
Una década más tarde, Brendan Fay reflexiona acerca de la vida de su amigo: “Creo que, de alguna manera, es muy importante que pensemos en la humanidad de toda la gente que murió el 11 de Septiembre. Lo que podemos aprender de Mychal Judge, en medio de este infierno, guerra, mal y violencia, es que aquí hay un hombre que nos conduce por otro camino posible del ser humano: podemos elegir el camino de la compasión, de la no violencia y de la reconciliación. Mychal Judge tenía un corazón tan grande como Nueva York. Había lugar para todos en él. Y creo que esta es la lección que podemos aprender de él”.
Cheney, Rumsfeld y el oscuro arte de la propaganda
Por Amy Goodman
“Cuando se miente, se debe mentir a lo grande y ser fiel a esa mentira”, escribió Joseph Goebbels, el ministro de propaganda del Reich alemán en 1941. El ex vicepresidente Dick Cheney parece haber tomado el famoso consejo nazi en su nuevo libro: “En mi tiempo”. Cheney continúa siendo fiel a sus convicciones en temas que van desde la invasión a Irak hasta el uso de la tortura. Durante una entrevista en el programa Dateline de NBC News, dijo en referencia a las revelaciones del libro: “Harán rodar muchas cabezas en Washington”. Las memorias de Cheney siguen a las de su colega y amigo Donald Rumsfeld. Mientras ambos promueven su propia versión de la historia, hay gente que los desafía y enfrenta.
El título del libro de Rumsfeld, “Conocido y desconocido”, proviene de una tristemente célebre respuesta que dio durante una conferencia de prensa en el Pentágono cuando era ministro de Defensa. El 12 de febrero de 2002, cuando intentaba explicar la falta de evidencias que vincularan a Irak con armas de destrucción masiva, Rumsfeld dijo: “Hay conocidos que conocemos, hay cosas que sabemos que sabemos. También sabemos que hay conocidos a los que desconocemos, lo que quiere decir que sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero también hay cosas desconocidas que desconocemos, aquello que no sabemos que no sabemos”.
La enigmática declaración de Rumsfeld se hizo famosa y emblemática de su desdén por los periodistas. Es considerada como un símbolo de las mentiras y manipulaciones que llevaron a Estados Unidos a la desastrosa invasión y ocupación de Irak.
Una persona que se convenció gracias a la retórica de Rumsfeld fue Jared August Hagemann, quien se enlistó en el ejército para servir a su país, para hacer frente a las amenazas que repetidamente mencionaba el Ministro de Defensa Rumsfeld. Cuando el soldado de comando del ejército de Estados Unidos recibió la citación para su más reciente despliegue (su esposa no recuerda si era el séptimo o el octavo), la presión fue demasiada. El 28 de junio de 2011, Jared Hagemann, de veinticinco años de edad, se disparó a sí mismo en la Base Conjunta Lewis-McChord, cerca de Seattle. El Pentágono indica que Hagemann murió a causa de una herida de bala “auto infligida”, pero aún así no lo llamó suicidio.
Jared había amenazado con suicidarse varias veces antes. No era el único. Según se informó, cinco soldados cometieron suicidio en Fort Lewis en julio. Se estima que más de trescientos mil soldados que volvieron de la guerra padecen trastornos de estrés post traumático o depresión.
La viuda de Hagemann, Ashley Joppa-Hagemann, se enteró de que Rumsfeld firmaría ejemplares de su libro en la base. El viernes 26 de agosto, Ashley entregó a Rumsfeld una copia del programa de los servicios fúnebres en memoria de su fallecido esposo. Ella me contó: “Le dije que quería que viera a mi esposo, y así conocería, así podría poner rostro a al menos uno de los soldados que han perdido sus vidas debido a sus mentiras en relación al 11/S.” Le pregunté acerca de la respuesta de Rumsfeld: “Todo lo que recuerdo es a él diciendo ‘Ah sí, oí algo de eso’. Y luego, todo lo que recuerdo es haber sido acosada por personal de seguridad, empujada hacia afuera y advertida de no regresar”. Desafortunadamente es el Sargento del Estado Mayor Hagemann el que nunca va a regresar a su esposa y a sus dos pequeños hijos.
En su entrevista para la NBC, Cheney afirmó haber desempeñado un rol en la renuncia del entonces Secretario de Estado Colin Powell. Consulté al respecto al ex jefe de despacho de Powell, el Coronel Lawrence Wilkerson, quien respondió: “Por los extractos que leí, vale decir que no he leído el libro completo, lo más penetrante que dice el vicepresidente en su libro es que tuvo algo que ver con el alejamiento de Colin Powell de su cargo en enero de 2005. Eso es un disparate total”. Más importante, sin embargo, resulta el decidido llamado de Wilkerson exhortando a que los involucrados en llevar al país a la guerra en Irak sean responsabilizados por sus actos, lo que implicaría castigo para él mismo. Un pilar central de la invasión a Irak fue el discurso de Powell del 5 de febrero de 2003 ante Naciones Unidas, en el que se expuso el caso de las armas de destrucción masiva. Wilkerson asume plena responsabilidad por la coordinación del discurso de Powell: “Desafortunadamente, y lo he reconocido muchas veces públicamente y en privado, fui la persona que preparó la presentación de Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el 5 de febrero de 2003. Probablemente fue el mayor error de mi vida. Lo lamento hasta el día de hoy. Lamento no haber renunciado en ese momento”.
Pregunté al Coronel Wilkerson qué piensa de grupos como el Centro por los Derechos Constitucionales y el abogado y bloguero Glenn Greenwald que han pedido el juicio penal de Cheney, Rumsfeld y otros funcionarios del gobierno de Bush. Me respondió: “Estaría dispuesto a testificar, y estaría dispuesto a enfrentar cualquier castigo que merezca”.
El Coronel Wilkerson dijo sobre el libro de Cheney: “Es un libro escrito sin miedo. Sin miedo de que un día alguien haga de Dick Cheney un ‘Pinochet’”. El Coronel Wilkerson se refiere al caso del dictador chileno Augusto Pinochet, que fue arrestado en Inglaterra y detenido durante un año antes de ser liberado. Un juez español quería que lo extraditaran para juzgarlo por crímenes contra la humanidad.
A pocos días del décimo aniversario del 11 de Septiembre y mientras aumentan las víctimas en todos los bandos, los libros de Rumsfeld y Cheney nos recuerdan una vez más cuál es la primera víctima de la guerra: la verdad.
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San Francisco, Mubarak y la libertad de expresión
Por Amy Goodman
¿Qué tienen en común el asesinato por parte de la policía de un hombre sin techo en San Francisco y los levantamientos populares de la Primavera árabe, de Túnez a Siria?: El intento de eliminar las protestas que siguieron a esos acontecimientos.
En este mundo digitalizado, la libertad de comunicación es visualizada cada vez más como un derecho fundamental. La comunicación abierta provoca revoluciones y puede derrocar dictadores. Cuando los gobiernos temen al poder del pueblo, reprimen, intimidan e intentan silenciarlo, ya sea en la Plaza Tahrir o en el centro de San Francisco.
Charles Blair Hill murió el 3 de julio tras recibir un disparo del policía James Crowell en la estación Centro Cívico del sistema de transporte público de la ciudad de San Francisco, conocido como BART. Aparentemente, la policía del BART habría respondido a llamadas de denuncia acerca de un hombre ebrio en la plataforma de trenes subterráneos. Según la policía, Hill les lanzó una botella de vodka a los dos oficiales y luego los amenazó con un cuchillo, momento en el cual Crowell le disparó. Hill murió en el hospital.
El asesinato de Hill provocó de inmediato fuertes protestas en contra de la policía del BART, similares a las que siguieron al asesinato de Oscar Grant por parte del mismo cuerpo policial el día de Año Nuevo de 2009. Grant estaba esposado, con la cabeza contra el piso en una plataforma del subterráneo. Un policía lo tenía agarrado cuando otro oficial le disparó a quemarropa por la espalda y lo mató. El incidente fue filmado por al menos dos teléfonos celulares. El oficial del BART que le disparó, Johannes Mehserle, cumplió una condena de apenas poco más de siete meses de prisión por el asesinato.
El 11 de julio, una masiva protesta interrumpió el servicio en la estación del Centro Cívico de la ciudad de San Francisco. Cuando estaba por tener lugar otra gran protesta el 11 de agosto, la policía del BART tomó una medida sin precedentes en la historia de Estados Unidos: inhabilitó el servicio de telefonía celular dentro del sistema de trenes subterráneos.
“Sin duda lo que sucedió en San Francisco sienta un terrible precedente. Es el primer incidente conocido en que el gobierno inhabilita una red de telefonía celular para impedir que la gente participe en protestas políticas”, me dijo Catherine Crump, de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés). “Todos dependemos de las redes de telefonía celular. La gente las utiliza para todo tipo de comunicación que no tiene nada que ver con una protesta. Y esta es realmente una reacción excesiva y exagerada de la policía”.
El corte del servicio de celulares fue defendido por las autoridades del BART, que afirmaron que fue realizado para proteger la seguridad pública. Las reacciones de activistas por la libertad de expresión en todo el mundo no se hicieron esperar. Quienes se oponen a la censura que efectuó el BART comenzaron a utilizar la etiqueta #muBARTak en Twitter para vincular el incidente a lo sucedido en Egipto. Cuando el sitiado dictador egipcio Hosni Mubarak interrumpió el servicio de telefonía celular e Internet, los manifestantes que se encontraban en la Plaza Tahrir idearon nuevas formas de hacer circular las noticias sobre lo que estaba sucediendo. Un grupo activista denominado Telecomix, una organización de voluntarios que apoya la libertad de expresión y aboga por una Internet libre y abierta, habilitó 300 cuentas de Internet a través de telefonía fija mediante conexión dial up que permitió a militantes y periodistas egipcios tener acceso a Internet para publicar tweets, fotos y videos de la revolución.
“En Túnez, Egipto, Libia y Siria estuvimos muy activos para tratar de mantener Internet en funcionamiento a pesar de los enormes esfuerzos de los gobiernos por interrumpir el servicio.”, me dijo Peter Fein, activista de Telecomix. “Telecomix cree que la mejor forma de apoyar la libertad de expresión y la libre comunicación es mediante la construcción de herramientas que podamos utilizar para proveernos de esos derechos, en lugar de esperar a que los gobiernos los respeten”.
Así como los grupos de activismo hacker (popularmente conocido como 'hacktivismo') apoyan revoluciones en el extranjero, pueden ayudar a movimientos de protesta también en Estados Unidos. Como represalia ante la inhabilitación de los celulares llevada a cabo por el BART, un colectivo de hackers decentralizado llamado Anonymous hackeó su sitio web. En una jugada controvertida, Anonymous también publicó información acerca de más de 2.000 pasajeros del BART para dejar en evidencia las lamentables normas de seguridad informática de este servicio.
El cuerpo de policía del BART dice que el FBI está investigando el ataque de Anonymous. Entrevisté a un miembro de Anonymous que se hace llamar “Comandante X” en Democracy Now, su voz fue distorsionada para proteger su anonimato. Me dijo por teléfono: “Una pequeña organización como BART mata a gente inocente, dos o tres personas en los últimos años, y luego tiene el tupé de además cortar el servicio de celulares y actuar igual que un dictador en Medio Oriente. ¿Cómo se atreven a hacer esto en Estados Unidos de América?”.
De Nagasaki a Fukushima: el legado nuclear de Japón
Por Amy Goodman
Los niveles de radiación en los reactores nucleares de Fukushima, en Japón, aumentaron en las últimas semanas, alcanzando niveles registrados de hasta 10.000 milisieverts (mSv) por hora en un mismo lugar. Este fue el nivel máximo informado por la Compañía Eléctrica de Tokio, o TEPCO, la desprestigiada empresa propietaria de la central nuclear, aunque cabe aclarar que ese número es tan alto como permite medir el Contador Geiger. En otras palabras, los niveles de radiación literalmente sobrepasan todas las mediciones. La exposición a 10.000 milisieverts durante un corto período de tiempo tiene consecuencias fatales: provocaría la muerte en apenas semanas. A modo de comparación, la radiación total de una radiografía dental es de 0,005 mSv y la de una tomografía computada de cerebro es de 5.
El New York Times informó que, tras el desastre, funcionarios del gobierno japonés ocultaron los pronósticos oficiales de hacia dónde se dirigiría la lluvia radiactiva a causa del viento y el clima, para evitar la costosa reubicación de cientos de miles de habitantes.
“El secreto, una vez aceptado, se convierte en adicción”. Si bien esas palabras podrían describir el manejo realizado por el gobierno japonés de la catástrofe nuclear, fueron pronunciadas por el científico atómico Edward Teller, uno de los principales responsables de la creación de las dos primeras bombas atómicas. La bomba de uranio denominada “Little Boy” fue lanzada el 6 de agosto de 1945 sobre la ciudad de Hiroshima, Japón. Tres días más tarde se lanzó la segunda bomba, esta vez de plutonio y denominada “Fat Man”, sobre la ciudad de Nagasaki. Alrededor de 250.000 personas murieron a causa de las explosiones y los efectos inmediatos. Nadie sabe con exactitud la cantidad de personas que murieron o padecieron enfermedades en los años subsiguientes a causa de las explosiones, desde las dolorosas quemaduras que sufrieron miles de sobrevivientes hasta los efectos tardíos como enfermedades provocadas por la radiación y cáncer.
Además de las filmaciones que fueron ocultadas, las fuerzas armadas impidieron el acceso de periodistas a las zonas de las explosiones. Cuando el periodista ganador del Premio Pulitzer George Weller logró ingresar a Nagasaki, su artículo fue personalmente censurado por el General Douglas MacArthur. El periodista australiano Wildred Burchett logró ingresar a Hiroshima poco después de las explosiones y desde allí escribió su famosa “advertencia al mundo”, en la que describió la propagación masiva de enfermedades como una “plaga atómica”. Pero las fuerzas armadas estadounidenses desplegaron su propia plaga. Resulta que William Laurence, periodista del New York Times, también era empleado del Departamento de Guerra. Laurence informó fielmente la posición del gobierno estadounidense, insistiendo en que los “japoneses describían 'síntomas' que no parecían verdaderos”. Lamentablemente, ganó el Premio Pulitzer por su propaganda.
Greg Mitchell ha escrito sobre la historia y las secuelas de Hiroshima y Nagasaki durante décadas. En este nuevo aniversario del bombardeo a Nagasaki, le pregunté a Mitchell acerca de su más reciente libro “Encubrimiento atómico: Dos soldados estadounidenses, Hiroshima y Nagasaki, y la mejor película jamás realizada”. “Parece que todo lo que es tocado por las armas nucleares o la energía nuclear provoca ocultamiento y peligro para el público”. Mitchell dijo que durante años buscó las imágenes filmadas por las fuerzas armadas estadounidenses en los meses posteriores al lanzamiento de las bombas; rastreó a los envejecidos realizadores cinematográficos y, a pesar de décadas de clasificación de documentos por parte del gobierno, fue uno de los periodistas que publicitó los increíbles archivos cinematográficos a color. Los equipos de filmación documentaron no solo la devastación de las ciudades, sino que también realizaron una documentación clínica con tomas de cerca de las graves quemaduras y las heridas desfigurativas sufridas por civiles, entre ellos niños.
En una escena, se ve a un hombre joven con heridas en carne viva en toda su espalda, mientras recibe tratamiento. A pesar de las graves quemaduras y de haber sido tratado meses más tarde, el hombre sobrevivió. Sumiteru Taniguchi, que ahora tiene 82 años de edad, es director del Consejo de Personas Afectadas por la Bomba Atómica de Nagasaki. Mitchell halló comentarios recientes de Taniguchi en un periódico japonés que vinculan a la bomba atómica con el actual desastre de Fukushima: Taguchi fue citado diciendo: “La energía nuclear y el ser humano no pueden coexistir. Nosotros, los sobrevivientes de la bomba atómica, siempre lo hemos dicho. Y, sin embargo, el uso de la energía nuclear fue disfrazado de 'pacífico' y continuó avanzando. Nunca se sabe cuando habrá un desastre natural. No es posible decir que nunca habrá un accidente nuclear”.
En esta dolorosa fusión de nuevos y viejos desastres, deberíamos escuchar a las víctimas sobrevivientes de ambas catástrofes.
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La guerra, la deuda y el presidente
Por Amy Goodman
El presidente Obama elogió el acuerdo sobre la deuda con las siguientes palabras: “No podemos equilibrar el presupuesto sobre las espaldas de las mismas personas que han soportado la mayor carga de esta recesión”. Sin embargo eso es precisamente lo que él y su círculo de asesores de Wall Street han hecho.
Alexander Hamilton escribió en 1790 que en los asuntos de las naciones “los préstamos en épocas de peligro público, especialmente en tiempos de una guerra externa, son un recurso indispensable”. Fue su primer informe realizado como secretario del Tesoro al nuevo Congreso de Estados Unidos. El país había pedido préstamos para luchar la Guerra de la Independencia, y Hamilton propuso un sistema de deuda pública para pagar dichos préstamos.
La historia de la deuda nacional estadounidense está inexorablemente vinculada a sus muchas guerras. La resolución de esta semana de la llamada crisis del techo de la deuda no es la excepción. El sumiso Congreso no solo acordó financiar las guerras del presidente George W. Bush en Irak y Afganistán a través sucesivas partidas para “gastos de emergencia”, sino que también aceptó hacerlo con dinero prestado, aumentando sin objeciones el tope de endeudamiento en diversas ocasiones desde 2001.
¿Cómo le fue al Pentágono en la actual batalla presupuestaria? Parece que le fue bien. Pero a no confundirse con los soldados y los veteranos de guerra que han peleado en esas guerras.
“Este año se cumplen 50 años del discurso de [Dwight] Eisenhower sobre el complejo industrial-militar. Habló de la necesidad de una economía equilibrada, para una población próspera. Básicamente, está a la izquierda de Barack Obama con respecto a estos temas”, dijo William Hartung del Centro de Política Internacional a Democracy Now mientras el Senado estaba reunido para votar el proyecto de ley sobre el tope de la deuda. Se refería, claro está, al difunto general devenido presidente republicano de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower.
Michael Hudson, presidente del Instituto para el Estudio de Tendencias Económicas de Largo Plazo, explicó la relación entre el tope de endeudamiento y la guerra desde una perspectiva histórica: “[El tope] fue impuesto en 1917 durante la Primera Guerra Mundial, y la idea era impedir que el Presidente Wilson destinara aún más soldados y dinero estadounidense a la guerra. En todos los países europeos -en Inglaterra, en Francia- se introdujo el control parlamentario del presupuesto para impedir que reyes o gobernantes ambiciosos iniciaran guerras. De manera que la finalidad era limitar la capacidad de un gobierno de endeudarse para ir a la guerra, debido a que era el único motivo por el cual los gobiernos se endeudaban”.
La Ley de Control Presupuestario de 2011 dispone recortes drásticos en la red de seguridad social de Estados Unidos. El Congreso designará un comité de 12 miembros, denominado “Súper Congreso”, con igual cantidad de miembros republicanos y demócratas, que debe determinar recortes por 1,2 billones de dólares para el Día de Acción de Gracias. Si el comité no logra cumplir esa meta, habrá amplios recortes obligatorios y generalizados. Los servicios sociales serían recortados, pero también se recortaría el presupuesto del Pentágono.
O tal vez no. El Comité Negro del Congreso y el Comité Progresista del Congreso se opusieron al proyecto de ley. El presidente del Comité Negro del Congreso, Emanuel Cleaver, lo denominó “un sándwich satánico con baño de azúcar”. Para los años de ejercicio 2012 y 2013, el financiamiento discrecional aprobado se divide en dos categorías: las “vinculadas a la seguridad” y las “no vinculadas a seguridad”. Las categorías “no vinculadas a seguridad”, como los programas de alimentación, vivienda, los programas de asistencia de salud Medicare y Medicaid (la base de cualquier seguridad nacional verdadera), probablemente sean recortados. Pero el presupuesto de “seguridad” también se verá afectado, lo cual según los demócratas podría ser un incentivo para que los republicanos cooperen con el proceso.
La categoría de organismos y programas vinculados a seguridad incluye al “Departamento de Defensa, el Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Asuntos de los Veteranos, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, los servicios de inteligencia y asuntos internacionales”. Esto establece una dinámica en la que los halcones tratarán de recortar lo más posible el presupuesto de los cuerpos diplomáticos del Departamento de Estado y la ayuda extranjera para favorecer a sus patrocinadores del Pentágono y de la industria armamentista.
Bill Hartung habla del poder de los contratistas militares: “No querían que pareciera que tenían intereses especiales, pero trabajaron desde adentro. Y tenían al Presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, de su lado. Tenían a Buck McKeon, el director del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, cuyo mayor donante es Lockeed Martin, que obtuvo grandes instalaciones militares en su distrito. Tenían gente como Randy Forbes, cuyo distrito está cerca del complejo de astilleros Newsport News Shipbuilding, donde se construyen submarinos de ataque y portaaviones. Utilizaron su influencia para tener gente dentro, para tener a sus aliados en la Cámara Baja, para promover su agenda”.
El acuerdo sobre el tope de deuda del presidente Obama es ampliamente considerado como una derrota histórica para los progresistas y un ataque exitoso contra los logros del New Deal y de la Gran Sociedad del siglo pasado. La congresista demócrata de Maryland, Donna Edwards, que comparte con la mitad de los diputados demócratas el haber votado en contra del presidente, resumió en Tweeter su decepción: “Nada de los multimillonarios; muchos vacíos impositivos para las corporaciones; ¿Solamente el sacrificio de las clases más bajas? ¿Sacrificio compartido? ¿Equilibrio? Parece broma.”
La congresista Edwards explica, “Solo creo que sienta un mal antecedente para el futuro, ya sea que el recorte que comenzará a regir este año sea de 20.000 millones o de un billón de dólares. El marco que indica que podemos recortar el gasto del gobierno casi a cero y no aumentar los ingresos es realmente un mal acuerdo para el pueblo estadounidense. Claramente, represento al distrito progresista, pero también creo que es la voz del pueblo estadounidense que está diciendo: 'No estamos de acuerdo con que el dos por ciento de las personas que tienen mayores ingresos se salga con la suya, mientras el 98 por ciento restante tenemos que soportar toda la carga del gobierno'. Y no solo eso, sino que los factores que contribuyen a nuestra deuda a largo plazo son esas exenciones impositivas para los ricos, la factura de una receta del presidente Bush que nunca se pagó y las guerras en Irak y Afganistán, y luego agregan a eso una crisis financiera que fue provocada por la irresponsabilidad del sector financiero. El pueblo estadounidense, gente pobre y de clase media, está diciendo: Un momento. Nosotros no hicimos nada de esto. No nos hemos beneficiado con nada de esto. Y no deberíamos tener que pagar por esto”.
El grupo independiente Proyecto de Supervisión del Gobierno (POGO, por sus siglas en inglés) dice acerca del “Súper Congreso” que “la creación del comité no incluye muchos requisitos de transparencia”. ¿Quién será el guardián? Mientras se acercan las elecciones de 2012, que prometen ser las más caras de la historia, es esperable que la propuesta de reducción de déficit del comité, que vence en el Día de Acción de Gracias y que está sujeta a votación directa, no de muchos motivos para dar gracias.
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El suicidio de soldados y la política de condolencias del presidente
Por Amy Goodman
El presidente Barak Obama anunció recientemente que será revertida la política de larga data por la que se negaban cartas de condolencia del presidente a las familias de soldados que se hubieran suicidado. Los familiares de soldados muertos en combate reciben cartas del presidente. Sin embargo, el silencio oficial ha significado durante mucho tiempo el estigma de los que se quitan la vida. Esta medida significa un cambio de postura que se esperaba desde hacía mucho tiempo respecto al reconocimiento de la epidemia de suicidios de soldados y veteranos de guerra en este país, así como de la cantidad de heridas ocultas que deja la guerra.
La negación de cartas de condolencia en los casos de suicidio cobró relevancia a nivel nacional cuando Gregg y Jannett Keesling hablaron acerca del suicidio de su hijo Chancellor Keesling. Chance Keesling se integró al ejército en el año 2003. Luego de prestar servicio activamente en Irak, fue transferido a las Fuerzas de Reserva del Ejército y llamado nuevamente para prestar servicio en Irak en el año 2009. Los años de guerra habían dejado sus huellas en el joven de veinticinco años de edad. Como me dijo su padre, Gregg: “Fue entrenado para la reconstrucción de Irak. Era un ingeniero de combate entrenado. Operaba equipos grandes y amaba dirigir esos grandes equipos. Sin embargo, al final, fue entrenado nuevamente como artillero táctico para sentarse sobre un todoterreno militar, un Humvee. Y todo esto, porque en realidad allá no se estaba haciendo mucha reconstrucción.”
Cuando Chance Keesling regresó a su hogar, intentó acceder a un tratamiento psiquiátrico a través del Departamento de Asuntos de los Veteranos de Guerra. Su matrimonio había fracasado y sabía que necesitaba sanar. Rechazó la oferta del Ejército de recibir un pago extra de veintisiete mil dólares para servir nuevamente en Irak. Finalmente, fue de todos modos enviado a Irak. Dos meses después de ser desplegado nuevamente, Chance llevó su revólver a una letrina y se disparó. En el informe que emitió, el Pentágono consideró su muerte como “un incidente no vinculado al combate”. Cinco meses después de su muerte y sumando a la herida el agravio, el Departamento de Asuntos de los Veteranos envió una carta a Chance, la cual fue recibida por sus padres, solicitándole completar su “Reajuste post despliegue.”
Kevin y Joyce Lucey entienden bien de qué se trata todo esto. Su hijo Jeffrey formó parte de la invasión a Irak en el año 2003. Luego de regresar a su hogar en Massachusetts, presentó síntomas de trastorno de estrés postraumático. A él y a su familia les fue casi imposible acceder a los servicios que necesitaban recibir a través del Departamento de Asuntos de los Veteranos. Jeffrey decidió automedicarse: se volcó al alcohol. Se vestía con ropas de camuflaje y caminaba por el barrio con su arma en la mano. Destruyó el automóvil de la familia. Una noche, tras cumplir veintitrés años, Jeffrey se acurrucó en el regazo de su padre, afligido. Kevin, su padre, recordó lo sucedido: “Esa noche me pidió si podía sentarse en mi regazo. Lo acuné durante tres cuartos de hora y luego se fue a su cuarto. Al día siguiente, el 22 de junio, lo tuve nuevamente en mi regazo mientras cortaba la soga que lo sujetaba a una viga.” Jeffrey Lucey se colgó en el sótano de la casa familiar. Sobre su cama yacían las chapas de identificación que había quitado a los soldados iraquíes a los que dijo haber matado.
Dado que Jeffrey era técnicamente un veterano y no estaba en servicio, su suicidio es uno más entre los miles que se sospecha que ocurren. Con frustración, Kevin Lucey resumió: “La cifra formal de suicidios que escuchamos nos parece tremendamente baja con respecto a la real. Debido a que, como decías, el suicidio de Jeff se encuentra entre los que no figuran en los cálculos, entre los que no son conocidos, los que no son reconocidos; es que en este momento ponemos el tema sobre la mesa ante la opinión pública, ya que sentimos, al igual que la familia Keesling, que es una situación que necesita ser discutida. Aunque hayan pasado los años, nuestro hijo murió en 2004, pero casi todos los años se anuncia la creación de una comisión presidencial de investigación. ¿Qué tan seguido es necesario investigar una epidemia de suicidios?”
No existe un sistema para llevar registro de los suicidios de los veteranos. Algunos estudios epidemiológicos llevados a cabo por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, así como otros estudios, sugieren que la tasa de suicidios en veteranos de guerra es siete u ocho veces mayor que en la población en general. Un informe del año 2005 y restringido a dieciséis estados estableció que los suicidios de veteranos de guerra representaban el veinte por ciento del total, un hallazgo extraordinario, considerando que los veteranos representan menos del uno por ciento de la población. Actualmente se cree que el trastorno de estrés postraumático afecta al treinta por ciento de los casi dos millones de soldados en actividad y veteranos de las guerras de Irak y Afganistán. La tasa de desempleo de veteranos de guerra de sexo masculino supera actualmente el veintidós por ciento.
Pensemos en una base: Fort Hood, Texas. El Mayor Nidal Hasan se enfrenta a la pena de muerte por presuntamente haber asesinado a trece personas en noviembre del año 2009 en el marco de un horrendo ataque sumamente difundido por los medios masivos de comunicación. Mucho menos conocida es la epidemia de suicidios que hay en esa base. Veintidós personas se quitaron la vida en ese lugar, tomando en cuenta sólo el año 2010.
Ni la familia Lucey, ni la familia Keesling recibirán una carta de condolencia del presidente a pesar del cambio respecto a esa política. La familia Keesling no la recibirá porque la medida no es retroactiva. La familia Lucey no la recibiría aunque lo fuera, ya que sólo se aplica a los suicidios cometidos por soldados en actividad desplegados en zonas de combate activo.
Quienes padecen trastorno de estrés postraumático pueden abandonar el campo de batalla. Lamentablemente, el campo de batalla nunca los abandona a ellos. Algunos ven en el suicidio su única salida. Ellos también son bajas de guerra.
Terrorismo alimentario cerca del mágico mundo de Disney
Por Amy Goodman
Cuando piensa en “terrorismo alimentario,” ¿qué es lo que se imagina? ¿Complots diabólicos para contaminar productos en las góndolas de los supermercados? Si usted fuera Buddy Dyer, el alcalde de Orlando, Florida, podría haberse imaginado a un grupo que sirve alimentos a personas sin hogar en uno de los parques de la ciudad. Por estos días se está mencionando mucho al alcalde Dyer precisamente por que consideró que los activistas del colectivo Food Not Bombs de Orlando son “terroristas alimentarios”. En las últimas semanas, al menos veintiún personas fueron arrestadas en Orlando, la ciudad de Disney World, por servir gratuitamente comida en un parque.
Food Not Bombs, o como se le llama en español “Comida, no bombas”, es una organización internacional de base que lucha contra el hambre. Como su nombre lo indica, es un movimiento que se opone a la guerra. En su página de internet dice: “Food Not Bombs comparte gratuitamente alimentos veganos y vegetarianos con personas que padecen hambre en más de mil ciudades alrededor del mundo como forma de manifestarse contra la guerra, la pobreza y la destrucción del medio ambiente. Habiendo más de mil millones de personas que pasan hambre cada día, ¿cómo es posible que gastemos más dólares en la guerra?” Los lunes a la mañana y los miércoles a la noche, el colectivo de Orlando coloca una mesa en el parque Lake Eola Park de esa ciudad y sirve allí la comida que prepara.
Desde hace un tiempo, la policía de Orlando viene arrestando a quienes sirven los alimentos. Hace poco, por ejemplo, arrestó a Benjamin Markeson, que estaba perplejo cuando me dijo: “Creemos que terrorismo es arrestar gente por intentar compartir comida con las personas pobres y hambrientas de la comunidad y satisfacer así una necesidad de la propia comunidad. Lo único que hacemos es venir al parque y servir comida a personas pobres que tienen hambre. No sé cómo pueden calificar a eso de terrorismo”.
El abogado Shayan Elahi tampoco lo sabe. Como representante del colectivo Food not Bombs de Orlando ante la justicia, presentó una petición para obtener una medida cautelar contra las acciones llevadas a cabo por la municipalidad ante el juzgado del noveno distrito judicial de Florida, presidido por el magistrado Belvin Perry Jr. El juez Perry apareció en las noticias últimamente como el sensato juez que entiende en el juicio por asesinato contra Casey Anthony, que se lleva a cabo actualmente en Orlando. Mientras que las cadenas de cable realizan una cobertura completa de lo que sucede en el juzgado, Elahi espera que Perry tenga tiempo para ocuparse en persona del caso.
En el centro de la cuestión se encuentra una ordenanza municipal, la ordenanza de “Alimentación a grandes grupos”, que exige la solicitud de un permiso a los grupos que deseen servir alimentos, aunque sea en forma gratuita, a grupos de veinticinco personas o más. Todo grupo puede gestionar dichos permisos sólo dos veces por año. Food Not Bombs Orlando ya utilizó las dos autorizaciones que recibió para este año.
La Asociación por los Derechos Civiles de Florida ha solicitado al Alcalde Dyer que ofrezca una disculpa por calificar al grupo Food Not Bombs de “terrorista”. El acto delictivo no debería ser ofrecer comida a más de veinticinco personas, sino que más de veinticinco personas necesiten alimentos.
El Dr. Elahi vincula estas medidas represivas al proceso de centrificación que está planificado para el centro de Orlando: “El alcalde creó el Consejo de Desarrollo del centro de Orlando y su objetivo general es básicamente expulsar a todos aquellos que, según ellos son ‘los otros’ y no se adecuan a su idea de quién debería estar en el centro. Y estamos tratando de mostrarle al alcalde que los tiempos han cambiado, que estamos en un momento en el que todo el mundo sufre y que cada vez más personas de las que vienen cuando servimos alimentos de Food Not Bombs son trabajadores pobres”.
Una resolución aprobada la semana pasada por la Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos expresa cabalmente el mensaje principal de Food Not Bombs. En la resolución, los alcaldes exhortan al gobierno a poner fin a las guerras en Afganistán y en Irak cuanto antes sea estratégicamente posible, y destinar el dinero a satisfacer las necesidades vitales que tenemos aquí, en Estados Unidos.
La región central de Florida se ha visto duramente golpeada por la recesión y figura entre los lugares con más altos índices de ejecuciones hipotecarias y quiebras del país. La Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación recientemente advirtió que se prevé que los precios de los alimentos se mantengan elevados durante lo que resta del año. La misma proyección se hace para los próximos. A principios de este año, los precios de los alimentos alcanzaron los niveles observados durante la crisis alimentaria de 2007 y 2008, que hizo estallar disturbios en varios países pobres del mundo. En Grecia, las masivas manifestaciones de protesta y la huelga general contra las medidas de austeridad han paralizado Atenas.
Una de las canciones más famosas de Disney, que no queda muy lejos de Lake Eola Park, se llama “Muy pequeño el mundo es” y dice así: “Compartimos tanto, que es hora de darnos cuenta, de que después de todo, el mundo es muy pequeño”. Hagamos que la fantasía se convierta en realidad. Compartir alimentos no debe ser un delito.
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La crisis de Fukushima exige una nueva forma no nuclear de pensar
Por Amy Goodman
Se ha conocido nueva información que indica que el desastre de la central nuclear de Fukushima en Japón es mucho más grave de lo que se reconoció en un principio, dada la fusión total de tres de los cuatro reactores afectados. Mientras tanto, en Estados Unidos, las dos plantas nucleares de Nebraska, ambas cercanas a la ciudad de Omaha, han entrado en estado de alerta a causa de las grandes inundaciones provocadas por el desborde del Río Mossouri. La Central Nuclear Cooper se declaró en estado de emergencia de nivel 1 y se verá obligada a cerrar si el río aumenta su nivel en aproximadamente otros siete centímetros. La planta de energía nuclear de Fort Calhoun permanece cerrada desde el pasado 9 de abril, en parte debido a las inundaciones. En Minnesota, el calor extremo ocasionó la falla de los dos generadores diesel de emergencia de la planta Prairie Island. La falla del generador de emergencia fue uno de los principales problemas que derivó en la fusión de los núcleos de los reactores en Fukushima.
En mayo, el Ministro de Medio Ambiente de Austria, Nikolaus Berlakovich, convocó en respuesta al desastre de Fukushima a una reunión de los once países de Europa libres de energía nuclear. En la reunión, los países invitados resolvieron ejercer presión a favor de una Europa libre de energía nuclear. Al mismo tiempo, Alemania anunciaba que abandonará la energía nuclear en unos diez años y afianzará la investigación en energía renovable. La semana pasada, además, en las elecciones nacionales de Italia, más del noventa por ciento de los votantes rechazó rotundamente los planes del Primer Ministro Silvio Berlusconi de reiniciar los programas de generación de energía atómica en ese país.
Los directores de los programas nacionales de energía nuclear están participando esta semana en Viena de la Conferencia Ministerial sobre Seguridad Nuclear organizada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). La reunión fue convocada en respuesta a Fukushima. Irónicamente, los funcionarios, entre ellos Gregory Jaczko, director de la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos, mantienen su reunión bien a salvo, en un país que no posee plantas nucleares. Austria se encuentra al frente de la nueva alianza anti nuclear europea.
La reunión del OIEA fue precedida por un informe de la agencia de noticias Associated Press que establece que, sistemáticamente y durante décadas, los reguladores nucleares de Estados Unidos han bajado los niveles de exigencia de las regulaciones de seguridad a fin de permitir a los operadores mantener en funcionamiento las plantas nucleares. Las plantas de energía nuclear de Estados Unidos se construyeron todas durante las décadas que precedieron al desastre de la central nuclear Three Mile Island en 1979. De estas ciento cuatro plantas, todas ellas excedieron su plazo de funcionamiento. Las habilitaciones originales se emitieron por cuarenta años.
El periodista de Associated Press, Jeff Donn, escribió: “Cuando se empezaron a construir las primeras plantas, en las décadas del 60 y 70, se esperaba que fueran reemplazadas por versiones mejoradas mucho antes de que vencieran sus habilitaciones.” Los enormes costos iniciales de construcción, las cuestiones de seguridad y el problema de almacenamiento de los desechos nucleares radioactivos durante miles de años disuadieron a los inversionistas del sector privado. En lugar de desarrollar y construir nuevas plantas nucleares, los propietarios (generalmente compañías con fines de lucro como Exelon Corp., una compañía que a través de los años realizó importantes contribuciones para las campañas de Obama) simplemente intentan hacer que los viejos reactores continúen funcionando por más tiempo y solicitan a la Comisión Reguladora Nuclear que prorrogue las habilitaciones por veinte años más.
Europa, ya bastante adelantada con respecto a Estados Unidos en cuanto al desarrollo y utilización de tecnologías de energía renovable, se propone acelerar su camino en esa dirección. En Estados Unidos, la Comisión Reguladora Nuclear dio su aprobación preliminar para la expansión planificada por Southern Company de la planta Vogtle en Georgia, lo que eventualmente significaría la primera autorización para la construcción de una nueva planta de energía nuclear en Estados Unidos desde el accidente en Three Mile Island. El proyecto recibió el impulso del Presidente Barack Obama, quien prometió ocho mil trescientos millones de dólares de fondos federales en garantía de préstamo. Southern planea utilizar el nuevo reactor AP1000 de Westinghouse. Sin embargo, una coalición de grupos ambientalistas inició acciones para impedir el permiso, señalando que la inseguridad del nuevo reactor es inherente a su diseño.
Obama estableció lo que él denominó Comisión de Excelencia sobre el Futuro Nuclear de Estados Unidos. Uno de sus quince miembros es John Rowe, presidente y director ejecutivo de Exelon Corp. (la misma compañía de energía nuclear que realizó abundantes contribuciones a la campaña de Obama). La comisión realizó un viaje de reconocimiento a Japón para observar cómo ese país prosperaba en términos de energía nuclear justamente un mes antes del desastre de Fukushima. En mayo, la comisión reiteró su postura, que es la postura de Obama, y que sostiene que la energía nuclear debe ser parte del combinado de energías a utilizar en Estados Unidos.
En vez de eso, el combinado de energías de Estados Unidos debería incluir un programa nacional de empleo para convertir los edificios existentes en energéticamente eficientes, además de instalar tecnología para la generación de energía solar y eólica donde sea adecuado. Este programa no podría ser tercerizado y disminuiría de inmediato nuestro consumo de energía, reduciendo por ende nuestra dependencia de combustibles fósiles extranjeros, así como del carbón y energía nuclear de origen nacional. Un programa de estas características podría favorecer a los industriales de Estados Unidos, ya que el dinero permanecería dentro de la economía estadounidense. Sería una respuesta simple, eficaz y sensata a lo sucedido en Fukushima.
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Rápida y Furiosa: La guerra contra las drogas se cobra más vidas
Por Amy Goodman
Las muertes violentas de Brian Terry y Juan Francisco Sicilia, con apenas meses de diferencia, en la cada vez más peligrosa frontera entre México y Estados Unidos, provocaron el inicio de una revisión tardía de la llamada “Guerra contra las drogas” y un cuestionamiento del modo en el que el gobierno de Estados Unidos está, en definitiva, empeorando el problema.
La noche del 14 de diciembre de 2010, el agente Brian Terry se encontraba en el desierto de Arizona, patrullando como parte de la Unidad Táctica del Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos (BORTAC, por sus siglas en inglés), una fuerza policial altamente entrenada y armada, descrita como la fuerza de élite de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. Esa noche el grupo participó en un tiroteo, en el que Terry murió. A pesar de que su muerte podría haberse convertido tan solo en otro acto violento asociado con el tráfico de drogas en la frontera, un detalle provocó que diera lugar a un fuerte enfrentamiento entre el gobierno de Obama y el Congreso de Estados Unidos: las armas halladas en la escena del crimen, fusiles AK-47, fueron probablemente vendidas a delincuentes mexicanos en el marco de una operación encubierta de la Agencia Estadounidense de Control del Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés).
Conocido con el nombre de “Operación Rápido y Furioso”, el programa secreto tenía como finalidad rastrear armas vendidas en Estados Unidos a supuestos intermediarios, personas que compran armas a nombre de otros. La operación de la ATF permitió que las armerías vendieran gran cantidad de armas a intermediarios que la ATF sospechaba compraban para cárteles de drogas mexicanos. En lugar de arrestar al intermediario, considerado por la ATF como un criminal relativamente menor, rastreaban las armas que ingresaban a México permitiría a la ATF arrestar a los cabecillas de los cárteles criminales. Al menos, ese era el plan.
Según el informe del Centro para la Integridad Pública, en el marco del programa “Rápido y Furioso” se vendieron al menos 1.756 armas. Alrededor de 300 fueron vendidas antes de que comenzara la operación. De esas más de 2.000 armas, tan solo 800 fueron recuperadas. Dos de las armas recuperadas fueron halladas en la escena del asesinato de Terry, en una región conocida como Peck Canyon, en la parte estadounidense de la frontera entre Nogales, México, y Tucson, Arizona.
El agente especial John Dodson de la ATF fue uno de los tantos agentes de campo que le dijo a sus superiores que la operación encubierta era imprudente. Sus preocupaciones no fueron atendidas y la operación continuó. Luego del asesinato de Terry, Dodson denunció la operación en primer lugar al Departamento de Justicia, luego al Senador republicano Charles Grassley. Grassley le pidió explicaciones al Fiscal General Eric Holder y ahora el Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes -presidido por el representante republicano Darrell Issa- está llevando a cabo una serie de audiencias sobre el caso.
Al sur de la frontera, Juan Sicilia y otros seis jóvenes fueron brutalmente asesinados en marzo de este año, apenas otras siete víctimas inocentes de la arrasadora violencia que está padeciendo México y que ya se ha cobrado las vidas de cerca de 40.000 personas desde diciembre de 2006, cuando el Presidente mexicano Felipe Calderón comenzó su ofensiva contra los cárteles de droga. Javier Sicilia, el padre de Sicilia, es un reconocido poeta e intelectual mexicano. Poco después del asesinato de su hijo, Sicilia escribió su último poema, dedicado a él. Ahora está comprometido con la lucha contra la violencia y el derramamiento de sangre en su país. Encabezó una manifestación en mayo desde Cuernavaca, su ciudad natal, hasta la famosa plaza del Zócalo en Ciudad de México, en la que participaron 200.000 personas. El fin de semana pasado, encabezó otra marcha hacia la frontera, y luego hasta El Paso, Texas.
Sicilia está en contra de los cárteles, por supuesto. Pero también culpa a Calderón y a Estados Unidos. Pide que se ponga fin a la “Iniciativa Mérida”, a través de la cual Estados Unidos proporciona armas y entrenamiento a las fuerzas militares mexicanas para la lucha contra el narcotráfico. Sicilia también pide la legalización de las drogas, una petición en la que es acompañado sorprendentemente por el ex presidente mexicano conservador, Vicente Fox.
El Presidente Calderón recientemente cuestionó a la industria armamentista estadounidense por lucrar con la venta de armas que terminan en México. También criticó el levantamiento de la prohibición de las armas de asalto en Estados Unidos, lo que provocó un gran aumento de la violencia con armas en México.
Un nuevo informe publicado por tres senadores demócratas de Estados Unidos establece que aproximadamente el 70 por ciento de las armas incautadas en México entre 2009 y 2010 provinieron de Estados Unidos. De las casi 30.000 armas incautadas en México durante ese período, más de 20.000 provinieron de Estados Unidos.
Si algo debería ser rápido y furioso en Estados Unidos es el impulso de políticas sensatas y prudentes sobre control de armas y drogas. Quizá cuando eso suceda, Javier Sicilia vuelva a escribir poesía.
Una perfecta tormenta de estupidez
Por Amy Goodman
Estos versos fueron escritos por Henry Wadsworth Longfellow en su poema “Copos de Nieve”, publicado en 1863 junto a su célebre poema épico “La cabalgata de Paul Revere”. Gran parte del parloteo informativo de esta semana se centró en el desafortunado comentario de Sarah Palin acerca de la historia de la famosa cabalgata de Revere en abril de 1775. Revere estaba en una misión clandestina de medianoche para alertar a los revolucionarios estadounidenses sobre un inminente ataque británico. La versión incorrecta de Palin indica que Revere, montado a caballo, hizo sonar una campana y disparó un arma como advertencia para que los británicos se retiraran.
También es lamentable que los medios hayan gastado horas y horas en hablar de la noticia de una serie de indiscreciones sexuales en Internet del congresista de Nueva York, Anthony Weiner. Para aumentar el sensacionalismo -y entre comerciales de las industrias de petróleo, gas, carbón y energía nuclear-, se ve una noticia tras otra acerca de eventos climáticos extremos. Aquí reside el verdadero escándalo: ¿Por qué los meteorólogos de la televisión no acompañan cada noticia acerca de “condiciones climáticas extremas” con las palabras “cambio climático”? Necesitamos un Paul Revere de nuestro tiempo, ecologista, que advierta a la población sobre esta inminente amenaza.
Quién mejor para cumplir esa función que Bill McKibben, que ha hablado y escrito sobre el cambio climático y ha impulsado una organización a nivel mundial para combatirlo desde hace más de dos décadas. Le pregunté recientemente acerca de la vinculación entre las condiciones climáticas extremas y el cambio climático: “Lo que sucede es que estamos haciendo de la Tierra un lugar más dinámico y violento. Eso es en esencia de lo que se trata el calentamiento global. Hemos retenido más energía solar dentro esta delgada capa atmosférica, y eso ahora se está expresando de diferentes maneras. No tenemos la certeza de que cierto tornado en particular haya sido provocado por el cambio climático. Siempre ha habido tornados. Pero sí sabemos que somos testigos de grandes niveles de actividad de tormentas eléctricas, inundaciones, sequías, de todas las cosas de las que los climatólogos nos vienen advirtiendo”.
McKibben, fundador de 350.org, una organización de base de acción por el clima, critica la cobertura que hacen los medios de los desastres climáticos: “Usted vio las fotos de Queensland en Australia, porque en Queensland, Australia hay mucha población blanca y cámaras de televisión. Pero no se han visto fotos similares de Sri Lanka, de Vietnam, de Filipinas, del noroeste de Río en Brasil, ahora tampoco de Colombia, lugares que han sufrido grandes inundaciones similares”.
Cuando McKibben habla de la Tierra como un “lugar más dinámico y violento”, se está refiriendo al clima. Pero el cambio climático podría provocar cada vez más violencia política real. Esta semana tuvo lugar en Oslo la Conferencia Nansen sobre Cambio Climático y Desplazamiento, en la que expertos de diferentes países se reunieron para trabajar sobre el creciente problema de los refugiados climáticos. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Antonio Guterres, advirtió de dos amenazas: los desastres de evolución lenta, como las sequías y la desertificación, que llegan a “un punto de inflexión en el que las vidas y el sustento de las personas se ven seriamente amenazados hasta tal punto que no tienen otra opción que abandonar sus hogares”; y “los desastres naturales que desarraigan a grandes cantidades de personas en cuestión de horas”.
Una de las principales preocupaciones es que a esos millones o quizá miles de millones de personas, que son o serán desplazadas, se les negará un refugio seguro. Como Naomi Klein, una verdadera Paula Revere, advirtió recientemente: “El cambio climático es la mayor crisis de todas, y mi temor es que si no somos cuidadosos, si no planteamos una visión positiva de cómo el cambio climático puede hacer que nuestras economías y nuestro mundo sean más justos, habitables, limpios y equitativos, entonces esta crisis será explotada para militarizar nuestras sociedades, para crear continentes fortificados”.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ha advertido también que la mayoría de los refugiados climáticos serán desplazados en sus propios países. Y no hace falta ir a Pakistán para ver pruebas de ello. Esta semana en Estados Unidos, la gente se vio obligada a huir de tornados en el oeste de Massachusetts, de inundaciones en Iowa y Colorado, e incendios forestales en Arizona. En Washington, D.C. y Texas los niveles históricos de calor están amenazando la vida de la gente, cuando aún no han llegado los meses más calurosos del verano.
No muy lejos de Oslo, en Bonn, Alemania, más de 3.000 delegados de 180 países se encuentran reunidos para definir un plan de trabajo de cara a la Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU, que se realizará en Durban, Sudáfrica en diciembre. En el discurso que pronunció en el encuentro, Tove Ryding, de Greenpeace dijo: “De lo que estamos hablando aquí es de hecho de millones de puestos de trabajo ecológicos, de transformar a nuestras sociedades a sistemas de energía seguros, estables y basados en energía renovable y eficiencia energética”.
Esa iniciativa, dejar de depender de los combustibles fósiles y de la energía nuclear para volcarse a la energía renovable, está siendo apoyada cada vez por más países, especialmente tras el desastre de Fukushima. Japón acaba de confirmar la fusión de los núcleos de tres de los reactores nucleares de Fukushima.
Suiza y Alemania anunciaron que eliminarán progresivamente la energía nuclear. China, Alemania y Japón, tres de las cinco economías más importantes del mundo, están adelantándose a invertir en la investigación y utilización de fuentes de energía renovables.
El irrisorio financiamiento del gobierno de Obama para investigación en energía renovable es opacado por las decenas de miles de millones de dólares en subsidios a las industrias del petróleo, el carbón y la energía nuclear. El clima mundial está cambiando, y los seres humanos son la principal causa. Nosotros, en Estados Unidos, el mayor contaminador histórico del mundo, ¿haremos caso a las advertencias de nuestros Reveres ambientales, o el cielo alborotado, como escribió Longellow, revelará cada vez más el dolor que siente?
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Vermont: tierra pionera
Por Amy Goodman
Vermont es una tierra orgullosa de ser pionera en varias cosas. Este pequeño estado de Nueva Inglaterra fue el primero en unirse a las 13 Colonias. Su constitución fue la primera en prohibir la esclavitud y la primera en establecer el derecho a la educación gratuita para todos, la educación pública.
Esta semana, Vermont será pionero una vez más: se convertirá en el primer estado del país en ofrecer un sistema de salud de pagador único, lo cual deja fuera a las costosas empresas de seguros de salud, que muchos consideran la principal causa del aumento de los costos de salud en nuestro país. En un sistema de pagador único pueden operar tanto proveedores de salud públicos como privados, como siempre lo han hecho. Pero en lugar de que el paciente o la empresa de seguro de salud del paciente pague por el servicio, lo hará el Estado. Básicamente significa que habrá Medicare para todos: se extiende ese derecho a toda la población. El Estado, que compra estos servicios de salud para toda la población, puede negociar tarifas favorables y eliminar los grandes costos impuestos por las aseguradoras con fines de lucro.
Vermont contrató al economista de Harvard William Hsiao para plantear tres alternativas al actual sistema. El sistema de pagador único, escribió Hsiao, “generará un ahorro del 24,3 por ciento del gasto total en salud entre 2015 y 2024”. Una investigación realizada por Don McCanne de Médicos por un Programa Nacional de Salud señaló que “estos planes cubrirían a todos sin que aumente el gasto, ya que la eficiencia del sistema de pagador único alcanzaría para pagar por quienes actualmente carecen de seguro o cuyo seguro no cubre lo suficiente. Entonces es realmente una buena noticia”, dijo “el sistema de pagador único funciona”.
El gobernador de Vermont, Peter Shumlin, me explicó los motivos por los que promulgará la ley: “Este es nuestro actual desafío. Nuestras primas aumentan 10, 15, hasta 20 por ciento cada año. Esto también sucede en el resto del país. Están matando a las pequeñas empresas. Están matando a los estadounidenses de clase media, que fueron golpeados por la crisis en los últimos años. Nuestro plan creará un fondo único, que absorberá las ganancias de las aseguradoras, de las empresas farmacéuticas, y de todos los que se están aprovechando del sistema para obtener ganancias a costa de nuestras enfermedades, y asegurará que invirtamos esos dólares en la salud de los habitantes de Vermont. De manera que sería un fondo único que utilizará la tecnología para asegurar que hagamos a un lado lo que no sirve y dediquemos esos dólares a proteger la salud de los habitantes de Vermont”.
Hablando de ser pioneros en cuestiones de salud, Vermont podría convertirse en el primer estado en cerrar una planta nuclear. La legislatura de Vermont es la primera en adjudicarse el derecho de decidir sobre el futuro nuclear del estado, lo que significa poner la política ambiental en manos de la gente.
Vermont también fue pionero en aprobar una legislación sobre la unión civil entre personas del mismo sexo. Luego el estado fue más allá para convertirse en la primera legislatura del país en legalizar el matrimonio homosexual. Luego de que el proyecto de ley fuera aprobado en la Cámara de Representantes y el Senado de Vermont, el ex gobernador Jim Douglas lo vetó. Al día siguiente, en abril de 2009, ambas cámaras anularon el veto del gobernador y convirtieron a la Ley de Libertad de Matrimonio de Vermont en ley vigente.
Vermont se ha convertido en una incubadora de políticas públicas innovadoras. El sistema de salud de pagador único de Canadá comenzó como un experimento en la provincia de Saskatchewan. Fue promovida a principios de la década del 60 por el entonces Primer Ministro de dicha provincia, Tommy Douglas, considerado por muchos el “canadiense más grande” de todos los tiempos. El plan tuvo éxito y fue adoptado rápidamente en todo el país. A propósito, Tommy Douglas es el abuelo del actor Kiefer Sutherland.
Quizá la nueva ley de asistencia de salud de Vermont inicie una transformación similar en Estados Unidos.
La antropóloga Margaret Mead dijo en una frase que se volvió célebre: “No cabe duda de que un pequeño grupo de ciudadanos conscientes y comprometidos puede cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado”. Simplemente sustituye la palabra “grupo” por “estado”, y el resultado es Vermont.
Cumplir con la misión: Traer a los soldados de regreso a casa
Por Amy Goodman
Un 1º de mayo, el presidente de Estados Unidos se dirigió al país y anunció una victoria militar. El 1º de mayo del año 2003, el Presidente George W. Bush vestido con un ajustado traje de piloto de guerra ingresó con aire resuelto a la cubierta del portaaviones USS Lincoln. Bajo una pancarta que decía “Misión Cumplida”, Bush declaró: “Compatriotas estadounidenses, las principales operaciones de combate en Irak han finalizado. En la guerra de Irak, Estados Unidos y nuestros aliados hemos triunfado”.
Eso sucedió ocho años antes del día en que el Presidente Barak Obama, sin traje de piloto y sin paso decidido y arrogante, diera el sorpresivo anuncio de que Osama bin Laden había sido asesinado durante una misión militar estadounidense (en un barrio residencial de una ciudad de Pakistán, no de Afganistán, cabe remarcar): “Esta noche puedo informar al pueblo estadounidense y al mundo que Estados Unidos llevó a cabo una operación que dio muerte a Osama bin Laden, líder de Al Qaeda y terrorista responsable del asesinato de miles de hombres, mujeres y niños inocentes”.
La guerra de Estados Unidos en Afganistán se ha transformado en la más larga en la historia de Estados Unidos. Los noticieros informan sumariamente que “El Talibán dio inicio a su ofensiva de primavera” como si fuera el lanzamiento de la línea de primavera de una marca de ropa. El hecho es que esta primavera viene dando señales de que va a ser la más violenta de la guerra, o como me dijo el valiente periodista Anand Gopal desde Kabul el martes: “Cada año fue más violento que el año anterior, por lo que sólo se trata de la continuación de esa tendencia. Sospecho que lo mismo se podrá decir del próximo verano. Muy probablemente sea el verano más violento desde 2001”.
Regresemos a aquel fatídico año. Poco después de los ataques del 11 de septiembre, el Congreso aprobó dar autorización al Presidente Bush para iniciar la guerra. La resolución fue aprobada en el Senado con 98 votos a favor y ninguno en contra, luego fue aprobada en la cámara baja con 420 votos a favor y 1 en contra. Ese único voto contra la invasión a Afganistán fue emitido por la Congresista de California Barbara Lee. El discurso de oposición a la Resolución Conjunta del Congreso n° 64 que dio en la cámara aquel 14 de septiembre debería ser de lectura obligatoria: “Me pongo de pie hoy con el corazón apesadumbrado, lleno de tristeza por las familias y los seres queridos que fueron asesinados y heridos en Nueva York, Virginia y Pennsylvania. Solo los más tontos o los más despiadados no comprenderían el dolor que ha paralizado al pueblo estadounidense y a millones de personas en todo el mundo. El 11 de septiembre cambió al mundo. Ahora nos acechan nuestros miedos más profundos. Sin embargo, estoy convencida de que la acción militar no evitará otros actos de terrorismo internacional contra Estados Unidos. Esta resolución será aprobada aunque sabemos que el presidente puede declarar una guerra incluso sin ella. Sin embargo, por más difícil que sea esta votación, algunos de nosotros debemos exhortar a la moderación. Nuestro país está de luto. Algunos de nosotros debemos decir: retrocedamos un momento, hagamos una pausa, tan sólo por un minuto, y pensemos bien en las repercusiones de nuestras acciones de hoy, para que esto no se salga de control. Dudé muchísimo acerca de esta votación, pero hoy logré hacerle frente con sensatez. Durante el profundamente doloroso y aún así muy bello servicio en memoria de las víctimas comprendí que debía oponerme a esta resolución. Como dijo muy elocuentemente un miembro del clero: ‘En nuestras acciones, no permitas que nos convirtamos en el mal que deploramos’”.
Diez años después de su valiente discurso, la Congresista Lee, cuya postura contraria a la guerra se está convirtiendo cada vez más en la norma, pretende la revocación de esa resolución de guerra. “Esa resolución fue un cheque en blanco, Amy. Al leer la resolución se observa que no estaba orientada a Al Qaeda ni a país alguno. Decía que el presidente está autorizado a usar la fuerza contra cualquier país, organización o individuo que considere responsable o vinculado a los ataques del 11/9. Era un cheque en blanco que autorizaba a usar la fuerza. No era una declaración de guerra, y sin embargo desde ese momento hemos llevado adelante la guerra más larga de la historia estadounidense hasta el momento, diez años, y aún no hay definido un plazo para su finalización”.
La Congresista Lee reconoce que Obama “se comprometió a comenzar una retirada significativa de tropas en julio”. Pero, ¿qué significado tiene la retirada de soldados en una guerra cuando permanecen en el terreno una gran cantidad de contratistas militares? En este preciso momento, los cien mil contratistas (a quienes muchos llaman “mercenarios”) superan en número a los soldados estadounidenses desplegados en Afganistán.
Gopal afirma que: “Estados Unidos es en realidad una fuerza fundamental de inestabilidad en Afganistán. Esto se da en dos sentidos. Estados Unidos y sus aliados se alían con actores locales como caudillos, comandantes y funcionarios del gobierno que se han convertido en una verdadera pesadilla para los afganos, en especial en el campo. Por otra parte están las acciones militares, redadas nocturnas, irrupciones en los hogares de la población, ataques aéreos, de eso se trata la vida cotidiana bajo la ocupación”.
El realizador de cine Robert Greenwald se asoció a veteranos del ejército contrarios a la guerra para producir el documental “Repensar Afganistán”, una serie de varias películas sobre la guerra que se encuentra disponible en rethinkafghanistan.com. En respuesta a la muerte de bin Laden, lanzaron una nueva petición para presionar al gobierno a que traiga de regreso a los soldados. Lee apoya esta petición: “No exagero al afirmar lo importante que es para nuestra democracia. Todas las encuestas demuestran que actualmente más de un 65 o 70 por ciento de la población está cansada de la guerra y entiende que es necesario poner a nuestros jóvenes hombres y mujeres, fuera de peligro. Se han comportado valientemente y bien. Han hecho todo lo que les hemos pedido. Ya es tiempo de traerlos de regreso a casa”.
Un juicio de Guantánamo que tendrá lugar en Nueva York
Por Amy Goodman
El mismo día en que el Presidente Obama lanzó oficialmente su campaña para la reelección, el fiscal general de su gobierno, Eric Holder, anunció que el juicio de los principales sospechosos de los ataques del 11/S no tendrá lugar en tribunales federales, sino mediante polémicas comisiones militares en Guantánamo. Holder culpó a los miembros del Congreso, quienes, según afirmó, "han intervenido e impuesto limitaciones que impiden al gobierno llevar a juicio, en Estados Unidos, a un prisionero de Guantánamo". Sin embargo, un caso de Guantánamo será juzgado en Nueva York. No, no se trata del juicio contra Khalid Sheikh Mohammed, ni de ninguno de sus presuntos cómplices. Esta semana, se expondrán ante la Corte Suprema del estado de Nueva York los argumentos contra John Leso, un psicólogo acusado de participar en procedimientos de tortura llevados a cabo en la prisión de Guantánamo, que Obama prometió clausurar, pero no cumplió.
La causa fue presentada por la Unión por las Libertades Civiles de Nueva York y el Centro de Justicia y Responsabilidad (CJA, por sus siglas en inglés) en representación de Steven Reisner, psicólogo de Nueva York y asesor de Médicos por los Derechos Humanos. En torno a Reisner se agrupa una creciente cantidad de psicólogos que se manifiestan contra la participación de psicólogos en los programas de interrogatorios del gobierno de Estados Unidos, los cuales, en su opinión, equivalen a la tortura. A diferencia de la Asociación Médica Estadounidense y de la Asociación Psiquiátrica Estadounidense, la Asociación Estadounidense de Psicología, la mayor asociación de psicólogos del mundo, se ha negado a implementar una resolución aprobada por sus miembros que prohíbe a los mismos participar de interrogatorios en lugares donde se viola el derecho internacional o la Convención de Ginebra. El Dr. Reisner es hijo de sobrevivientes del holocausto y se postula a presidente de la Asociación Estadounidense de Psicología, en parte para obligar al cumplimiento de esta resolución.
El Dr. John Francis Leso es comandante del Ejército de Estados Unidos y ex jefe del servicio de psicología clínica del Centro Médico Walter Reed de Washington D.C. Según el comité de Justicia y Responsabilidad, CJA, el Dr. Leso "dirigió el primer Equipo de Asesoramiento en Ciencias del Comportamiento (BSCT, por sus siglas en inglés) en Guantánamo, entre junio de 2002 y enero de 2003". Allí fue "coautor de un memorando de políticas de interrogatorio que incorporaban técnicas ilegales adaptadas a partir de métodos utilizados por los gobiernos de China y Corea del Norte contra los prisioneros de guerra de Estados Unidos".
Reisner entabló una demanda ante el organismo del Estado de Nueva York encargado de otorgar la habilitación a los psicólogos, la Oficina de Disciplina Profesional de Nueva York (OPD, por sus siglas en inglés), por la que solicita se lleve a cabo una investigación y se tomen las medidas disciplinarias que correspondan. Reisner explicó por qué optó por este camino: “Los profesionales de la salud están sujetos a valores morales más altos aún que los interrogadores o los hombres y mujeres del ejército. Están sujetos a un código de ética y este código de ética surge del hecho de que las personas somos más vulnerables ante los profesionales de la salud porque ellos están al tanto de información privada, de debilidades, de problemas psicológicos y físicos, y están al tanto de esa información porque juran no abusar de ella para causar daño. Por lo tanto, cuando profesionales de la salud utilizan esa información y su conocimiento para causar daño, hay que someterlos a sus obligaciones éticas y asegurarse de que esas personas rindan cuentas de sus acciones y se les revoque su licencia de ser necesario”.
La Oficina de
Disciplina Profesional de Nueva York se negó a investigar y por ese motivo,
Reisner procura obtener una orden judicial que obligue a ese organismo a llevar
a cabo una investigación.
El Comandante Leso recomendó tres categorías de intensidad para los
interrogatorios en Guantánamo en función de la capacidad de resistencia del
prisionero. La “Categoría III” incluye “20 horas de interrogatorio a diario,
estricto aislamiento sin derecho a visitas de profesionales de la salud
tratantes o del Comité Internacional de la Cruz Roja, restricciones alimenticias
durante 24 horas una vez a la semana, escenarios diseñados para convencer al
prisionero de que podría pasar por una experiencia dolorosa o fatal,
consecuencias físicas no consideradas lesiones, quita de vestimenta y exposición
a clima frío o agua fría hasta el momento en que el prisionero comience a
temblar”.
Se cree que Leso habría participado en el interrogatorio de Mohammed al-Qahtani, un hombre joven detenido en Afganistán al que llaman el “20º secuestrador”. El interrogatorio de Al-Qahtani fue tan severo que luego fueron retirados los cargos en su contra. Al-Qahtani es representado por el Centro por los Derechos Constitucionales, el cual, en respuesta al anuncio del Fiscal General Holder, afirmó: “El gobierno de Obama ha admitido su fracaso político hoy al anunciar que juzgará a los acusados de los ataques del 11/S mediante el profundamente viciado sistema de comisiones militares en lugar de hacerlo en tribunales civiles según el Artículo III como se había previsto inicialmente. Al mismo tiempo que Estados Unidos exhorta a la aplicación del Estado de derecho en Medio Oriente, lo subvierte en su propia casa”.
Es larga la lista de nombres de funcionarios estadounidenses implicados en la tortura, sin embargo, ni uno solo de ellos ha enfrentado cargos: George W. Bush, Donald Rumsfeld, John Yoo, Alberto Gonzales y los psicólogos Coronel Larry James y John Leso, entre otros. Al tiempo que en todo el mundo se celebra la “primavera árabe”, en Estados Unidos deberíamos dar vuelta otra página y celebrar también una “primavera estadounidense”, una que rechace la tortura y no tenga miedo de hacer uso de su sistema judicial para juzgar terroristas o torturadores.
Una advertencia al mundo
Por Amy Goodman
Al describir la devastación en una ciudad de Japón, un periodista escribió: "Parece como si una aplanadora gigante hubiera pasado por encima y arrasado con todo lo que allí existía. Escribo estos hechos... como una advertencia al mundo". El periodista era Wilfred Burchett, que escribía desde Hiroshima, Japón el 5 de septiembre de 1945. Burchett fue el primer periodista de Occidente en llegar a Hiroshima luego de que allí se lanzara la bomba atómica. Informó acerca de una extraña enfermedad que seguía matando a la gente, incluso un mes después de ese primer y letal uso de armas nucleares contra seres humanos. Sus palabras podrían perfectamente estar describiendo las escenas de aniquilación que acaban de tener lugar en el noreste de Japón. Debido al empeoramiento de la catástrofe en la central nuclear de Fukushima, su grave advertencia al mundo sigue estando hoy más que vigente.
El desastre se profundiza en el complejo nuclear de Fukushima tras el mayor terremoto en la historia de Japón y el tsunami que lo sucedió, que dejó miles de muertos. Las explosiones en los rectores liberaron radiación a un nivel tal que fue medida por un buque de la Armada estadounidense desde una distancia de 160 kilómetros, lo que obligó al buque a alejarse de la costa. Cada reactor también ha tenido que utilizar el combustible nuclear almacenado en su interior, y ese combustible puede provocar grandes incendios, liberando más radiación al aire. Todos los sistemas de enfriamiento fallaron, así como también los sistemas de seguridad adicionales, y una pequeña delegación de valientes trabajadores permanece en el lugar, a pesar de la peligrosa radiación, que podría ser letal, tratando de bombear agua del mar a las estructuras dañadas para enfriar el combustible radiactivo.
El Presidente Barack Obama asumió la iniciativa de liderar un "renacimiento nuclear" y propuso nuevas garantías de préstamos federales por 36.000 millones de dólares para promover el interés de las empresas de energía en la construcción de nuevas plantas nucleares (lo que se suma a los 18.500 millones de dólares que habían sido aprobados durante el gobierno de George W. Bush). La primera empresa de energía que esperaba recibir esta dádiva pública fue Southern Company, por dos reactores anunciados para Georgia. La última vez que se autorizó y logró llevarse a cabo la construcción de una nueva planta de energía nuclear en Estados Unidos fue en 1973, cuando Obama estaba en séptimo grado en la Escuela Punahou en Honolulu. El desastre de Three Mile Island en 1979 y el de Chernobil en 1986, efectivamente clausuraron la posibilidad de avanzar en nuevos proyectos de energía nuclear con objetivos comerciales en Estados Unidos. Sin embargo, este país sigue siendo el mayor productor de energía nuclear comercial en el mundo. Las 104 plantas nucleares habilitadas son viejas, y se acercan al fin de su vida útil originalmente proyectada. Los propietarios de las plantas están solicitando al gobierno federal extender sus licencias para operar.
La Comisión Reguladora Nuclear (NRC, por sus siglas en inglés) está a cargo de otorgar y controlar estas licencias. El 10 de marzo, la NRC emitió un comunicado de prensa “acerca de la renovación de la licencia operativa de la Planta de Energía Nuclear Vermont Yankee cerca de Brattleboro, Vermont, por veinte años más. Está previsto que el personal de la NRC pronto expida la licencia renovada”, decía el comunicado de prensa. Harvey Wasserman, de NukeFree.org, me dijo: "El reactor número 1 de Fukushima es idéntico al de la planta de Vermont Yankee, que ahora está a la espera de renovar su licencia y que el pueblo de Vermont pretende cerrar. Es importante tener en cuenta que este tipo de accidente, este tipo de desastre, podría haberle ocurrido a cuatro reactores en California, si el terremoto de 9.0 grados de la escala Richter hubiera azotado el Cañón del Diablo en San Luis Obispo o San Onofre entre Los Ángeles y San Diego. Podríamos perfectamente ser ahora testigos de la evacuación de Los Ángeles o San Diego, si este tipo de cosa hubiera sucedido en California. Y, por supuesto, Vermont tiene el mismo problema. Hay 23 reactores en Estados Unidos que son idénticos o casi idénticos al reactor 1 de Fukushima". La mayoría de los habitantes de Vermont, entre ellos el gobernador del estado, Peter Shumlin, apoya el cierre del reactor Vermont Yankee, diseñado y construido por General Electric.
La crisis nuclear en Japón ha tenido repercusiones a nivel mundial. Hubo manifestaciones en toda Europa. Eva Joly, miembro del Parlamento europeo, dijo en una manifestación: "La idea de que esta energía es peligrosa pero podemos manejarla fue desechada hoy. Y sabemos cómo eliminar las plantas nucleares: necesitamos energía renovable, necesitamos molinos, necesitamos energía geotérmica y necesitamos energía solar". Suiza detuvo sus planes de renovar las licencias de sus reactores, y 10.000 manifestantes en Stuttgart exhortaron a la Canciller alemana Angela Merkel a que ordene el cierre inmediato de las siete plantas nucleares alemanas construidas antes de la década del 80. En Estados Unidos, el diputado demócrata de Massachusetts, Ed Markey, dijo "Lo que está sucediendo en Japón en este momento da indicios de que también en Estados Unidos podría ocurrir un grave accidente en una planta nuclear".
La era nuclear se inició no muy lejos de Fukushima, cuando Estados Unidos se convirtió en la única nación en la historia de la humanidad en lanzar bombas atómicas en otro país, dos bombas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki y mataron a cientos de miles de civiles. El periodista Wilfred Burchett fue el primero en describir la “plaga atómica”, como la llamó: “En estos hospitales encuentro gente que, cuando cayeron las bombas no sufrió ninguna lesión, pero que ahora están muriendo a causa de las secuelas. Su salud comenzó a deteriorarse sin motivo aparente”. Más de 65 años después de que ese periodista se sentara en los escombros con su vapuleada máquina de escribir Hermes y escribiera su advertencia al mundo, ¿qué hemos aprendido?
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Levantamientos populares: de Medio Oriente al Medio Oeste
Por Amy Goodman
Cerca de
ochenta mil personas marcharon el sábado al Capitolio del estado de Wisconsin en
Madison, como parte de una creciente protesta contra el intento del flamante
gobernador republicano Scott Walker, no solo de acosar a los sindicatos que
nuclean a los empleados públicos, sino de desarticularlos. El levantamiento
popular de Madison sucede inmediatamente después de los de Medio Oriente. Un
estudiante universitario veterano de la guerra de Irak, llevaba un cartel que
decía “Fui a Irak y ¿volví a mi casa en Egipto?” Otro decía, “Walker: el Mubarak
del Medio Oeste”.
Del mismo modo, en Madison circuló una foto de un joven en una manifestación en
El Cairo con un cartel que decía “Egipto apoya a los trabajadores de Wisconsin:
el mismo mundo, el mismo dolor”. Mientras tanto, en un intento por derrocar al
eterno dictador Muammar Gaddafi, los libios siguen desafiando la violenta
ofensiva del gobierno, al tiempo que más de 10.000 personas marcharon el martes
en Columbus, Ohio para oponerse al intento del gobernador republicano John
Kasich de dar un golpe de estado legislativo en contra de los sindicatos.
Hace apenas algunas semanas, la solidaridad entre jóvenes egipcios y policías de Wisconsin, o entre trabajadores libios y empleados públicos de Ohio, hubiera parecido increíble.
El levantamiento en Túnez fue provocado por el suicidio de un joven llamado Mohamed Bouazizi, egresado universitario de 26 años de edad, que no podía encontrar trabajo en su profesión. Mientras vendía frutas y verduras en el mercado, en repetidas oportunidades fue víctima de maltrato por parte de las autoridades tunecinas que en un momento le terminaron confiscando la balanza. Completamente frustrado se prendió fuego, chispa que encendió las protestas que se convirtieron en una ola revolucionaria en Medio Oriente y Norte de África. Durante décadas, la gente de la región ha vivido bajo dictaduras -muchas de las cuales reciben ayuda militar de Estados Unidos-, ha sufrido violaciones a los derechos humanos, además de tener bajos ingresos, altas tasas de desempleo y prácticamente ninguna libertad de expresión. Todo esto mientras las elites amasaban fortunas.
En los conflictos que vemos hoy en Wisconsin y Ohio hay un trasfondo semejante. En un documento reciente, el economista Dean Baker dice que debido a la crisis financiera “muchos políticos argumentan que es necesario reducir en forma drástica las generosas jubilaciones del sector público, y de ser posible, no cumplir con las obligaciones jubilatorias ya asumidas. Gran parte del déficit en el sistema jubilatorio se debe a la caída de la bolsa de valores en los años 2007-2009”.
En otras palabras, los mercachifles de Wall Street que vendían las complejas acciones respaldadas por hipotecas que provocaron el colapso financiero, son quienes causaron el déficit en las pensiones. El periodista ganador del premio Pulitzer, David Cay Johnston dijo recientemente: “El empleado estatal promedio de Wisconsin gana 24.500 dólares al año. No se trata de una gran jubilación; el 15 por ciento del dinero destinado a esta jubilación anualmente es lo que se le paga a Wall Street por administrarlo. Es realmente un porcentaje demasiado alto para pagarle a Wall Street por administrar el dinero”.
Entonces, mientras la banca de inversión recorta un enorme porcentaje de los fondos jubilatorios, los trabajadores son demonizados y se les pide que hagan sacrificios. Los que provocaron el problema en cambio, luego obtuvieron rescates generosos, ahora reciben altísimos salarios y bonificaciones y no están siendo responsabilizados. Si rastreamos el origen el dinero, resulta que la campaña de Walker fue financiada por los tristemente célebres hermanos Koch, grandes patrocinadores de las organizaciones que forman el movimiento conservador Tea Party. Además donaron un millón de dólares a la Asociación de Gobernadores Republicanos, que otorgó un apoyo significativo a la campaña de Walker. Entonces, ¿acaso resulta sorprendente que Walker apoye a las empresas al otorgarles exenciones impositivas y que haya lanzando una gran campaña contra los empleados del sector público sindicalizados?
Uno de los sindicatos que Walter y Kasich en Ohio tienen en la mira es la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, de Condados y Municipales (AFSCME, por sus siglas en inglés). El sindicato fue fundado en 1932, en medio de la Gran Depresión, en Madison. Tiene 1.6 millones de afiliados, entre quienes hay enfermeros, personal penitenciario, personal de guarderías, técnicos de emergencias médicas y trabajadores de la salud. Vale la pena recordar, en este Mes de la Historia Negra, que la lucha de los trabajadores de la salud del local Nº 1733 de AFSCME hizo que Dr. Martin Luther King Jr. fuera a Memphis, Tennessee, en abril de 1968. Como me dijo el Reverendo Jesse Jackson cuando marchaba junto a los estudiantes y sus profesores sindicalizados en Madison el martes pasado: “El último acto del Dr. King sobre la tierra, su viaje a Memphis, Tennessee, fue por el derecho de los trabajadores a negociar convenios colectivos de trabajo y el derecho al descuento de la cuota sindical de su salario. No es posible beneficiar a los ricos, mientras se deja a los pobres sin nada”.
Los trabajadores de Egipto, formando una coalición extraordinaria con los jóvenes, tuvieron un papel decisivo en el derrocamiento del régimen de ese país. En las calles de Madison, bajo la cúpula del Capitolio, se está produciendo otra muestra de solidaridad. Los trabajadores de Wisconsin hicieron concesiones en sus salarios y jubilaciones, pero no renunciarán al derecho a negociar convenios colectivos de trabajo. En este momento sería inteligente que Walker negociara. No es una buena época para los tiranos.
El presupuesto de Obama congelará a los pobres
Por Amy Goodman
El Presidente Barack Obama hizo público su presupuesto para 2012 y orgulloso, pronunció las siguientes palabras: “Pedí que se congelara el gasto interno anual en los próximos cinco años. Este congelamiento reduciría el déficit en más de 400.000 millones de dólares durante la próxima década y llevaría este tipo de gasto –el gasto discrecional nacional- al menor nivel de nuestra economía desde la presidencia de Dwight Eisenhower”.
Presten atención a la palabra “congelar”. Eso es precisamente lo que podría sucederle a mucha gente si este presupuesto es aprobado tal cual fue propuesto. Mientras el gasto de defensa aumenta, luego de que el Pentágono realizara su mayor pedido de financiamiento desde la Segunda Guerra Mundial, el presupuesto propone recortar a la mitad el programa denominado Programa de Asistencia Energética a Hogares de Bajos Ingresos (LIHEAP, por sus siglas en inglés).
El programa LIHEAP ofrece fondos federales a los estados para que éstos puedan ayudar económicamente a hogares de bajos ingresos y así satisfacer sus necesidades energéticas, principalmente calefacción. La mayoría de los beneficiarios de este programa son personas de la tercera edad o discapacitados. El programa tiene actualmente un financiamiento de 5.000 millones de dólares y Obama está pidiendo que se reduzca a 2.570 millones -casi la mitad-. Este es un programa de vida o muerte porque literalmente puede evitar que la gente se muera de frío y representa menos de la décima parte del 1 por ciento del presupuesto anual de 3,7 billones de dólares que fue presentado.
Comparemos esta cifra con el presupuesto militar presentado. “Gasto de defensa” es una denominación incorrecta. Hasta 1947-48, el nombre oficial del Pentágono era (correctamente) Departamento de Guerra. En el presupuesto dado a conocer el Día de San Valentín, el Departamento de Defensa solicita 553.000 millones de dólares como presupuesto base, más un aumento de 22.000 millones con respecto a la asignación presupuestaria de 2010. La Casa Blanca solicitó lo que denomina “78.000 millones” en recortes, que el Secretario de Defensa Robert Gates está considerando. Pero como señala el Institute for Policy Studies: “El Departamento de Defensa habla de recortar su propio presupuesto -78.000 millones en cinco años- y la mayoría de los medios toman esto al pie de la letra, pero no deberían hacerlo. El Pentágono sigue con la costumbre de planificar aumentos ambiciosos, para luego bajarlos y denominar esto un recorte”.
El presupuesto de 553.000 millones de dólares del Pentágono ni siquiera incluye los gastos de guerra. Para mérito de Obama, los mismos están de hecho en el presupuesto. Recuerden cuando el Presidente George W. Bush se refirió varias veces a los gastos como necesidades de “emergencia” y presionó al Congreso para que aprobara fondos complementarios por fuera del proceso presupuestario habitual. Sin embargo, el gobierno de Obama le dio a las guerras de Irak, Afganistán y Pakistán el apodo orwelliano de “Operaciones de contingencia en el extranjero” y solicita 118.000 millones de dólares. Si sumamos a esto los 55.000 millones para el Programa Nacional de Inteligencia (un punto del presupuesto cuya cantidad nunca antes había sido revelada, según el experto del gobierno en asuntos secretos Steven Aftergood), el presupuesto militar/de inteligencia dado a conocer públicamente estaría en el orden de los tres cuartos de billón de dólares.
El presupuesto de 216 páginas que presentó el Presidente Obama no menciona ni una sola vez al Pentágono. Sin embargo, menciona el nombre del Presidente Eisenhower. En dos oportunidades le atribuye a Eisenhower la creación del sistema nacional de autopistas interestatales y, como ya se mencionó, hace alarde de la propuesta de congelar el gasto: “Este congelamiento sería el mayor esfuerzo destinado a restringir el gasto discrecional de los últimos 30 años, y para 2015 disminuiría los fondos discrecionales para gastos no relacionados con la seguridad como parte de la economía, al nivel más bajo desde que Dwight Eisenhower fue Presidente”.
Si Obama va a referirse a su predecesor, debería aprender de la advertencia profética de Eisenhower, pronunciada en su discurso de despedida de 1961: “Nos hemos visto obligados a crear una industria armamentista permanente de enormes proporciones. Tres millones y medio de hombres y mujeres participan directamente en el establecimiento de defensa. La influencia total económica, política e incluso espiritual, se siente en cada ciudad, en cada capitolio estatal, en cada oficina del gobierno federal. Reconocemos la necesidad fundamental de este desarrollo. Sin embargo debemos entender sus graves repercusiones. En los consejos del gobierno debemos tratar de evitar que el complejo militar-industrial adquiera influencia injustificada, ya sea buscada o no. Existe y seguirá existiendo potencial para que haya un aumento desastroso del poder en manos inadecuadas”.
Otro discurso de Eisenhower que debería guiar a Obama fue pronunciado en abril de 1953, ante la Sociedad Estadounidense de Directores de Periódicos, apenas dos semanas después de que asumiera como Presidente. En ese discurso, el general devenido presidente, dijo “Cada arma que se fabrica, cada buque de guerra que se echa al agua, cada cohete que se dispara, significa en última instancia un robo a quienes padecen hambre y no tienen alimento, a quienes tienen frío y no tienen abrigo”.
Estamos viviendo uno de los inviernos más fríos en la historia. Una de cada ocho personas en Estados Unidos utiliza cupones alimenticios, lo que representa el mayor porcentaje en la historia. Muchos otros también carecen de asistencia de salud, a pesar de los beneficios iniciales de la ley de reforma del sistema de salud aprobada el año pasado.
Los estadounidenses tienen frío, hambre y están desempleados. Al aumentar el gasto militar, que ya es superior a todos los presupuestos militares del mundo tomados en su conjunto, simplemente estamos llevando ese sufrimiento al exterior. Deberíamos tener claro cuáles son nuestras prioridades.
Sundance y el arte de la democracia
Por Amy Goodman
PARK CITY, Utah. Todos los inviernos, el Festival de Cine de Sundance transforma este pequeño pueblo de alta montaña en un bullicioso centro de la industria cinematográfica. Aunque gran parte de la atención se centra en las personas famosas que asisten, en realidad, Sundance se ha convertido en un lugar de encuentro fundamental, donde el arte, el cine, la política y la disidencia se entrecruzan. Aquí se estrenan muchos de los documentales más impactantes e inspiradores realizados durante el año, películas sobre auténticas luchas de base que dan cuenta de los vaivenes de la historia de la justicia social y los temas más candentes de la actualidad. Películas que enseñan e inspiran a una audiencia cada vez más grande sobre la verdadera naturaleza y el costo de la democracia directa.
"La última montaña," cuyo título en inglés es "The Last Mountain," es un documental que trata sobre la amenaza que acecha actualmente a la montaña Coal River Mountain en Virginia Occidental: la extracción de carbón a cielo abierto, una de las formas de minería más devastadoras del medioambiente que se lleva a cabo hoy en día, podría hacer desaparecer a esta montaña. Los principales culpables son la empresa de carbón Massey Energy y su ex director general, Don Blankenship. Una amplia coalición de activistas de todo el mundo ha intentado activamente detener a Massey. Esta coalición es impulsada por gente común, trabajadores de las poblaciones cercanas y de las aldeas de los Apalaches.
Robert F. Kennedy Jr., ambientalista y abogado de larga trayectoria, se unió a ellos en esta lucha y aparece en la película. Le pregunté sobre la lucha que llevan adelante: "La película trata sobre la subversión de la democracia estadounidense. El año pasado, con el fallo dictado en el caso "Citizens United contra la Comisión Federal Electoral" por el cual se autoriza a las grandes corporaciones a destinar sumas ilimitadas de dinero a la campaña publicitaria de los candidatos, la Corte Suprema anuló un precedente estadounidense que había sido incuestionable durante un siglo y se libró de una ley aprobada en 1907 durante la presidencia de Teddy Roosevelt que protegía al sistema democrático de la gran concentración de riqueza que había generado una cleptocracia corporativa durante la época dorada, tiempos en que los estadounidenses habían entregado su democracia… Por primera vez desde la época dorada, vemos cómo ese tipo de concentración económica regresa a nuestro país."
Kennedy se refirió a la subversión del rol de la prensa, los tribunales, el Congreso y los parlamentos estatales ejercida por el poder corporativo: "Pienso que la erosión de todas estas instituciones de la democracia estadounidense llevó a la gente que se preocupa por el país y por la salud cívica a emprender estas campañas de desobediencia civil y de acción a nivel local."
Este es un mes histórico para Robert Kennedy Jr. Es el cincuenta aniversario de la asunción de su tío John Kennedy como presidente y también de la asunción de su padre, Robert Kennedy, como Fiscal General. Le pregunté por el legado de estos dos políticos, ambos asesinados. "Para mí, lo más importante que hizo John Kennedy, y que también trataba de hacer mi padre, fue oponerse al complejo militar-industrial. El Presidente Eisenhower, en su discurso final, justo antes de que mi tío tomara las riendas del poder, dijo que el complejo militar-industrial constituía la mayor amenaza contra la democracia estadounidense en la historia de la república. El crecimiento descontrolado del complejo militar-industrial, unido a las grandes corporaciones e influyentes miembros del Congreso, que lenta pero sistemáticamente venían privando a los estadounidenses de sus derechos civiles y constitucionales, derechos que habían hecho de éste un país ejemplar, era la mayor amenaza para el país."
Aquí en Sundance, en lo que fue uno de los momentos más emotivos, Kennedy, recién llegado del funeral de su tío Sargent Shriver (fundador de la organización Cuerpos de Paz), salió al escenario luego de la proyección de "La última montaña" y recibió el abrazo de Harry Belafonte, en torno a cuya figura se desarrolla la película que inauguró el festival de este año "Canta tu canción," una impactante biografía del cantante y activista que es realmente una crónica de los movimientos por la justicia racial y económica del siglo XX.
Belafonte fue uno de los confidentes más cercanos del Dr. Martin Luther King Jr. Hablé con Harry acerca de su trayectoria como activista y de lo que piensa del Presidente Barack Obama. Me dijo: "Durante su campaña para la presidencia, en un acto en el que Obama estaba hablando ante empresarios de Wall Street en Nueva York le dije: 'Bueno... espero que se haga cargo del desafío con más contundencia,' y él me respondió: 'Bueno… usted y Cornel West, ¿cuándo me van a dar un respiro?' A lo que contesté: '¿Qué le hace pensar que no se lo damos?'"
Belafonte era amigo de Eleanor Roosevelt, la esposa del Presidente Franklin Roosvelt. Ella le contó una conversación entre su marido y A. Philip Randolph, uno de los principales organizadores de la "Marcha de Washington por el trabajo y la libertad" en 1963 y, antes de eso, el principal impulsor del sindicato de trabajadores negros del ferrocarril, Brotherhood of Sleeping Car Porters. Randolph le explicó a Roosvelt qué hacía falta para que mejorara la situación de las personas negras y de los trabajadores del país y Roosevelt le dijo que no discrepaba en nada con lo que acababa de decir. Al contarme la historia aquí en Sundance, Harry se recostó en su silla y repitió lo que Roosevelt le dijo a Randolph: "Salgan a la calle y oblíguenme a hacerlo."
Tucson, Ciudad Juárez y la prohibición de las armas de asalto
Por Amy Goodman
La pistola semiautomática Glock 19 que Jared Loughner presuntamente usó en el violento ataque en Arizona, es, según el sitio web de Glock, “ideal para un uso versátil por sus dimensiones reducidas” y “adecuada para portar oculta”. El sitio también dice que “los cargadores modelo de la pistola Glock compacta y subcompacta tienen capacidad para disparar una cantidad convincente de veces”, entre15, que es lo convencional, y 33 veces. El asesino pudo matar a seis personas y herir a trece como lo hizo, porque tenía un arma semiautomática oculta y “el cargador de mayor capacidad”. Al intentar recargar el arma, una valiente mujer desarmada se lo impidió.
Jared Loughner demostró que 33 es un número convincente de disparos, como dice Glock. Pero la diputada demócrata de Nueva York, Carolyn McCarthy, no necesita que la convenzan. Su esposo Dennis McCarthy fue acribillado a balazos en el tren de Long Island el 7 de diciembre de 1993, cuando Colin Ferguson sacó una pistola semiautomática de la cartera y metódicamente se abrió paso en el tren de la tarde y disparó al azar contra los pasajeros. También mató a seis personas e hirió a diecinueve, entre ellos el hijo de McCarthy, Kevin. Al igual que Loughner, Ferguson fue derribado mientras recargaba su arma. En ambos casos el acto de recargar el arma generó una pausa en la matanza que permitió que ciudadanos desarmados intervinieran.
Carolyn McCarthy lloró la pérdida de su esposo y cuidó de su hijo gravemente herido hasta su recuperación. Su hijo, al igual que la congresista Giffords, había recibido un disparo en la cabeza. Luego Carolyn McCarthy decidió ir más allá para tratar de cerrar la herida que había en el país. Presionó al congresista de Long Island, el republicano Daniel Frisa, para que apoyara la Prohibición Federal de Armas de Asalto de 1994. Frisa se negó. McCarthy había sido enfermera durante 30 años y republicana toda su vida. Hizo que su ira se convirtiera en acción y se pasó al Partido Demócrata, se presentó como candidata al Congreso como rival de Frisa y lo venció en las elecciones de 1996. Ha estado en el Congreso desde entonces y es una de las más firmes defensoras de que se elaboren leyes de portación de armas sobre la base del sentido común.
La ley de 1994 prohibía categóricamente una cantidad de armas, además de los cargadores de mayor capacidad como el utilizado por Loughner. La ley perdió vigencia en 2004 durante el gobierno del Presidente George W. Bush. En respuesta a la matanza de Tucson, McCarthy pondrá a consideración un proyecto de ley sobre Dispositivos para carga de munición de alta capacidad. En una carta dirigida a otros miembros del Congreso en la que buscaba apoyo para el proyecto, McCarthy escribió que el proyecto de ley “prohibirá la transferencia, importación o posesión de cargadores de pistola de alta capacidad fabricados con posterioridad a la promulgación de la ley”, y por consiguiente “la dificultad cada vez mayor para obtener estos dispositivos disminuirá su uso y en definitiva salvará vidas”.
La prohibición de estos cargadores de municiones es un comienzo. Pero en definitiva, las pistolas en sí -armas semiautomáticas- ya son armas de destrucción masiva de uso personal diseñadas no para cazar animales, sino para matar gente. Es necesario que haya un control de estas armas. Si se controlan, reduciremos la violencia no solo en Estados Unidos, sino también del otro lado de la frontera, en México.
En Ciudad Juárez, a tan solo 500 kilómetros de Tucson, justo frente a El Paso, Texas, funcionarios mexicanos declararon que hubo más de 3.100 asesinatos en incidentes de violencia por drogas el año pasado, año en que se registró el mayor número de muertes hasta la fecha. En mayo de 2010 el Presidente Felipe Calderón habló ante una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos y pidió que se restableciera la prohibición de armas de asalto. Según funcionarios de la policía de Estados Unidos, el 90 por ciento de las armas confiscadas en México en actividades delictivas son compradas en Estados Unidos.
Susana Chávez, la poeta y activista contra la violencia de Ciudad Juárez que popularizó la frase “Ni una muerte más”, fue sepultada la semana pasada en México justo cuando se preparaban los cuerpos de la víctima más joven de la matanza de Tucson, la niña de 9 años Christina Greene, y del juez federal John Roll, para el entierro en Arizona. Un mes antes, la activista contra la violencia Marisela Escobedo Ortiz recibió un disparo en la cabeza mientras realizaba una vigilia para exigir que el gobierno encontrara a los asesinos de su hija de 17 años, Rubi Frayre Escobedo.
El grupo estadounidense Alcaldes en Contra de las Armas Ilegales, acaba de publicar los resultados de una encuesta bipartidista que reveló que el 86 por ciento de los estadounidenses y el 81 por ciento de los propietarios de armas apoyan que en todas las ventas de armas se averigüen los antecedentes de los potenciales compradores. El grupo tiene un sitio web, Close de Loophole.org. Las exhibiciones de armas, el fácil acceso a las armas semiautomáticas, sumado a la posibilidad de comprar cargadores de mayor capacidad son una receta para las masacres que ocurrieron en los últimos años en Estados Unidos y con mucha mayor frecuencia en México.
Tras la matanza de Tucson y en medio de pedidos a ambos partidos de que trabajen juntos y en forma civilizada, este es el momento en que demócratas y republicanos deben unirse para aprobar una prohibición permanente de las armas de asalto y brindarnos más seguridad a todos.
Arizona, historia de dos comisarios
Por Amy Goodman
La masacre de Tucson que dejó un saldo de seis muertos y catorce heridos, entre ellos la congresista Gabrielle Giffords, centró repentinamente la atención pública en la figura del sheriff local Clarence Dupnik. Dupnik ha sido el comisario del Condado de Pima que incluye Tucson, la segunda ciudad más grande de Arizona, durante treinta años. Antes de eso, Dupnik fue policía durante veinte años. Se convirtió en el centro de atención por vincular la matanza de Tucson con el virulento clima político que se vive en Estados Unidos, y en particular en Arizona.
Inmediatamente después de la matanza, el comisario Dupnik realizó una conferencia de prensa: “Cuando se ven personas desequilibradas, cómo responden a la virulencia con que hablan determinadas personas acerca de destruir al gobierno, la furia, el odio y el fanatismo en este país están alcanzando un nivel horroroso. Y lamentablemente creo que Arizona se ha convertido en la capital. Nos hemos convertido en la meca del prejuicio y la intolerancia”.
Arizona es uno
de los tres estados del país donde está permitido portar armas ocultas sin
permiso. Cuando se le preguntó acerca de la ley, el comisario fue categórico:
“Bueno, creo que somos la Lápida de Estados Unidos de América... Nunca estuve a
favor de que cualquiera pueda portar armas en este estado en cualquier
circunstancia que lo desee. Y ya casi estamos en ese punto. La legislatura, en
este momento, está proponiendo que estudiantes y profesores puedan portar armas
a las escuelas y la universidad. La universidad debe ser administrada por los
rectores, no por la legislatura de Arizona. Pero hemos llegado a este situación
absurda”.
El presunto asesino, Jared Loughner de 22 años de edad, claramente sufre de
algún tipo de enfermedad mental. Sin embargo, Loughner logró comprar una pistola
semiautomática y recámaras de mayor capacidad para alojar más balas y compró las
balas la mañana del atentado.
Cuando entrevisté al Comisario Dupnik, describió las leyes de portación de armas de Arizona como “descabelladas” y volvió a mencionar el vínculo entre el discurso político y la matanza: “Creo que hay muchas personas en la industria de la radio especialmente y algunas en la industria de la televisión, que ganan millones de dólares enardeciendo al público, alimentando el odio y la desconfianza hacia el gobierno. Y en algunos casos tenemos a candidatos políticos que dicen, 'si no podemos resolver estos problemas debemos considerar la Segunda Enmienda como la solución'. O tenemos gente en posiciones de poder que dicen: 'tenemos que tener a personas como Gabrielle Giffords en la mira'. Y a mi juicio, este tipo de declaraciones son totalmente irresponsables y traen consecuencias”.
Una de las personas cuyo discurso ha llamado la atención es Sarah Palin. Palin publicó un mapa de Estados Unidos en el sitio web de su comité de acción política el año pasado, que incluía una lista de veinte bancas del Congreso ocupadas por demócratas a los que, según ella, “tenía en la mira” para las elecciones de 2010, entre ellas Gabrielle Giffords. El mapa marcaba cada distrito con la mira de una pistola. Vinculó a dichas miras en el mapa con un mensaje de tweeter que decía “No se retiren, ¡RECARGUEN!”
La congresista Giffords habló directamente acerca del uso que Palin hacía de las miras de pistola cuando aparecieron por primera vez. Dijo en una entrevista en MSNBC. (Gifford): “Hemos tenido a cientos y cientos de manifestantes en los últimos meses. Nuestra oficina se ha convertido en una zona de congregación para todo el movimiento del 'tea party', y la discusión está muy caldeada: no solamente hemos recibido llamadas, sino también correos electrónicos, insultos. Las situación ha empeorado. Quiero decir que hay que pensarlo. Nuestra democracia es una luz, un faro en todo el mundo, porque afectamos el cambio en las urnas, y no debido a estos estallidos de violencia, en algunos casos, y a los gritos. El cambio es importante, es parte de nuestro proceso. Pero es realmente importante que nos centremos en el hecho de que tenemos un proceso democrático”.
(Periodista): “¿Considera que los diputados republicanos, los líderes republicanos, deberían haber sido denunciado más fuertemente esta violencia, o está conforme con lo que han dicho? Por ejemplo, el Líder de la Minoría John Baynor denunció la violencia en Fox News”.
(Gifford): “Creo que es importante para todos los líderes, no solo los líderes del Partido Republicano y del Partido Demócrata. Ciertamente hay muchos independientes que quizá no tengan mucha resonancia. Pero los líderes comunitarios, las figuras de nuestra comunidad deben decir 'no podemos soportar esto'. Es una situación en que la gente debe darse cuenta de ese discurso y del ataque a la gente, e incluso cosas por ejemplo, estar en la mira de Sarah Palin. La cuestión es el modo en que ella lo ha mostrado, tiene una mira de pistola sobre nuestro distrito. Cuando alguien hace eso, tiene que darse cuenta que hay consecuencias”.
El rival de Giffords en las elecciones parlamentarias, el veterano de Irak Jesse Kelly, que cuenta con el apoyo del movimiento conservador 'tea party', realizó un evento que en su publicidad decía “Ajusten el objetivo para la victoria en noviembre. Ayuden a sacar a Gabrielle Giffords del Congreso. Disparen una M16 automática con Jesse Kelly”.
Cuando el padre de Gifford corrió el sábado a verla al hospital, le preguntaron si ella tenía enemigos. “Sí”, dijo, “todo el tea party”.
Si bien la
campaña de Palin fue directa y agresiva, la misma constituyó una pequeña porción
de la virulencia política que ha consumido a Arizona en los últimos años. La
gobernadora republicana Jan Brewer ganó mala reputación a nivel nacional al
promulgar el polémico proyecto de ley de inmigración SB 1070, al que Dupnik se
opuso firmemente: “Cada hispano en este país, especialmente en Arizona, debe
haberse despertado, y hablé personalmente con muchos, al día siguiente sintiendo
que les habían dado una patada en la boca, sintiendo que ahora eran ciudadanos
de segunda clase, que tenían una mira de pistola en la espalda, porque cuando
salgan de su casa van a tener que llevar sus papeles y prepararse para que los
paren e interroguen. Y esto, de la noche a la mañana, ha convertido a los
hispanos en ciudadanos de segunda clase”.
Comparemos al Comisario Dupnik con el comisario del condado vecino de Maricopa,
Joe Arpaio: “Si un oficial de la policía ve a alguien en actitud sospechosa o
asustado, o lo que sea, o preocupado, y si esa persona habla y se ve de cierta
forma, si parece que vinieran de otro país, podemos encargarnos de la
situación”. Arpaio conocido por las malas condiciones en que tiene a los presos,
alojados en carpas de lona bajo el intenso calor del verano. Prometió ampliar su
'ciudad campamento' para adaptarse al flujo de inmigrantes detenidos previsto.
Arpaio está siendo investigado por una demanda federal de derechos civiles ante
el Departamento de Justicia de Estados Unidos por el trato a prisioneros e
inmigrantes y por abuso de poder.
Arizona informa que en condiciones normales, se hubiera decretado la prisión preventiva de Jared Loughner, acusado en un tribunal federal por los asesinatos y atentados, a efectivizarse en la prisión del condado de Maricopa, pero “considerando la gravedad del caso y la inclinación del comisario del condado de Maricopa, Joe Arpaio, a salir en los medios, Loughner fue trasladado a un establecimiento federal”.
Mientras el país se une contra el terror en Tucson, dejemos de apuntar a civiles inocentes y esperemos que la sensibilidad del comisario Dupnik prevalezca sobre la cruel virulencia de Arpaio y todos los de su clase.
Los grandes bancos que ocasionaron la crisis del mercado financiero mundial y que recibieron decenas de miles de millones de dólares en subsidios financiados por los contribuyentes se encuentran posiblemente involucrados en un sin número de fraudes contra propietarios y tribunales. Esta semana, sin embargo, ha sucedido algo prometedor. Los fiscales generales de los cincuenta estados del país anunciaron una investigación bipartita conjunta sobre los fraudes llevados adelante en los juicios por ejecuciones hipotecarias.
Bank of America, JPMorgan Chase, GMAC y otros grandes bancos que otorgan préstamos hipotecarios suspendieron los juicios de ejecución tras haberse hecho público que los procesos de ejecución se llevaban a cabo como si se tratara de una “fábrica de ejecuciones hipotecarias” en la que decenas de miles de documentos eran firmados por personal subalterno con escaso o ningún conocimiento de lo que firmaba.
Aún ante esta evidencia, el gobierno de Obama señaló que no apoyaba una moratoria nacional de las ejecuciones hipotecarias y poco después de esa declaración, el Bank of America anunció que proseguiría con los juicios de ejecución. GMAC hizo lo mismo y seguramente habrá otros que se les sumarán. Se acabó la moratoria voluntaria.
GMAC Mortgage comenzó a procesar documentos en masa, mediante una práctica conocida como “firma robotizada”. En muchos casos, GMAC Mortgage presentó ante los tribunales documentos firmados por Jeffrey Stephan. Stephan tiene a cargo un equipo de doce empleados en las afueras de Philadelphia. El Fiscal General del Estado de Ohio, Richard Cordray, presentó una demanda legal contra GMAC Mortgage, Stephan y contra el banco al que pertenece la firma GMAC, Ally Financial (una subsidiaria, a su vez, de General Motors).
Según un informe, Stephan debió procesar diez mil documentos relacionados a juicios hipotecarios en un mes. Tomando en cuenta una jornada laboral de ocho horas, habría tenido que leer, verificar y firmar en presencia de un escribano aproximadamente un documento por minuto. Stephan admitió haber firmado documentos sin leerlos ni comprobar si efectivamente los propietarios habían caído en mora. Y Stephan fue sólo uno de los tantos “firmantes robotizados”.
Es importante tener presente que General Motors recibió 51 mil millones de dólares del rescate financiero pagado con dinero de los contribuyentes, que su subsidiaria GMAC recibió 16,3 mil millones y que la subsidiaria de Ally Financial, GMAC Mortgage, recibió 1.5 mil millones de dólares como “incentivo para la modificación de los préstamos hipotecarios.”
Por lo que, usted, como contribuyente, subsidió a un banco que ahora termina ejecutándole su propiedad de manera fraudulenta. Y, ¿qué recurso tenemos para enfrentar esto?
En febrero de 2009, la parlamentaria Marcy Kaptur aconsejó a los propietarios que forzaran a los prestamistas a presentar pruebas. Kaptur afirmó: “¿Por qué razón debería un ciudadano estadounidense verse desalojado en medio del frío clima de Ohio? Habrá 10 o 20 grados bajo cero. No se vayan de sus casas porque... ¿saben qué? ...aunque esas compañías aseguren ser beneficiarias de las hipotecas, si los abogados no pueden ver y tocar los documentos hipotecarios, es como si la hipoteca no existiera. Ya verán que esas compañías no pueden encontrar los documentos allá en Wall Street. Por todo esto le digo al pueblo estadounidense: ‘Ocupen sus propias casas. ¡No se vayan!’”
Aunque si se quedan en su casa, quien otorgó el crédito hipotecario podría entrar por la fuerza. Nancy Jacobini, del condado de Orange en Florida, estaba en su casa cuando oyó a un intruso. Aterrorizada, creyó que iban a robarle y llamó al 911. La policía determinó que, de hecho, el intruso era alguien enviado por JPMorgan Chase para cambiar las cerraduras. ¡Y Nancy Jacobini ni siquiera enfrentaba un juicio hipotecario!
La mayoría de los bancos que suspendieron las ejecuciones hipotecarias lo hicieron en veintitrés estados solamente, porque fue en esos veintitrés estados donde los tribunales emitieron sus fallos en relación a los juicios hipotecarios. Uno de los jueces que se ocupa de las ejecuciones hipotecarias es Arthur Schack, Ministro de la Corte Suprema del Estado de Nueva York. El juez Schack fue noticia en los medios de todo el país por haber rechazado docenas de demandas de ejecución hipotecaria. Schack declaró al noticiero de “Democracy Now!”: “Mi trabajo es hacer justicia… Hay demandas por ejecuciones hipotecarias que apruebo, para ello, quien otorgó el préstamo debe hacer tres cosas: debe demostrarme que hay una hipoteca, que es beneficiario de esa hipoteca a la fecha de inicio del juicio y que hay un deudor que ha caído en mora. El mayor problema para estas compañías parece ser el poder comprobar que son beneficiarias de la hipoteca a la fecha de inicio del juicio. Y es entonces que nos encontramos con muchos problemas a la hora de verificar la asignación de hipotecas, nos encontramos con declaraciones juradas de mérito dudosas y, en general, con papeleo administrativo desordenado”.
Bruce Marks dirige NACA, una asociación sin fines de lucro que funciona a nivel nacional y ayuda a las personas a evitar la ejecución hipotecaria. Marks me dijo: “Cuando el Presidente Obama hacía su campaña como candidato a presidente dijo que una de las primeras cosas que haría sería imponer una moratoria de las ejecuciones hipotecarias. Nunca lo hizo. Nunca apoyó la reforma de la ley de quiebras para que la gente tuviera derecho a presentarse ante un juez de quiebras. Y ¿de qué lado está el Presidente Obama cuando dice: ‘Bueno… lo que pasa es que… no queremos decepcionar al mercado’? ¿Lo que tiene de bueno el mercado es que cuando se ejecuta la hipoteca de alguien y al lado viven personas que pagan su hipoteca, queda un edificio disponible, o queda un edificio en propiedad de una compañía inversora que no tendrá consideración ni tomará en cuenta a los propietarios que habitan el edificio? Debe haber una moratoria a nivel nacional de las ejecuciones hipotecarias para darnos un margen de posibilidad de reestructurar las hipotecas, de hacer que sus pagos sean accesibles y de hacer que esta industria empiece a mirar a los propietarios como personas, como familias, como parte de la comunidad, y no como a bienes que les dan ganancias.”
Según Realty Trac, los bancos recuperaron la propiedad de 102.134 viviendas en el mes de septiembre, a grandes rasgos, una casa cada treinta segundos. Cada treinta segundos, los bancos –muchos de los cuales recibieron fondos del programa de rescate financiero del gobierno de Bush conocido como TARP y que podrían estar realizando maniobras fraudulentas– ejecutan el sueño de la casa propia de una familia estadounidense. Entretanto, GMAC informó que durante la primera mitad del año 2010 sus ganancias se han incrementado.
Por Amy Goodman
El noveno aniversario de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos debería ser un momento para reflexionar sobre la tolerancia. Debería ser un día de paz. Sin embargo, el fervor anti musulmán que existe aquí, sumado a la continuada ocupación militar estadounidense de Irak y a la escalada de la guerra en Afganistán (y Pakistán), todo unido, alimenta la idea de que, de hecho, Estados Unidos está en guerra con el Islam.
El 11 de septiembre de 2001 unió al mundo contra el terrorismo. Todo el mundo, al parecer, estaba con Estados Unidos, en solidaridad con las víctimas, con las familias que perdieron seres queridos. Ese día será recordado por las generaciones futuras como el día que se llevó a cabo el infame acto de asesinato masivo coordinado más resonante de principios del siglo XXI. Pero ese no fue el primer 11 de septiembre asociado con el terror:
El 11 de septiembre de 1973, en Chile, el Presidente democráticamente electo, Salvador Allende, muere en el marco de un golpe militar que marcó el comienzo de un régimen de terror comandado por el dictador Augusto Pinochet y durante el cual fueron asesinados miles de chilenos.
El 11 de septiembre de 1977, en Sudáfrica, el líder contra el apartheid Stephen Biko fue golpeado dentro de una camioneta de la policía. Murió al día siguiente.
El 11 de septiembre de 1990, en Guatemala, la antropóloga guatemalteca Myrna Mack fue asesinada por militares.
Del 9 al 13 de septiembre de 1971, en Nueva York, se produjo un levantamiento en la cárcel de Áttica, durante el cual la policía del estado de Nueva York asesinó a treinta y nueve prisioneros y guardias e hirió a otros cientos.
El 11 de septiembre de 1988, en Haití, milicias llevan a cabo un ataque durante una misa celebrada por el Padre Jean-Bertrand Aristide en la Parroquia de San Juan Bosco de Puerto Príncipe en el que asesinan al menos a trece fieles y hieren al menos a otras setenta y siete personas. Más tarde, Aristide sería dos veces electo presidente, y dos veces derrocado por golpes de estado apoyados por Estados Unidos.
Si hay algo que es el 11 de septiembre, es un día para recordar a las víctimas del terror, a todas las víctimas del terror, y para trabajar por la paz, como lo hace el grupo “Familias del 11 de Septiembre por un Mañana de Paz”. Conformado por personas que perdieron seres queridos el 11 de septiembre de 2001 en el ataque a las Torres Gemelas, su misión podría servir como un llamado nacional a la acción. En su página web escriben: “Transformar nuestro dolor en acciones por la paz es nuestro objetivo. Al desarrollar y abogar por opciones y acciones no violentas en nuestra búsqueda de justicia, esperamos romper los ciclos de violencia engendrados por la guerra y el terrorismo. Reconociendo nuestra experiencia común con todas aquellas personas afectadas por la violencia a lo largo y ancho del planeta, trabajamos para crear un mundo más seguro y con más paz para todas las personas”.
El estudio de “Democracy Now!” estaba ubicado a pocas cuadras de las Torres Gemelas. Estábamos transmitiendo en vivo cuando cayeron. Durante los días siguientes, miles de folletos con las fotos de los desparecidos volaban por todas partes, con los números de teléfonos de los familiares para llamar si se reconocía a alguien. Me recordaban a los carteles que llevaban las Madres de Plaza de Mayo en Argentina, esas mujeres con pañuelos blancos en la cabeza que marcharon valientemente semana tras semana portando fotos de sus hijos desaparecidos durante la dictadura militar que vivió ese país en los años 70.
También recuerdo la constante corriente de fotos de jóvenes del ejército asesinados en Irak y en Afganistán, y ahora, cada vez más frecuentemente (aunque aparecen menos en las noticias) las fotos de quienes se quitan la vida a sí mismos tras haber sido varias veces convocados a combate.
Por cada víctima de Estados Unidos o de la OTAN hay, literalmente, cientos de víctimas en Irak y Afganistán cuyas fotos nunca se van a mostrar y cuyos nombres nunca vamos a conocer.
Mientras una multitud descontrolada y furiosa intenta impedir la construcción de un centro comunitario islámico en el Bajo Manhattan (en un edificio vacío, ignorado durante años y dañado, a más de dos cuadras de la zona cero), un “ministro” evangélico de Florida alzó su idea de quemar el Corán. El General David Petraeus afirmó que la quema, que ha suscitado protestas en todo el planeta, “podría poner en peligro a las tropas.” Y está en lo cierto. Así como también pone en peligro a las tropas el bombardear a civiles inocentes y sus hogares.
Al igual que Vietnam en los años 60, Afganistán tiene una decidida resistencia armada local, entregada a su causa, y un profundamente corrupto grupo en Kabul enmascarado como gobierno central. La guerra está ensangrentando al vecino país, Pakistán, igual que la Guerra de Vietnam se esparció a Camboya y Laos.
Poco después del 11 de septiembre de 2001, mientras miles de personas estaban reunidas en los parques de la ciudad de Nueva York y mantenían vigilias improvisadas a la luz de las velas, un autoadhesivo apareció en carteles, pancartas y bancos de plaza. En él se leía: “Nuestro dolor no es un grito de guerra.”
Este 11 de septiembre el mensaje sigue siendo dolorosa y lamentablemente oportuno. Hagamos del 11 de septiembre un día sin guerra.
Por Amy Goodman
Calva, valiente y hermosa: palabras que apenas alcanzan para comenzar a captar a la extraordinaria Eve Ensler, quien se sentó a mi lado la semana pasada, en medio de su batalla contra el cáncer de útero, para hablar de Nueva Orleáns y de la República Democrática del Congo. Autora de la conocida obra de teatro “Monólogos de la Vagina” y creadora de Día V, un movimiento activista mundial para detener la violencia contra mujeres y niñas, Eve cuenta cómo “el cáncer ha sido un enorme regalo”.
El emotivo ensayo de Eve “Congo Cáncer”, publicado en el periódico londinense The Guardian, comienza diciendo: “Algunas personas pueden pensar que es posible que una mujer se deprima cuando se le diagnostica cáncer de útero, luego se le practica una importante cirugía que deriva en un mes de infecciones debilitantes para luego rematar con meses de quimioterapia; pero la verdad, ese no fue mi veneno. Eso no ha sido lo que late dentro de mí tarde en las noches y me mantiene despierta y en marcha. Eso no ha sido lo que me empuja a momentos de insoportable oscuridad y depresión.” Su veneno, afirma Ensler en el ensayo, fue la epidemia de violaciones, torturas y violencia contra mujeres y niñas en la región oriental de la República Democrática del Congo.
Eve, que escribió “Monólogos de la Vagina” en 1996 como una forma de celebrar el cuerpo de la mujer y la potencia femenina, cuenta: “Durante los primeros tiempos de la obra y en todos los lugares del planeta a los que iba, las mujeres literalmente hacían cola después de la función. Al principio pensé: qué bien, vienen a contarme acerca de sus maravillosos orgasmos y sus excelentes vidas sexuales, voy a poder agregarlo a la obra. Pero, de hecho, el 90 o 95 por ciento de las mujeres hacían cola para contarme que habían sido víctimas de violación, maltratos, incesto o abuso. Claro que ya sabía que existe violencia contra la mujer, yo misma soy sobreviviente de violación y maltratos, pero no tenía idea de que sus proporciones fueran como las de una epidemia. No tenía idea de que, y estas son cifras estadísticas de la ONU, una de cada tres mujeres en el planeta es violada o golpeada durante su vida. De repente, esa puerta se abrió para mí.”
Fue entonces que Ensler comenzó a producir la obra con el objetivo de recaudar fondos para las líneas telefónicas de apoyo para situaciones de crisis por violación y para organizaciones de mujeres de Estados Unidos. “Se nos ocurrió la idea de Día V que puede significar tanto ‘Día para terminar con la Violencia’, como ‘Día de la Vagina’ y que reclama que el Día de San Valentín sea un día de amabilidad y buena voluntad para con las mujeres. Empezamos con una producción de ‘Monólogos de La Vagina’ en Nueva York en la que participaron actrices asombrosas como Whoopi Goldberg, Susan Sarandon y Glenn Close. Esa noche fue como un catalizador, simplemente dio impulso a este movimiento, y hace ya trece años. Ahora estamos presentes en ciento treinta países. El año pasado hubo cinco mil eventos en mil quinientos o mil seiscientos lugares. Se han recaudado cerca de ochenta millones de dólares, que se han volcado por completo a iniciativas de carácter local y comunitario.”
El movimiento Día V llevó a Eve a algunos de los lugares con situaciones más graves en la Tierra: Haití, la República Democrática del Congo y la Nueva Orleáns post-Huracán Katrina. Eve pasó un año con mujeres de Nueva Orleáns, recopilando, en una serie de monólogos, las descripciones que las mujeres daban de sus vidas y del impacto del Huracán Katrina. Esta recopilación se llama “Nadando contra la corriente”. Increíblemente, en plena quimioterapia, Eve va a dirigir dos funciones especiales a mediados de septiembre en Nueva Orleáns y en el Teatro Apollo de Harlem.
Congo oriental, una región devastada por la guerra en el país más empobrecido del mundo, es donde Eve Ensler y Día V han volcado la mayor parte de sus esfuerzos más recientes. Desde 1996, cientos de miles de mujeres y niñas han sido violadas en la región oriental de la República Democrática del Congo, víctimas de lo que Día V llama “feminicidio.” El mes pasado, rebeldes de Ruanda y del Congo tomaron poblaciones de la región oriental del país y violaron en grupo a casi doscientas mujeres y cinco niños. Las violaciones múltiples tuvieron lugar entre el 30 de julio y el 3 de agosto a pocos kilómetros de una misión de paz de la ONU y fueron denunciadas recién luego de transcurridas tres semanas.
Estas violaciones son brutales, dejan a las víctimas con heridas profundas y fístulas que requieren cirugía. Día V ha trabajado conjuntamente con el Hospital Panzi de Bukavu, única institución médica de la región donde las mujeres pueden recibir tratamiento médico adecuado. Al lado de este hospital, Día V está construyendo una zona segura controlada por mujeres llamada “La Ciudad de la Alegría”.
Eve afirma que fueron las propias mujeres quienes desarrollaron la planificación de La Ciudad de La Alegría: “Pasamos meses y meses con mujeres del Congo, haciendo entrevistas, hablando con ellas acerca de qué era lo que más querían, lo que más necesitaban y todo el mundo hablaba de un lugar donde poder sanar, entrenarse, convertirse en líderes, donde tener el tiempo y un respiro para reconstruirse a ellas mismas y reorientar sus energías hacia sus comunidades.” Si todo sale bien con su propio tratamiento, Eve se les unirá en febrero para la apertura de La Ciudad de la Alegría.
El trabajo de Dia V, según me dijo Eve, define lo que ella llama “un tipo de V de tres vías entre Haití, el Congo y Nueva Orleáns” y explica además: “Las personas hacemos cosas de manera inconciente y somos llevadas a ciertos lugares inconcientemente, es entonces cuando nos damos cuenta de que existen todas estas interconexiones asombrosas. Cuando estaba en Nueva Orleáns y trabajábamos en ‘V elevado a la décima potencia’ hablábamos acerca de dónde íbamos a poner en escena esa enorme muestra y me dijeron que tenía que ir a ver la Plaza Congo, un poco sorprendida les pregunté si en verdad existía un lugar llamado Plaza Congo en Nueva Orleáns y de hecho la Plaza Congo era el lugar a dónde los esclavos acudían los fines de semana para reclamar su herencia originaria. La mayoría de los esclavos que llegaron a Nueva Orleáns provenían del Congo. Esto fue, y es, una asombrosa conexión. Claro que también estamos ahora trabajando en Haiti y vemos este tipo de V de tres vías entre Haití, Congo y Nueva Orleáns. Fue entonces, una vez que habíamos hecho todo eso, que habíamos traído activistas a Nueva Orleáns el año pasado, al doctor Mukwege del Hospital Panza, a quien rendimos homenaje en ese gran evento, y a Christine Schuler Deschryver. Al estar al lado del doctor Mukwege, que es uno de los grandes médicos y líderes del Congo, y realizar la marcha desde la Plaza Congo hasta el estadio Superdomo junto a él, comprendí de qué manera el mundo se encuentra tan profundamente interconectado. Nuestra historia va creando un futuro que, si no investigamos la historia, hace que continuemos con el mismo tipo de opresión y colonialismo, de violación y destrucción que continúan hoy en el Congo, en Haiti y en Nueva Orleáns.”
Con un pañuelo en la cabeza tras haber perdido su cabello durante los tratamientos contra el cáncer, Eve Ensler está a días de comenzar su cuarto round de quimioterapia. Le pregunté cómo hace. “Las mujeres del Congo me salvaron la vida. Todos los días me levanto y pienso para mis adentros: puedo seguir. Si una mujer en el Congo se levantó esta mañana después de que parte de su interior le fue extirpado, ¿qué problema tengo yo en realidad? Y pienso en cómo bailan. Cada vez que voy al Congo, bailan y cantan y siguen adelante a pesar de haber sido olvidadas y abandonadas por el mundo. Y pienso que tengo que mejorarme, que tengo que vivir para ver el día en que las mujeres del Congo sean libres, porque si esas mujeres son libres, las mujeres de todo el mundo seremos libres y seguiremos adelante.”
Mezquita en llamas
Por Amy Goodman
Salman Hamdani falleció el 11 de septiembre de 2001. El asistente de investigación de la Universidad Rockefeller tenía 23 años y era graduado de bioquímica. También había recibido capacitación como técnico en medicina de emergencia y era cadete del Departamento de Policía de Nueva York. Pero ese día nunca llegó a su trabajo. Hamdani, un musulmán estadounidense, fue uno de los primeros socorristas en llegar aquel día. Corrió hacia la Zona Cero para salvar a otros. Su acto de altruismo le costó la vida.
Hamdani fue más tarde distinguido como un héroe por el Presidente George W. Bush y su nombre fue mencionado en la Ley Patriota de Estados Unidos. Pero no fue así como lo describieron los medios inmediatamente después del 11 de septiembre. En octubre, sus padres fueron a la Meca a rezar por su hijo. Mientras estaban fuera del país, el New York Post y otros medios describieron a Hamdani como uno de los posibles terroristas fugados. El titular del New York Post anunciaba en letras de molde “¿DESAPARECIDO O ESCONDIDO? EL MISTERIO DEL CADETE PAKISTANÍ DE LA POLICÍA DE NUEVA YORK”. El artículo sensacionalista decía que alguien muy parecido a la descripción que se había dado de Hamdani había sido visto cerca del Túnel Midtown un mes después del 11 de septiembre. Su familia fue interrogada, y se investigaron las búsquedas en Internet y las inclinaciones políticas de Hamdani.
Sus padres, Talat y Saleem Hamdani, habían buscado desesperadamente en los hospitales, en las listas de fallecidos y de heridos. “Sólo buscábamos, en cada rincón de los hospitales. Fuimos a Nueva Jersey, fuimos a todos los hospitales. Algunos pacientes habían perdido la memoria”, dijo su madre, Talat. “Teníamos la esperanza de que fuera uno de ellos y de que pudiéramos identificarlo”.
Los siniestros informes sobre Salman Hamdani fueron característicos de la creciente y abierta intolerancia contra los árabes-estadounidenses, los musulmanes-estadounidenses y la gente de ascendencia sur-asiática. Talat, que en aquel momento trabajaba como maestra, me contó que los niños de su familia tuvieron que cambiar sus nombres por nombres anglosajones para evitar ser discriminados: “Tenemos sobrinas y sobrinos. Estaban en segundo grado. Y, créanme, cambiaron sus nombres. Armeen pasó a llamarse Amy, y uno pasó a llamarse Mickey y el otro Mikey y el cuarto pasó a llamarse Adam. Y les preguntamos, '¿Por qué cambiaron sus nombres?' Y dijeron 'porque no queremos que nos llamen terroristas en la escuela'”.
El 20 de marzo de 2002, la familia Hamdani recibió la noticia de que el ADN de Salman había sido hallado en la Zona Cero, y que por lo tanto era oficialmente una de las víctimas de los ataques. En su funeral, realizado en el Centro Comunitario Islámico en la calle 96 del Este de Manhattan, hablaron el Alcalde Michael Bloomberg, el Jefe de Policía Ray Kelly y el congresista Gary Ackerman.
Lo que nos lleva a la actual polémica sobre la propuesta de construir un centro comunitario islámico, proyectado en el número 51 de Park Place en el bajo Manhattan. Vale aclarar que el lugar no es una mezquita, y no es en la Zona Cero (está a unas cuadras de distancia). La Iniciativa Córdoba, el grupo sin fines de lucro que impulsa el proyecto, lo describe como un “centro comunitario, muy parecido a la Asociación Cristiana de Jóvenes o al Centro Comunitario Judío, donde la gente de cualquier fe puede utilizar sus instalaciones. Además de un gimnasio, la Casa de Córdoba tendrá una piscina, un restaurante, un auditorio para 500 personas, un monumento conmemorativo del 11 de septiembre, una capilla para diferentes religiones, un espacio de oficinas y salas de conferencias y un espacio para rezar”.
La oposición al centro comenzó en blogs marginales de derecha, y desde entonces ha llegado a los medios masivos. Mientras los multimillonarios agentes inmobiliarios discuten qué hacer en la Zona Cero, el hueco que allí quedó aún no ha sido llenado. En cambio, el hueco en las noticias durante el mes de agosto fue llenado con la polémica de la “Mezquita de la Zona Cero”, como ellos mismos la llaman.
Hay otro hueco que debe ser llenado, a saber: la ausencia de referentes en Estados Unidos de todas las profesiones y condiciones sociales y de todo el espectro político que defiendan la libertad de religión y se expresen contra el racismo. Como dijo una vez el Reverendo Martin Luther King Jr.: “Al final, no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos”.
¿Alguien diría seriamente que no debería existir una iglesia cristiana cerca del edificio de la ciudad de Oklahoma en el que Timothy McVeigh realizó su atentado con coche-bomba, solo porque McVeigh era cristiano?
La gente que está en contra del odio no es una minoría marginal, ni tampoco una mayoría silenciosa. Es una mayoría silenciada. Silenciada por los opinólogos y pseudo-intelectuales que llevan a cabo este debate en los medios.
El odio provoca violencia. La marginación de una población entera, de una religión entera, no es algo bueno para nuestro país. Pone en peligro a los musulmanes en Estados Unidos, y genera rencor hacia Estados Unidos en el resto del mundo. Cuando le pregunté a Daisy Khan, directora ejecutiva de la Sociedad Estadounidense para el Avance Musulmán, una de las organizaciones que co-patrocinan el centro comunitario propuesto, si temía por su vida, por la de sus hijos o por los musulmanes de Nueva York, respondió “Temo por mi país”.
Chocolate por la noticia: el cambio climático nos afecta
Publicado el 12 de agosto de 2010
Por Amy Goodman
Los reportes diarios del estado del tiempo, presentados alegremente con gráficos coloridos y animación de última generación, parecen transmitir cada vez más información. Sin embargo, sin importar cuán llamativa sea la presentación, un hecho fundamental es sistemáticamente omitido. Imagínense si, luego de remarcar la expresión “condiciones climáticas extremas” para llamar nuestra atención, los informes remarcaran “calentamiento global”. Entonces no solo nos enteraríamos de que debemos ponernos ropa más liviana o llevar paraguas, sino de que tenemos que hacer algo acerca del cambio climático.
Le planteé esta
inquietud a Jeff Masters, co-fundador y director de meteorología de Weather
Underground, un servicio de información meteorológica en Internet. Masters
escribe un blog sobre el clima que tiene muchos lectores y no evita vincular las
condiciones meteorológicas extremas con el cambio climático:
“Calor, calor, calor es el nombre del juego este año en el
planeta Tierra”, dice el meteorólogo Jeff Masters, mientras el mundo está
afectado por eventos climatológicos extremos que han provocado la muerte de
miles de personas y el desplazamiento de millones.
Los incendios forestales en Rusia cubrieron al país de humo, exacerbando lo que
ha sido el verano más caluroso en ese país en los últimos mil años. Las lluvias
torrenciales en Asia provocaron grandes inundaciones y deslizamientos de tierra
mortales en Pakistán, Cachemira, Afganistán y China. Un gran bloque de hielo se
desprendió de Groenlandia, dejando una isla de hielo de cuatro veces el tamaño
de Manhattan navegando en el océano. La sequía amenaza a Níger y a la región
africana de Sahel.
Masters relaciona las crudas estadísticas entre sí: En 2010 se han registrado temperaturas máximas históricas en más países en el mundo en un solo año: 17. La última década fue la más calurosa de la que se tiene registro. La primera mitad de 2010 fue el semestre más caluroso en la historia del planeta.
Los cinco meses más calurosos de la historia en la zona tropical del Atlántico ocurrieron este año (lo que probablemente provocará huracanes más frecuentes y severos en el océano Atlántico). “Cada vez tendremos más años como este, en los que suceden acontecimientos de una magnitud increíble que provocan muertes y una destrucción tremenda. Lo que me preocupa es que en la medida en que estas condiciones climáticas extremas continúen aumentando en las próximas décadas y aumente la población, la capacidad de la comunidad internacional de responder a estos desastres y brindar ayuda a las víctimas se verá forzada al límite”.
Las naciones insulares del Pacífico como Tuvalu podrían desaparecer del planeta si los niveles del mar continúan en aumento, lo cual es otra consecuencia del calentamiento global.
Y, sin embargo, las negociaciones de la ONU sobre cambio climático parecen dirigirse al fracaso. Cuando las negociaciones sobre el clima que se estaban llevando a cabo en Copenhague en diciembre del año pasado llegaron a un punto muerto, luego de que las naciones industrializadas encabezadas por Estados Unidos ofrecieron un acuerdo del tipo de 'tómenlo o déjenlo', muchos países en desarrollo decidieron dejarlo. El llamado Acuerdo de Copenhague es visto como un documento débil y no vinculante que fue impuesto a los países más pobres como una estratagema para permitir a los países como Estados Unidos, Canadá y China escapar a las metas legalmente vinculantes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero estipuladas en el Protocolo de Kioto, que debe renovarse en 2012.
La próxima conferencia de la ONU sobre el cambio climático tendrá lugar en Cancún, México, en diciembre. Las perspectivas de lograr allí un consenso mundial con compromisos vinculantes parecen cada vez más improbables. En definitiva, la política de Estados Unidos, el mayor contaminador en la historia de la humanidad, debe cambiar. Esto solamente sucederá si la gente en Estados Unidos hace la conexión necesaria entre nuestro clima local y el cambio climático mundial. ¿Qué mejor manera que a través del repiqueteo diario de los pronósticos del tiempo? El meteorólogo Jeff Masters me explicó cuál es el meollo del problema: “Muchos meteorólogos de la televisión son muy escépticos, no creen realmente que el cambio climático sea provocado por el hombre. Fueron seducidos por la opinión impuesta por la industria de los combustibles fósiles de que los humanos no somos realmente responsables, y pueden inventar todo tipo de excusas. No sé si las has escuchado todas: que los científicos del clima están haciendo esto para captar atención y dinero para investigación, que los registros de temperatura son alterados porque las islas de calor afectan a las ciudades, y así. Pero todo eso es solo propaganda impuesta por las relaciones públicas de la industria de los combustibles fósiles, y han convencido a muchos meteorólogos de la televisión de que eso es así. Entonces, es un camino difícil porque estamos librando una batalla contra un enemigo que está muy bien financiado, y que está decidido a desinformar sobre lo que dice la verdadera ciencia”.
Quizá debería ser un meteorólogo quien diga hacia dónde sopla el viento.
Nota: La opinión de los columnistas no necesariamente es la opinión de éste medio de comunicación. Las opiniones son de pura y exclusiva responsabilidad del columnista.
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